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Un párroco en Guanacaste elevado a los altares

By Pbro. Luis Paulino González H. / gonzalezluispa@gmail.com Enero 06, 2023
Beato Germán Caballero Atienza (1880-1936). Beato Germán Caballero Atienza (1880-1936).

¿Se imagina que le dijeran que un sacerdote que celebró la Misa en la iglesia de su pueblo fue beatificado por la Iglesia? ¿qué pensaría al saber que el padre que casó a sus bisabuelos y bautizó a su abuelo es un santo y que usted puede encomendarse a su intercesión? ¿Qué sentiría al pensar que por los caminos de su barrio caminó un párroco que años después dio el testimonio más grande de fe que puede dar un cristiano: el martirio?

Los fieles de la parroquia Santiago apóstol, en Filadelfia (Guanacaste) tienen la posibilidad de hacerse todas esas preguntas, ya que en los anales de su historia figura el nombre de uno de sus párrocos que, años más tarde, derramó su sangre por la fe en Jesucristo. Se trata del beato Germán Caballero Atienza (1880-1936), un sacerdote dominico español que ejerció su misión apostólica en esa comunidad guanacasteca por un breve tiempo a inicios del siglo XX y que hoy es venerado como santo.

El beato Germán Caballero nació el 11 de octubre de 1880 en Castromocho, un pueblito de la provincia de Palencia (España), el cual tiene como patrona a la Santísima Virgen María bajo el título de Reina de los ángeles.

Nótese: nacido en un país cuyo patrono principal es Santiago apóstol y venido de un pueblo que venera a la Reina de los ángeles; es enviado a un país bajo el patronato de la Reina de los ángeles, sirviendo en un pueblito cuyo patrono es Santiago: ¡felices coincidencias!

Es descrito, en su infancia, como un niño alegre y juguetón y, a la vez, sencillo y piadoso.

Ingresó a la Orden de predicadores (padres dominicos) en la cual hizo profesión religiosa el 8 de diciembre de 1898 y fue ordenado sacerdote el 31 de marzo de 1906.

Estuvo como misionero en tierras americanas entre 1913 y 1935, en cuatro países: México, Costa Rica, El Salvador y Nicaragua.

A nuestro país llegó a finales de 1914, probablemente entre octubre y noviembre. En esa ocasión llegaron, provenientes de México y pasando por Cuba, cuatro dominicos: fray Raimundo Martín, fray Germán Caballero, fray Luis Beltrán y fray Esteban Morán. Los dos primeros eran sacerdotes, los otros dos eran sólo frailes.

Aquí abrimos un pequeño paréntesis para hacer notar que fray Raimundo Martín llegó a ser obispo de Verapaz, Cobán (Guatemala). Fray Luis Beltrán vivió en La Dolorosa (San José) hasta su muerte en 1945. Por su parte, fray Esteban Morán había llegado a México un año antes (23 de setiembre de 1913), procedente de España, junto el padre Germán y con él también fue enviado a la parroquia de Filadelfia. Fray Esteban murió en esa comunidad en agosto de 1915 y fue sepultado en el cementerio del lugar.

Volviendo a nuestro beato, hay que decir que estuvo poco menos de dos años en nuestro país, pues para el 16 de setiembre de 1916 ya lo encontramos en El Salvador.

Volvió a España a inicios de 1936 y se estableció en el convento de Montesclaros (Santander). Son los albores de la persecución religiosa desatada durante la guerra civil. Por ello, su comunidad religiosa se disuelve para que cada fraile ponga a salvo su vida. El padre Germán, se refugió en Aldea del Ebro el 16 de agosto de ese año, pero el 29 de setiembre fue detenido. Lo llevaron primero a su convento de Montesclaros y después a Reinosa. La noche entre el 21 y 22 de octubre lo martirizaron junto a otros tres hermanos dominicos (también beatos). Fue beatificado el 28 de octubre de 2007.

Sobre su paso por la parroquia de Filadelfia, hablaremos un poco más en detalle en la próxima entrega.

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