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Hacia una Iglesia sinodal, avivando el espíritu de Aparecida

By Mayo 25, 2021
Monseñor José Manuel Garita, Obispo de Ciudad Quesada y Presidente de la Conferencia Episcopal. Monseñor José Manuel Garita, Obispo de Ciudad Quesada y Presidente de la Conferencia Episcopal.

“Una vez más, el CELAM da testimonio de esa fraternidad y de esa colegialidad episcopal que, bendita sea la hora, tenemos en América Latina y el Caribe, y que ha consolidado este organismo de servicio por tantas décadas, que sigue vivo con este proceso de renovación y reestructuración”.

 

Mons. José Manuel Garita Herrera.

Obispo de Ciudad Quesada.

Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica.

La semana pasada se realizó la 38 Asamblea General del Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM, el organismo eclesial que sirve y es signo de comunión y fraternidad entre las Iglesias de la región.

Dada la situación por la pandemia, la Asamblea tuvo un formato a distancia, por medio digital, al que se unieron obispos de todos los países del área. Por Costa Rica participaron Mons. José Manuel Garita, Obispo de Ciudad Quesada y Presidente de la Conferencia Episcopal, y Mons. Daniel Francisco Blanco, Obispo Auxiliar de San José y Secretario General de la CECOR.

Esta Asamblea fue muy relevante porque en ella se aprobó la propuesta o proyecto de renovación y reestructuración del CELAM, en la línea sinodal que ha trazado el Papa Francisco, y con miras a la Asamblea Eclesial Latinoamericana que se llevará a cabo en noviembre próximo.

Sobre las reflexiones y el alcance de la Asamblea conversamos con Monseñor José Manuel Garita. El siguiente es un extracto del diálogo:

 

Monseñor, a pesar de realizarse en modalidad virtual, ¿se vivió en esta 38 Asamblea del CELAM el mismo espíritu de comunión de otros encuentros?

Ciertamente esta Asamblea número 38 se realizó a distancia, sin embargo, hay que destacar que el espíritu de comunión, de fraternidad, de amistad, y de cercanía, no obstante la distancia física y geográfica, se notó durante toda la Asamblea, en los espacios que compartimos especialmente en los momentos de ingreso a las sesiones, saludándonos, compartiendo experiencias de países, comentando los temas de la Asamblea y su mismo desarrollo. Una vez más, el CELAM da testimonio de esa fraternidad y de esa colegialidad episcopal que, bendita sea la hora, tenemos en América Latina y el Caribe, y que ha consolidado este organismo de servicio por tantas décadas, que sigue vivo con este proceso de renovación y reestructuración.

 

¿Qué perfil le han dado, dentro del proceso de reestructuración, al CELAM como organismo de servicio a las Iglesia locales?

Hay que recordar que la naturaleza del CELAM es ser un organismo episcopal, sin embargo, tratando de reasumir y de actualizar Aparecida, el Sínodo sobre la Amazonía, el documento Querida Amazonía y lo que el Santo Padre ha insistido mucho durante su pontificado, acerca de la sinodalidad, que incluso será tema del próximo Sínodo de los Obispos en el año 2023, diría que el perfil subyacente en esta Asamblea del CELAM fue precisamente este, el de la sinodalidad que debe de vivir la Iglesia, es decir, de caminar juntos en comunión, de llevar juntos y de modo corresponsable la misión de ser discípulos misioneros que todos tenemos. Por eso el Papa ha querido que como gesto concreto de esta sinodalidad se realice en noviembre próximo la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, que Dios mediante irá en esta línea.

 

¿Hubo algún aporte específico de parte de suyo o de Monseñor Daniel a las discusiones sobre el proceso de reestructuración?

Sí, comentamos y aportamos durante las discusiones, y es importante señalar que, en una última consulta, previa a la celebración de la Asamblea, dos semanas antes, presentamos un par de aportes muy concretos. En primer lugar, destacamos la importancia de la reestructuración del CELAM a partir de Centros Pastorales, a diferencia de los Departamentos antiguos con los cuales funcionó muchos años, y señalamos la necesidad de que, precisamente para ampliar la sinodalidad, hay que profundizar y definir muy bien cuáles deberían ser los canales entre el CELAM y las Conferencias Episcopales, para que, de manera eficiente, se cumpla con lo propuesto en la reestructuración. Es decir, que se tenga muy clara esta articulación, porque en el organigrama puede estar muy bien planteada la reestructuración, pero en la hoja de ruta deben de quedar muy claros los canales de contacto entre la nueva estructura del CELAM y las Conferencias Episcopales. El segundo aporte que hicimos, que nos pareció pertinente, es que quedaran más explícitas las relaciones entre los Centros Pastorales propuestos y las Coordinaciones Regionales, para canalizar más efectivamente las distintas necesidades de las Conferencias Episcopales, que es precisamente uno de los objetivos del proceso de reestructuración.

 

Finalmente, ¿qué eco tuvo la difícil realidad que enfrentan nuestros países por la pandemia y cuál es la respuesta que se ofrece desde la Iglesia?

A lo largo de diferentes momentos compartimos abiertamente la situación de cada uno de nuestros países, número de casos en los contagios, lamentables fallecimientos y los procesos de vacunación; pero hubo un espacio específico durante la Asamblea en el cual se presentaron informes por Regiones y Conferencias Episcopales, y precisamente el énfasis fue cómo estamos enfrentando la pandemia, qué respuestas se están dando desde la Iglesia. Fue un espacio muy rico en el que se puso en evidencia todo el dinamismo, el compromiso de cercanía, de solidaridad, acompañamiento y servicio de la Iglesia en general, de las Conferencias Episcopales, de forma intermedia, y de modo específico de parte de las diócesis en la respuesta a esta situación tan terrible que nos afecta. Se compartió todo el trabajo de la Pastoral Social, la organización de los protocolos para la celebración del culto, la ayuda de organizaciones internacionales que apoyan a la Iglesia para cumplir esta misión; pero insisto, quedó de manifiesto la solidaridad, la maternidad y la misericordia de la Iglesia, que una vez más acompaña a sus hijos, y también a quienes no forman parte de ella, en esta situación que ha afectado al mundo entero. Es una obra gigante y magnífica la que realiza la Iglesia, tanto a lo interno de sí misma, como a nivel de la sociedad y de los diferentes países de América Latina y el Caribe.

 

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Last modified on Martes, 25 Mayo 2021 16:45
Martín Rodríguez González

Periodista, licenciado en Ciencias de la Comunicación Colectiva y egresado de la maestría en Doctrina Social de la Iglesia. Trabaja en el Eco Católico desde el año 2002 y desde el 2009 es su director.

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