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San Justino busca, enseña y defiende la Verdad

By Pbro. Glenm Gómez A. Septiembre 10, 2023

San Justino[1], filósofo y mártir, es considerado el más importante de los Padres apologistas del siglo II. Con la palabra "apologista" se designa a los antiguos escritores cristianos que se proponían defender la nueva religión de las graves acusaciones de los paganos y de los judíos, y difundir la doctrina cristiana de una manera adecuada a la cultura de su tiempo.

Los apologistas buscan dos finalidades, la primera estrictamente apologética, o sea, defender al cristianismo naciente (ἀπολογία, “hablar en defensa”). La otra, “misionera”, a saber, proponer los contenidos de la fe con un lenguaje y categorías de pensamiento comprensibles para sus contemporáneos.

San Justino nació, alrededor del año 100, en la antigua Siquem, en Samaría, en Tierra Santa; durante mucho tiempo buscó la verdad, peregrinando por las diferentes escuelas de la tradición filosófica griega y, al final de un largo camino de búsqueda, llegó a la fe cristiana.

Como enseña Juan Pablo II, “el encuentro del cristianismo con la filosofía no fue pues inmediato ni fácil. La práctica de la filosofía y la asistencia a sus escuelas eran para los primeros cristianos más un inconveniente que una ayuda. Para ellos, la primera y más urgente tarea era el anuncio de Cristo resucitado mediante un encuentro personal capaz de llevar al interlocutor a la conversión del corazón y a la petición del Bautismo. Sin embargo, esto no quiere decir que ignorasen el deber de profundizar la comprensión de la fe y sus motivaciones.”[2]

Las Dos Apologías y el Diálogo con el judío Trifón son las únicas obras que nos quedan de él. En ellas, san Justino quiere ilustrar, ante todo, el proyecto divino de la creación y de la salvación que se realiza en Jesucristo, el Logos, el Verbo eterno, la Razón eterna, la Razón creadora. “Justino como filósofo profesional de origen medioplatónico entiende la filosofía primariamente como búsqueda o amor a la verdad y como filósofo cristiano ha tenido la oportunidad de descubrir la plenitud de la investigación, o sea, adhiere a la Verdad misma encarnada, al Logos universal y único, Jesucristo.”[3]

En este autor podemos rescatar para nuestros fines comunicacionales:

 

  1. La práctica de un diálogo intercultural, con cierta horizontalidad y, “aunque critica las contradicciones de la filosofía griega, orienta con decisión hacia el Logos cualquier verdad filosófica.”[4]

 

  1. Entiende que la comunicación es, también, mediada por el lenguaje. Así, tomando en cuenta las connotaciones de todo concepto empleado, enseña que el Antiguo Testamento y la filosofía griega, son los dos caminos que llevan a Cristo, el Logos: “Por este motivo la filosofía griega no puede oponerse a la verdad evangélica, y los cristianos pueden recurrir a ella con confianza, como si se tratara de un bien propio.”

 

  1. Juan Pablo II definió a san Justino como “un pionero del encuentro positivo con el pensamiento filosófico, aunque bajo el signo de un cauto discernimiento”, pues san Justino, “conservando después de la conversión una gran estima por la filosofía griega, afirmaba con fuerza y claridad que en el cristianismo había encontrado “la única filosofía segura y provechosa” (Diálogo con Trifón VIII, 1)” [5]

 

  1. En conjunto, la figura y la obra de san Justino marcan una decidida opción de la Iglesia antigua por la filosofía, apelando a la razón, más que a la religión de los paganos. De hecho, la filosofía constituyó el área privilegiada del encuentro entre paganismo, judaísmo y cristianismo, precisamente en el ámbito de la crítica a la religión pagana y a sus falsos mitos.

 

  1. “La teología de Justino no es el resultado de una pura tarea especulativa, sino que se halla profundamente enmarcada en la didascalia y la apologética, con interlocutores muy precisos a los que busca responder y con este objetivo es que hace recepción de las filosofías de su tiempo.”[6]

 

  1. Vemos en sus escritos un esfuerzo por una comunicación unívoca, aunque el horizonte de sentido no es idéntico entre las culturas, Justino procura superar todo antagonismo más allá del debate conceptual, articulando un discurso filosófico - religioso afín con sus convicciones profundas.

 

Justino inspira la reflexión y la comunicación de nuestro tiempo, en una época caracterizada por el relativismo en el debate sobre los valores y sobre la religión -así como en el diálogo interreligioso-.

 

[1] Benedicto XVI, Audiencia General, 21 de marzo del 2007

[2] Juan Pablo II, Fides et Ratio, n.38

[3] García Bazán, Francisco. (2011). Justino de Roma, el primer filósofo católico. Teología y vida, 52(1-2), 11-34. https://dx.doi.org/10.4067/S0049-34492011000100001

[4] Benedicto XVI, Audiencia General, 21 de marzo del 2007

[5] Fides et ratio, 38

[6] Viviana Laura Félix, Las filosofías en la teología de Justino Mártir, Revista Teología y Vida, Santiago de Chile, 2014, volumen 55, n.3

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