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“La Misa y el hospital son como estar en el cielo”

By Abril 19, 2021
Roldán describe a su personaje, la payasa Toc Toc, como una cosa terrible que le hace bromas a todo el mundo y se la pasa cantando a cada rato. Roldán describe a su personaje, la payasa Toc Toc, como una cosa terrible que le hace bromas a todo el mundo y se la pasa cantando a cada rato.

Cuando terminó su formación y por fin obtuvo su primera nariz de payaso, lo primero que hizo fue ir donde el párroco y pedirle que se la bendijera, ante la mirada atónita del sacerdote procedió a explicarle por qué para ella era tan importante la bendición, pues ese don suyo para divertir a los demás lo iba a utilizar para servir al prójimo.

Beatriz Roldán Carranza es servidora en la Parroquia San Cayetano, en San José, y tiene una faceta de payasa. Es integrante de Hospisonrisas, una organización de intervención artística en hospitales, cuyos miembros voluntarios buscan ayudar a mejorar la calidad de vida de los pacientes a través de la risa y amor al prójimo.

Roldán describe a su personaje, la payasa Toc Toc, como una cosa terrible que le hace bromas a todo el mundo y se la pasa cantando a cada rato. Cabe mencionar que el nombre es un homenaje a las personas con Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), una enfermedad mental perteneciente al grupo de desórdenes de la ansiedad.

Esta servidora menciona que siempre ha sido “una ratoncilla de sacristía”, pues desde muy chica pasa metida en la iglesia, que ha sido como su segundo hogar y que fue como un refugio para escapar de situaciones difíciles a nivel personal.

Cuenta que ha pasado por diferentes grupos parroquiales y que ha recibido formaciones de todo tipo, pero llegó un día en el que se dijo algo así como: “Bien, tengo la teoría, ahora a la práctica”, así fue como decidió “vivir aun más lo que estaba experimentando”.

Su personalidad alegre y su ingenio para hacer reír a los demás siempre la han caracterizado, “Mi mente siempre está inventando, creando, haciendo chistes, me gusta ver a la gente sonriendo”, detalla. Sin embargo, antes de servir al prójimo como lo hace actualmente, hubo una época donde padecía de cierto vacío y dolor.

Por entonces, se sumó a Profesionales Católicos de la Parroquia de San Pedro, allí conoció a miembros de Amanecer Franciscano, quienes la invitaron a brindar atención a hermanos en situación de calle, un día uno de los integrantes le contó: “Viene un grupo nuevo en estos días, son tan payasos como usted, le va a encantar”.

Y literalmente, se trataba de un grupo de payasos que formaban parte de Hospisonrisas, una organización que, aunque no tiene un credo religioso definitivo, tiene muy presente el valor de ayudar al prójimo.

De primera entrada, Beatriz dijo: “¡Ay, qué chiva!”, pero también sintió temor, pues, aunque había tratado con niños en la catequesis infantil, eso estaba muy lejos de trabajar con niños enfermos y era consciente de eso. Sin embargo, decidió intentarlo. Francisco “Chico” Ardón (conocido también como Dr. Balbulín) fue uno de sus mentores. Hizo una audición y luego llevó una formación de año y medio. Ella ve su graduación más como una especie de consagración y por eso lo primero que hizo fue ir donde el padre a que le bendijera su primera nariz roja de payaso.

Desde entonces, Toc Toc ha vivido experiencias llenas de emoción y del amor de Dios que se manifiesta.

Hospisonrisas tiene una rama que se llama Hospisueños. Beatriz, recordó, por ejemplo, que una vez el sueño de un pequeño en etapa terminal era conocer al Capitán América, así que buscaron a un fisicoculturista que se vistiera como tal.

“La alegría de ese chico fue indescriptible, por tarde, en la Misa, yo sentía como si hubiera estado en misa desde el mediodía cuando fue la actividad, me sentía en el cielo desde el mediodía, porque para mí estar en misa es estar en el cielo”, comentó.

Reconoce también que hay momentos difíciles, como cuando un niño parte y las lágrimas son incontenibles, pero también ocasiones donde la alegría es desbordante pues alguno ha sanado. “Uno tiene que aprender a manejarlo, saber dónde y cuándo llorar”, admite.

Hay historias muy divertidas, como la de aquel chico al que le pidieron orinar antes de darle la salida del hospital, los doctores no encontraban la manera de provocarle ganas de ir al baño, hasta que llegaron los payasos y como dicen: “se orinó de la risa”.

Para cerrar Beatriz comenta: “Hay una frase que dice que Dios se hace a contraaviso, cuando me fijo mucho en los pequeños detalles, cuando camino y veo un indigente o a alguien en un rincón, veo a Cristo; cuando escucho el trino de un pajarito en media Misa, escucho a Dios; cuando entro a Hospisonrisas encuentro al Señor en el más mínimo detalle, nunca he sentido tanto a Dios como cuando estoy en misa o en el hospital o cuando he estado en la calle con las personas indigentes”.

Actualmente, las visitas de Hospisonrisas a los hospitales, así como las de otros voluntarios, están limitadas debido a la Pandemia por el Covid-19. No obstante, la Payasa Toc Toc aparece todos los domingos a las 8:00 a.m. en el programa el Jardín de los Niños, que se transmite por Radio María (100.7 FM).

 

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Danny Solano Gómez

Periodista, licenciado en Producción de Medios, especializado en temas de fe católica, trabaja en el Eco Católico desde el año 2009.

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