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Columna arzobispal: "La Justicia es la respuesta"

By Mons. José Rafael Quirós / Arzobispo de San José Noviembre 01, 2020

Costa Rica arrastra una situación crítica en sus finanzas públicas, pero hemos vivido de espaldas a esa realidad, postergando acciones urgentes. Si bien nuestro país parece naufragar, esta incertidumbre no puede convertirse en una tentación a la inercia o respuesta a medias. Más bien, “son realidades que nos mueven a que hagamos algo”[1], y que lo hagamos bien.

Todas las manifestaciones de disconformidad provocadas por los términos de la negociación presentada por el Gobierno de la República al Fondo Monetario Internacional (FMI), y el reclamo del pueblo por la reivindicación del derecho de los costarricenses a condiciones de mayor justicia y equidad, obliga a la clase política a repensar las causas profundas de este descontento social. Toca también a quienes ejercieron el poder, asumir su cuota de responsabilidad y aportar desde su experiencia dado que, muchas de estas situaciones se gestaron desde décadas atrás.

San Juan Pablo II insistía en que es ciertamente justo el principio de que las deudas deben ser pagadas, pero “no es lícito, en cambio, exigir o pretender su pago cuando este vendría a imponer de hecho opciones políticas tales que llevaran al hambre y a la desesperación a poblaciones enteras. No se puede pretender que las deudas contraídas sean pagadas con sacrificios insoportables.”[2]

“La justicia es el objeto y, por tanto, también la medida intrínseca de toda política.”[3] Por ello, quienes nos gobiernan se encuentran, inevitablemente, ante la cuestión de cómo realizar la verdadera justicia dejando de lado todo interés particular que menoscabe su misión.

Si, de por sí, la pobreza y la brecha social, el desempleo, el costo de la vida, la desigualdad en el acceso a la educación, la salud y a otros bienes esenciales, son malas noticias recurrentes, ahora sumamos el intento de legislar, sin tomar conciencia, de que con este acto profundizan la desigualdad y exasperan los ánimos de los sectores cada vez más empobrecidos.

La discusión con respecto al incremento de los impuestos ha permeado a todos los sectores. Yo, personalmente, he escuchado a varios técnicos en diversos saberes que han querido aportar soluciones viables, pero siempre he tenido claro que son los diputados quienes tendrán una palabra definitiva. “Por ello, me dirijo a ustedes que son el rostro de su pueblo, sus representantes y están llamados a defender y custodiar la dignidad de sus conciudadanos en la búsqueda constante y exigente del bien común, principal desvelo de la política. La actividad legislativa siempre está basada en la atención al pueblo. A eso han sido invitados, llamados, convocados por las urnas.”[4]

Es necesario buscar otra forma de asumir los acontecimientos, que permita encontrar y generar respuestas creativas ante el evitable sufrimiento de tantos inocentes; lo cual implica aceptar que, en no pocas situaciones, nos enfrentamos a falta de voluntad y decisión para cambiar las cosas y, principalmente, las prioridades. Es fundamental superar dogmatismos ideológicos, para poner por obra valores como la justicia, la equidad y la solidaridad.

Nos dice el Papa Francisco: “Las personas empobrecidas en países muy endeudados soportan cargas impositivas abrumadoras y recortes en los servicios sociales, a medida que sus gobiernos pagan deudas contraídas insensible e insosteniblemente. Y advierte: “la deuda pública contraída, en no pocos casos para impulsar y alentar el desarrollo económico y productivo de un país, puede constituirse en un factor que daña y perjudica el tejido social cuando termina orientada hacia otra finalidad.”[5] Estas palabras definen, de modo exacto, nuestro caso. La economía y las finanzas no son un fin en sí mismas. Apelo a tomar conciencia del tiempo presente para que, como nos pide el Santo Padre, se renueven las bases sólidas de una nueva arquitectura financiera.

 

 

[1] Papa Francisco, Discurso “Nuevas formas de solidaridad”, 5 de febrero del 2020

[2] Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus Annus, 35

[3] Benedicto XVI, Deus Caritas Est, n.28

[4] Papa Francisco, Congresistas de los Estados Unidos, 24 de setiembre del 2015

[5] Papa Francisco, Discurso “Nuevas formas de solidaridad”, 5 de febrero del 2020.

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