Las fotografías capturan parte de la vivencia durante las ceremonias litúrgicas, expresiones de devoción, momentos solemnes, entre otros detalles. Un buen fotógrafo sabe cómo hacer su trabajo, con respeto, discreción y prudencia.
La Instrucción Eucharisticum Mysterium, ya en 1967 llamaba la atención sobre este tema: “Hay que poner especial empeño en que no se perturben las celebraciones litúrgicas, especialmente las misas, por la costumbre de sacar fotografías. Cuando haya una causa razonable todo se hará con gran discreción y según las normas establecidas por el ordinario del lugar”.
A continuación una serie de consejos y sugerencias, tanto para fotógrafos profesionales como para fieles que deciden tomar fotografías o videos durante la Santa Eucaristía, bodas, primeras comuniones, confirmaciones y otras celebraciones.
Conocer la Misa
Si usted quiere tomar fotos en una ceremonia litúrgica, como una Santa Misa, un aspecto básico es que conozca sus partes y sus momentos más sagrados, pues lógicamente estos exigen un mayor respeto.
Por ejemplo, la Consagración es el instante más solemne y central de la Santa Eucaristía, el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor. Cristo mismo se hace presente, por eso se requiere el máximo respeto. Aquí, un fotógrafo debe valorar si es necesario disparar su cámara o si lo mejor sería ponerse de rodillas ante lo que ocurre (y si no, al menos, guardar respeto y silencio).
Conocer las partes de la Misa además permite al fotógrafo anticiparse y estar preparado para disparar en el momento y ángulo adecuado.
Evitar usar el flash
La iluminación en los templos puede ser todo un desafío para los fotógrafos. Sin embargo, lo más recomendable es utilizar siempre luz natural y evitar que el flash distraiga a los fieles.
Recientemente se celebró la Vigilia Pascual, al inicio de la celebración el templo permanece a oscuras, es un símbolo importante, que tiene una función teológica e incluso estética. Sirve también para que los fieles se dispongan a vivir esta ceremonia. En ese momento, un flash puede ser muy distractor, así que lo mejor sería evitarlo completamente.
¿Que las fotos salen oscuras? Bueno, la liturgia está primero, la fotografía es secundaria. La alternativa es utilizar lentes con un bajo número F (F 1,2 / F 1,4 / F 1,8) y una alta sensibilidad (ISO 1600+).
Quedarse en un punto
Lo más adecuado es mantenerse en un espacio reducido y moverse únicamente cuando sea muy necesario. De hecho, hay parroquias que informan a los fotógrafos sobre los espacios donde pueden ubicarse. Respete siempre esas indicaciones.
Usualmente, los lugares más adecuados son los laterales, ojalá en un punto bastante discreto, por ejemplo, detrás de una columna. Procure no subir al altar si no tiene autorización para hacerlo, evite pasar frente al altar (sobre todo en momentos especiales), tapar la vista de los fieles o caminar reiteradamente por los pasillos.
Menos cantidad, más calidad
“Menos ráfagas, más mirada”, dice una frase. Los constantes disparos y el sonido del obturador pueden causar distracción e incomodidad entre las personas que viven en recogimiento la ceremonia litúrgica. Se sugiere entonces a los fotógrafos evitar disparar continuamente sus cámaras.
Evite acercamientos innecesarios
Tenga mucho cuidado. Poner una cámara fotográfica muy cerca de un fiel o de un sacerdote durante la Misa, no solo puede resultar incómodo para ellos, sino que puede verse como una falta de respeto y una invasión del espacio personal.
Discreción
Un buen fotógrafo no se hace notar, pasa inadvertido. Aquí no solo se trata de tener movimientos suaves y silenciosos, sino también de vestir de manera sobria y no portar cosas que puedan llamar la atención. Un fotógrafo litúrgico se convierte en un servidor, por lo que no debe evitar cualquier protagonismo.
Cuidado con niños
Cuando vaya a tomar fotos de menores de edad, procure recibir el consentimiento explícito de los padres o encargados.
Dignidad de las personas
Puede sonar evidente, pero nunca está de más recordar que se debe evitar publicar fotografías que puedan dañar la imagen y la integridad de una persona. Si hay una foto que pueda perjudicar, generar burlas o comprometer la honra de una persona, es mejor no publicarla.
Coordinar con el párroco o un encargado
Siempre es recomendable hablar de manera previa con el sacerdote o algún encargado para informarse bien sobre las normas. Esto evita malentendidos e imprudencias.
Por último cabe recordar que en una ocasión el Papa Francisco mostró su molestia cuando las personas toman fotos durante la misa: “A mí me da pena cuando celebro Misa en la plaza o en la basílica y veo tantos móviles levantados. No sólo de los fieles, también de algunos sacerdotes y de obispos... por favor... La Misa no es un espectáculo, es ir al encuentro de la Pasión y de la Resurrección del Señor”, dijo.















