La Conferencia Episcopal recuerda que el día 2 de agosto, se celebra a Nuestra Señora de los Ángeles, no sólo como un acontecimiento cultural y social sino sobre todo religioso, es una fiesta nacional de fe y devoción.
El Congreso lo declaró y don Ricardo Jiménez Oreamuno ordenó su ejecución el 20 de julio de 1932 a partir una petición de un gran número de vecinos de Cartago y como un reconocimiento al enorme impacto de la devoción de la Virgen de los Ángeles hallada en 1635, declarada Patrona de Costa Rica en 1824 y coronada solemnemente en 1926.
“En la liturgia católica y sobre todo en el carisma franciscano, el día 2 de agosto se celebra a Nuestra Señora de los Ángeles, lo que motivó a nombrar de esa forma la imagen de la Negrita hallada en ese día en la Puebla de los Pardos”, escriben.
Confluyen entonces, según los pastores del país, un hecho histórico y una celebración religiosa del culto católico, por lo que dicha celebración no tendría sentido en otro día por voluntad de un poder externo a la Iglesia Católica que tiene autonomía para regular y conservar su liturgia. Si bien es cierto que el legislador manifiesta que es solamente el disfrute del feriado lo que se traslada, en cuanto a los feriados religiosos es esencial que se conserven el mismo día que la Iglesia los celebra, como es el caso del Jueves y Viernes Santo que se mantendrían igual.
Solo la romería es razón
Unido a la celebración litúrgica de la Patrona de Costa Rica, se encuentra la enorme peregrinación a la Basílica de Cartago llamada “la romería” que días previos al 2 de agosto se desarrolla hacia Cartago, no solamente desde San José sino también de otras partes del país como Coto Brus, Río Claro, etc.
Esta expresión de fe y devoción de los costarricenses, fue declarada de interés público por el decreto ejecutivo por el Decreto Ejecutivo 038-MP del 13 de agosto de 2015.
Los obispos afirman que solo hecho de que la Romería a Cartago que coincide con el 2 de agosto, fiesta nacional de la Virgen de los Ángeles, es un motivo suficiente para no trasladar el disfrute de un día que marca un punto de llegada a una celebración que visibiliza la fe cristiana, la cohesión social y la memoria común de los costarricenses, al punto de calcular un estimado de dos a tres millones de peregrinos al año para los días previos al 2 de agosto. “Como es sabido, muchos de esos peregrinos aprovechan el feriado para descansar y reponer fuerzas luego de su caminata a Cartago”, explican los prelados.
Por estos motivos, concluyen, los Obispos que integran la Conferencia Episcopal de Costa Rica, “se oponen al traslado del disfrute del día 2 de agosto al lunes siguiente e invitan a los legisladores a valorar no solamente criterios de oportunidad económica y desarrollo turístico, sino también los más altos valores que se echan de menos en una sociedad cada vez más violenta y con importantes vacíos en educación”.
















