Por este motivo, la Parroquia Inmaculada Concepción de María, en Liberia, celebró esta mañana, 9 de junio, una Misa de Acción de Gracias por este centenario de vida y los 76 años de ministerio sacerdotal del Padre Edwin.
La ceremonia litúrgica fue presidida por Mons. Manuel Eugenio Salazar, obispo de Tilarán-Liberia, concelebrada por clero diocesano y fieles.
El Padre Baltica es residente de la Parroquia Inmaculada Concepción de María, en Liberia. Es muy querido en su pueblo y en toda la Diócesis de Tilarán-Liberia. Incluso el cariño hacia él trasciende fronteras.
De hecho, en Bluefields, Nicaragua, hay un colegio que lleva su nombre. Esto se debe, entre otros motivos, a la colaboración que brindó el Padre Edwin a muchos nicaragüenses que se refugiaron en Costa Rica durante la Revolución Sandinista.
Un liberiano
Es hijo de Belén Guillén y de Aristides Baltodano Briceño, quien fue diputado. Sus tíos fueron Edgardo Baltodano y Dr. Enrique Baltodano, hombres destacados en la educación, el deporte y la medicina, de hecho, el estadio y el hospital de Liberia llevan sus nombres.
Edwin nació en Liberia, aunque desde pequeño su familia se trasladó al Valle Central. Desde pequeño supo que Dios lo había llamado para el servicio como pastor. A pesar de que su padre quería que fuera médico, él se mantuvo firme e ingresó al Seminario en 1944.
Se ordenó sacerdote el 17 de diciembre de 1949 y entonces comenzó a servir en la Diócesis de Alajuela. Fue un presbítero que sobresalió por su aplicación en los estudios y su constante formación. Fue enviado a estudiar a la Pontificia Universidad Eclesiástica de Salamanca, España, donde obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico.
También estuvo en la Escuela de Directores de Ejercicios Espirituales de Vitoria, que es un centro de formación pastoral de inspiración ignaciana en España. Además, se actualizó en Derecho Matrimonial en la Universidad de Comillas-Madrid.
Sirvió como párroco en Liberia, Tilarán, Abangares, Nicoya y Puntarenas. Fue capellán del Hospital San Rafael, formador en el Seminario, Vicario General, Vicario de Pastoral, profesor de Educación Religiosa, coadjutor de Alajuela, promotor del Movimiento por un Mundo Mejor, entre muchos otros servicios.
Es conocido por su humildad y alegría, así como por su afición a la poesía lírica. Según cuenta, comenzó a escribir poemas cuando sirvió en Puntarenas. Para una celebración cívica quería evitar aburrir a los niños, así que se le ocurrió escribir un texto poético.
La acogida de su poema fue positiva, así que tomó la tradición de escribir uno para conmemorar acontecimientos especiales, como fiestas patronales, cumpleaños, celebraciones, funerales, bodas y otros momentos.
El Padre Edwin publicó un libro de poesía que recoge muchos poemas de su autoría, titulado: Ecos a Dios. Actualmente reside en la Parroquia Inmaculada Concepción de María, en Liberia.
















