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Construcción social de los determinantes de la Salud Mental

By Willy Chaves Cortés, OFS Orientador Familiar, UJPll / Máster en Comunicación Política, UCR Febrero 19, 2024

El pasado viernes asistí como invitado por la Secretaría técnica de Salud Mental a un importante taller donde se construiría de manera colectiva la reglamentación de la ley de salud mental, llevo 30 años dedicado al activismo a favor de la promoción de la salud mental, educando en la importancia de la psicoeducación y promoviendo desde una auditoria ciudadana el acceso a servicios de salud mental integrales en las comunidades, he visto la mística y compromiso con la que la jefatura de esa Secretaría técnica y todo su capital humano, trabajan en la construcción colectiva de la salud mental, en las diferentes mesas de trabajo, estamos activistas, colegios profesionales, asociaciones profesiones e importantes profesionales de la salud mental  que ha dejado huella que se materializa en esta ley.  

Alrededor de la salud mental siempre se habla de síntomas y asuntos físicos relacionados con el funcionamiento del cerebro y de la conducta. Sin embargo, pocas veces se profundiza en cuánto importa el aspecto social en la salud mental.

La salud mental requiere tener una perspectiva social, dado que las personas estamos inmersas en contextos que condicionan, tanto de manera positiva como de manera negativa, nuestras acciones y la manera en la que percibimos el mundo y estamos en él

Consecuencias de los problemas sociales en la salud mental

Son muchas y diversas las formas en las que los problemas sociales afectan nuestras vidas. Y para hacer algo al respecto primero es importante conocer algunas de ellas:

  • Aumenta la violencia que cada persona siente y vive tanto al interior de su ser como hacia las personas con quienes convive a menudo o incluso aquellas a las que sólo se encuentra de manera casual en algún espacio público.
  • Se debilita la conexión con el mundo, de modo que disminuyen nuestras ganas de convivir, llegar a acuerdos, entender al otro y construir a partir del respeto por las diferencias y la celebración de las semejanzas.
  • Merma el tejido social, lo que debilita las redes de apoyo comunitarias que sirven para exigir cambios, protestar por injusticias y luchar por establecer modos más sanos de relacionarse.

A su vez, estas consecuencias llevan, en mayor o menor medida, a cada persona al aislamiento y a sentir poca empatía, angustia, soledad, así como a estar propenso a ceder ante distintos factores de riesgo.

 

Aspectos personales de la salud mental

No obstante que los problemas de salud mental, diagnosticados o no, dependen más de los factores sociales, sí hay algunas cosas que están en tus manos al momento de controlar los cambios emocionales y buscar un bienestar integral:

  • Tener conciencia de que la salud mental, al igual que la salud física, también requiere un esfuerzo continuo.
  • Cada persona tiene la posibilidad de tomar caminos distintos para encontrar cierta estabilidad emocional: ir a terapia, participar en cursos, crear vínculos desde el respeto y el amor, hacer ejercicio, escribir sus emociones en un cuaderno, realizar mindfulness, por poner algunos ejemplos.
  • Hablar con personas cercanas y/o profesionales de la salud mental que puedan escucharte sin juzgar e incluso darte algunas recomendaciones al respecto de lo que cuentes.

Hablar de la salud mental desde el aspecto social es clave para que se le dé la importancia que tiene este aspecto de nuestras vidas, el cual continúa siendo visto desde algunos tabúes y estigmas.

Las realidades   sociales actuales plantean, a los diversos actores sociales, nuevas demandas de sentido relacionadas con la comprensión de los contextos sociales complejos en que las personas se desarrollan.

En el caso de la orientación familiar , dichas demandas conllevan a focalizar en acciones que promuevan el bienestar personal y colectivo, independientemente de las circunstancias  que caracterizan dichos escenarios sociales mi alma mater la Universidad Juan Pablo ll, consciente de la importancia de ser actores y no espectadores de esta construcción colectiva que es la salud mental, ofrecerá a partir de marzo el primer programa de especialización integral en Orientación, único en Centro América, que contempla todas las realidades propias de la orientación con un marcado acento en derechos humanos, construcción social de la salud y justifica restaurativa.

Las realidades  y condiciones  sociales actuales  que  vivencian  los distintos  grupos  de poblaciones vinculadas  a factores  de  tipo  político, económico, laboral, familiar, entre  otros, representan elementos favorecedores  u obstaculizadores de  su desarrollo, según  el lugar y posición que ocupen  en la estructura social, por cuanto estos factores “(…) permean todas las áreas de la vida humana,  y vuelven la existencia más susceptible  de enfrentar  problemas, lo que a su vez deviene en mayor riesgo para la salud mental individual y colectiva” (Bonilla, 1993,p. 55).

El estilo de vida de las personas   tiene implícito un riesgo para su salud mental cuando  este se caracteriza por realidades  y condiciones  de desigualdad y exclusión, por razones de género, cultura, discapacidad, religión, etnia, preferencia sexual, enfermedad o pobreza.

Estas condiciones deben ser tomadas en cuenta en cualquier política de orientación integral, pues las problemáticas psicosociales pueden afectar la salud mental de los grupos poblacionales, lo cual debe  dar origen  a un redireccionamiento de las estrategias  y de los diversos centros y servicios de Orientación en el mundo (Gavilán, 2006).

Con la convocatoria del pasado viernes, dimos realce a la promoción de la salud que es un concepto de reciente aplicación en el ámbito de salud mental, congruente con el nuevo posicionamiento epistemológico respecto a la salud y la enfermedad, el biopsicosocial. Este, para su abordaje, requiere de nuevas y diversas estrategias más allá de un tratamiento farmacológico.
A mediados de la década de los 80, la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió la promoción de la salud como “(…) el proceso mediante el cual la gente aumente el control sobre su salud y a la vez la mejore.

Para alcanzar un estado de completo bienestar físico, mental y social, un individuo o un grupo debe ser capaz de identificar y llevar a cabo sus aspiraciones, satisfacer sus necesidades y cambiar o enfrentar  el entorno  (…)” (OMS, 1986, p. 1 citada en Marks et al.,  2008, pp. 4-5).

El modelo de promoción  de la salud promueve una serie de acciones que favorecen, en las personas  y las sociedades, mayor control de los ámbitos personal, ambiental, contextual y de las condiciones de vida, lo que contribuye al estado de bienestar  personal y social.

Se les otorga  un rol protagónico a las personas  y a las comunidades,  debido  a que implica su fortalecimiento  en aras de que sean responsables de reconocer sus necesidades y autogestionar su salud, mediante  acciones para enfrentarlas y satisfacerlas. Refiere, entonces, a un posicionamiento centrado en el fortalecimiento de las capacidades individuales y colectivas; pues este modelo toma como punto de partida favorecer la salud integral:

La promoción de la salud articula la responsabilidad personal con la de instituciones u organizaciones sociales,  mediante  políticas,  programas  y proyectos que propicien mejores condiciones   personales,  sociales  y ambientales   en procura de fortalecer  la  salud-

  • Esta responsabilidad se traduce en acciones formadoras de:

    (…) un  proceso  político  y social que  busca  incidir en  las condiciones  sociales, ambientales   y   económicas,   a  fin  de  disminuir  el  efecto   que  estos  factores pueden  tener  en el ámbito  público  e individual (…) por ello, sólo en la medida en que  se concibe  la salud  como  construcción  colectiva, podrán  controlarse  las consecuencias  de la globalización, de la inequidad, de la explotación  en el trabajo, de las desigualdades de clase y género, entre otros aspectos  (…). (Carmona, Rozo y Mogollón, 2005, pp. 71-72)

    Como acción política y social, este modelo representa una maniobra unificada con la que se afecta,  de manera simultánea,  el ámbito personal, social, ambiental y económico. Concerniente a tres mecanismos integrados en los que la OPS (1996) ha denominado marco de la promoción de la salud:

    Auto cuidado: decisiones y acciones que el individuo toma en beneficio de su propia salud.  Supone estimular las elecciones saludables, ante las cuales, las creencias, la información adecuada y encontrarse en un entorno  manejable  para la persona desempeñan un papel importante  en su estado de salud.

    •  Ayuda mutua  o acciones  que  las personas  realizan para ayudarse  unas  a otras. Se prestan apoyo emocional mutuamente, y comparten ideas, información y experiencias. Ello puede surgir en el contexto de la familia, el vecindario, la organización voluntaria o grupos de autoayuda. De manera que la persona puede vivir relacionada y, al mismo tiempo, conservar su independencia en materia de salud.

    • Entornos sanos o creación de las condiciones y entornos que favorecen la salud. Se refiere a alterar o adaptar los entornos sociales, económicos o físicos de forma que ayuden a conservar y aumentar la salud. Implica que existan políticas y prácticas que propicien a las personas un medio ambiente saludable.

    Estos tres mecanismos establecen que la promoción de la salud actúa en lo personal, en el fortalecimiento de las capacidades, para la toma de decisiones en las personas, de manera que sus decisiones sean saludables.

La mente tiene una gran influencia sobre el cuerpo, y las enfermedades a menudo tienen su origen allí”   Jean Baptiste Molière.

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