

Durante la homilía, el sacerdote logró hacer que la asamblea profundizara en el Misterio Pascual, pudo captar la atención de los presentes, enlazar las lecturas y las oraciones con el mensaje, y por último motivó a las personas a salir con un corazón renovado.
Lo anterior podría describirse como una “homilía ideal”. Sin embargo, hay ocasiones en las cuales los fieles lanzan críticas como: “Que el padre habla mucho, que parece un regaño, que es aburrida, que repite la misma idea una y otra vez, que parece un discurso político o una conferencia teológica”...
Previo al inicio de la Semana Santa, las parroquias intensifican las liturgias penitenciales, para ofrecer el Sacramento de la Reconciliación a los fieles. Sin embargo, hay personas que, algunas veces por desconocimiento, lanzan frases como: “Yo me confieso directamente con Dios”, “¿por qué debo yo confesarme con otro pecador?”, “eso no está en la Biblia”, entre otras. La pregunta general sería: ¿por qué hay que confesarse con un sacerdote?