La Resurrección de Cristo nos envía a ser testigos. Como discípulos misioneros, estamos llamados a ser signos visibles de la Vida Nueva que, por el Espíritu Santo, nos comunica el Señor. La experiencia pascual nos invita a pasar del miedo a la confianza, del individualismo a la comunión, de la indiferencia a la solidaridad activa. Estamos llamados a salir, a anunciar, a compartir la alegría del Evangelio, especialmente con quienes más lo necesitan.
Cristo resucitado entra en nuestras realidades concretas, como entró en el cenáculo, y nos dice: “La paz esté con ustedes” (Jn 20,21). En un mundo marcado por tantas tensiones y divisiones, como constata nuestro querido Papa León XIV: “nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes. Indiferentes ante la muerte de miles de personas... La paz que Jesús nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros. ¡Convirtámonos a esa paz de Cristo! ¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón!” (Mensaje Urbi et orbi pascua 2026)
Celebrar a Cristo Resucitado es asumir la tarea de ser artesanos de reconciliación, capaces de tender puentes, de sanar heridas y de promover la justicia y la fraternidad. Por eso, con profunda comunión eclesial, nos unimos a la Vigilia por la Paz convocada por el Papa León XIV para el próximo sábado 11 de abril. Esta convocatoria es una llamada urgente a poner nuestra confianza en Dios, a elevar una oración perseverante y a dejarnos transformar por su gracia, para que la paz comience en nuestros corazones y se extienda a nuestras familias, comunidades y a toda la sociedad.
Queridos hermanos, abramos el corazón a Cristo Resucitado. Dejemos que su luz ilumine nuestras vidas, nos haga verdaderos constructores de paz y portadores de alegría y que su Espíritu renueve nuestra Iglesia, haciéndola cada vez más fraterna, misionera y cercana a todos.
Que María, la Madre del Resucitado y Madre de la Iglesia, nos acompañe en este camino pascual. Ella, que permaneció firme en la esperanza, nos enseñe a creer incluso en medio de las dificultades y a vivir con la certeza de que la última palabra la tiene siempre el amor.
Confiando en el Señor de la vida, impartimos a todos ustedes nuestra bendición pascual, deseando que la alegría de Cristo resucitado llene sus corazones, sus familias y toda nuestra querida Costa Rica.
¡Feliz Pascua de Resurrección!
En San José, a 8 de abril del 2026.
Mons. Javier Román Arias
Obispo de Limón
Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica
Mons. Bartolomé Buigues Oller
Obispo de Alajuela
Secretario General de la Conferencia Episcopal de Costa Rica














