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“No podemos construir el futuro si olvidamos las raíces cristianas de nuestra Patria”

By Septiembre 15, 2021

“No olvidemos que Costa Rica ha sido y es una nación con profundos sentimientos religiosos de marcado y hondo contenido cristiano. Sin Dios no hay futuro real y, menos aún, realización y plenitud. Sacar a Dios de la vida nacional es empobrecer el presente y comprometer el futuro de Costa Rica. Sin Dios a nuestro lado estaríamos siendo infieles a la herencia de las generaciones pasadas que descubrieron en la riqueza de la fe el secreto de la identidad y de la unidad de la nación”

Estas palabras fueron parte de la homilía pronunciadas por Mons. José Manuel Garita, presidente de la Conferencia Episcopal y obispo de Ciudad Ciudad Quesada, esta mañana, 15 de Setiembre, Conmemoración del Bicentenario de la Independencia de Costa Rica.

La Santa Misa de Acción de Gracias se celebró en la Catedral Metropolitana, con presencia de los obispos costarricenses; el nuncio Apostólico, Bruno Musarò; Silvia Hernández, presidente de la Asamblea Legislativa; Rodolfo Solano, ministro de Relaciones Exteriores y Culto; Fernando Cruz, presidente de la Corte Suprema de Justicia; y Johnny Araya, alcalde de San José.

Mons. Garita enfatizó que “no podemos construir el futuro de Costa Rica si olvidamos las raíces cristianas de la que llamamos nuestra Patria”. Se refirió a cómo el Señor ha estado presente a lo largo de la historia nacional en estos 200 años de vida independiente.

Señaló que Dios se ha hecho presente, través de su Iglesia, la cual ha colaborado manera ardua y decidida con el desarrollo del país en diversas áreas, incluso antes de la Independencia. “Su rostro de madre ha aparecido en múltiples campos de la vida social, educativa, cultural y política de la Patria, aportando y acompañando procesos de transformación para nuestra nación”, dijo.

Expresó, además, que generaciones de católicos, clérigos y laicos, han colaborado en la gestación de la identidad de Costa Rica y han dado lo mejor de sí para construir un mejor país.

“La fuerza de la fe de una nación”

Asimismo, en el contexto de la memoria de Nuestra Señora de los Dolores, comentó que no siempre la historia de la nación ha sido fácil. Expuso que: “Las crisis en diversos órdenes de la vida nacional y los procesos de renovación del país han pasado por el crisol de la purificación y la maduración, propios de una nación inserta en los cambios del orden mundial”.

“Nuestro país ha experimentado, en estos doscientos años de vida independiente, el crisol de la invasión y de la guerra, el dolor provocado por epidemias y catástrofes naturales, también diversas crisis sociales, políticas y económicas”, agregó.

De acuerdo con Monseñor, “la fuerza de la fe de una nación creyente ha brindado la unidad interna y el equilibrio necesario para enfrentar la adversidad con la profundidad y la fortaleza que ofrece Dios a todo hombre y mujer de buena voluntad”.

Específicamente, sobre el actual momento histórico, en medio de la crisis por la Pandemia de Covid19, señaló que el país ha actuado con responsabilidad frente a los retos de la vulnerabilidad a nivel global.

Recordó lo expresado por el Concilio Vaticano II en su Constitución Pastoral: “Ciertamente, la misión propia que Cristo confió a su Iglesia no es de orden político, económico o social, pues el fin que le asignó es de orden religioso. Pero precisamente de esta misma misión religiosa fluyen tareas, Iuz y fuerzas que pueden servir para constituir y fortalecer la comunidad de los hombres (...) ella misma puede, e incluso debe, suscitar obras destinadas al servicio de todos, y especialmente de los necesitados, como las obras de misericordia u otras semejantes” (GS 42).

Por lo tanto, mencionó que “este empeño de la lglesia por ser agente de transformación social, es lo que nos sigue impulsando a los bautizados en este momento de la vida de la Patria a ser colaboradores y gestores de una nación comprometida en la causa de la vida, la familia, la paz, la dignidad de la persona desde su concepción hasta su fin natural, y de todas las causas nobles e importantes que pueden darse en el corazón humano en aras del bien común iluminado desde la fe”.

“Sin caridad no hay desarrollo”

Monseñor también indicó que la presencia del Señor “nos impulsa a construir una ciudad futura con sólidos cimientos”. Detalló que estos cimientos son los de la fe, la esperanza y la caridad. “En el ejercicio de la caridad fraterna se hará creíble la condición cristiana de nuestro país”, expuso.

E insistió que “sin caridad solidaria no hay auténtico desarrollo ni justicia social”. “Solamente -manifestó- desde la caridad, que es el rostro concreto del mandamiento nuevo del amor, podremos vencer el individualismo, la corrupción, la división y todos los males que nos afectan como país, y que son fruto del egoísmo que se anida en el corazón humano”.

“Sin una auténtica caridad con incidencia social estaremos falseando los fundamentos del futuro nacional”, concluyó.

Al finalizar la Santa Eucaristía, se cantó el Himno Nacional de Costa Rica. Mons. José Rafael Quirós, arzobispo de San José, agradeció profundamente al Señor por estos 200 años de Independencia y pidió la intercesión de la Virgen María para seguir colaborando en la construcción de un mejor país.

 

Last modified on Miércoles, 15 Septiembre 2021 13:20
Danny Solano Gómez

Periodista, licenciado en Producción de Medios, especializado en temas de fe católica, trabaja en el Eco Católico desde el año 2009.

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