Es un libro de esperanza, pero lamentablemente, muchas veces el cine, la televisión, la cultura e incluso los hermanos no católicos toman el Libro del Apocalipsis y hablan de catástrofes, destrucción, hambre, fin del mundo y cuestiones similares.
Recientemente, el Padre William Segura Sánchez, especialista en Biblia, lanzó una publicación que rompe con estos estereotipos y presenta el mensaje de la Buena Nueva contenido en el Apocalipsis. La obra lleva por título: ¡Es Él! ¡Es Él! ¡Es Él! ¡Es Jesucristo! ¡Es él en persona! La esperanza contenida en el Apocalipsis a partir de los títulos cristológicos.
Para adquirirlo puede escribir un mensaje de texto al WhatsApp: 8301-8485 y encargarlo por medio de envío o encomienda. También puede encontrarlo en la Parroquia de Aserrí y en la Parroquia de Desamparados, pertenecientes a la Arquidiócesis de San José. El precio es de 4.000 colones (+ costos de envío) y puede pagar vía SINPE Móvil.
El Padre William Segura se especializó en el Nuevo Testamento en la Universidad de Innsbruck, en Austria, y brinda formación a nivel nacional e internacional. También da clases en el Seminario Nacional Nuestra Señora de los Ángeles, en Paso Ancho.
La publicación presenta la Buena Noticia siempre fresca, liberadora, esperanzadora, amorosa y kerigmática, de la revelación de la persona humana y divina de Jesucristo contenida en el libro del Apocalipsis, centrada en los innumerables títulos otorgados a Nuestro Señor: Rey de Reyes, Señor de Señores, El León de la Tribu de Judá, El Viniente, El Viviente, El Ungido y demás los cuales muestran a Jesús glorioso y su aplastante victoria sobre el mal y el pecado.
“(El libro del Apocalipsis) está impregnado de Jesucristo desde sus primeras palabras (“Revelación de Jesucristo”), hasta el final (“Sí, vengo pronto”)”, comentó el Padre William.
La publicación del sacerdote posee un lenguaje sencillo y accesible, a manera de diálogo, entre el narrador y Sofía, un personaje que le permite avanzar en los distintos temas.
Un libro incomprendido
La televisión y el cine han aprovechado el libro del Apocalipsis para crear producciones audiovisuales que infunden temor, que hablan del armagedón, de plagas, desastres, la “marca de la bestia”, los “cuatro jinetes”, el “anticristo”, entre otros.
El Libro del Apocalipsis es un libro simbólico y muchas veces por esto es uno de los más propensos a malinterpretaciones. A veces se obvia, por ejemplo, que fue escrito en un duro contexto de persecución contra los cristianos, que busca transmitir esperanza y motivar la fidelidad a Cristo, que ya triunfó.
De hecho, hay una frase que se repite a lo largo del texto: “Al vencedor le daré…”. Como explica el Padre William, hay un énfasis en Jesucristo Glorioso y Vencedor, y en la esperanza para todos los que lo siguen.
“Esos son los que vienen de la gran persecución; han lavado y blanqueado sus vestiduras con la sangre del Cordero” (Ap 7,14). Una frase que expresa cómo la Sangre del Cordero (el Sacrificio de Nuestro Señor) redime a los cristianos (“blanquea las vestiduras”), a pesar de las tribulaciones.
A veces se habla del “Anticristo” y los “cuatro jinetes”, pero se omite que Jesús aparece también como un jinete victorioso. “Vi el cielo abierto y apareció un caballo blanco. El que lo monta se llama «Fiel» y «Veraz». Es el que juzga y lucha con justicia. Sus ojos son llamas de fuego, tiene en la cabeza muchas coronas, y lleva escrito un nombre que sólo él entiende. Viste un manto empapado de sangre y su nombre es: La Palabra de Dios”, (Ap 19, 11-13).
El especialista en Biblia recuerda que el título original del Apocalipsis es Apocalipsis de Jesús (o Revelación de Jesucristo). Se trata de un detalle importante, pues ayuda a cambiar la perspectiva, y entender que no se centra en Juan, sino en Cristo, que se revela a Juan para que este lo muestre.
El Padre William contó que la persona encargada de la revisión filológica le reveló que la lectura le causó muchas veces lágrimas porque la hacía sentirse muy amada por el Señor. Y es lo que en parte él quiere que los lectores perciban con ¡Es Él! ¡Es Él! ¡Es Él! ¡Es Jesucristo! ¡Es él en persona!















