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“La Virgen me enseñó a confeccionar el hábito carmelita”

By Julio 19, 2022
“La Virgen me enseñó a confeccionar el hábito carmelita” A sus 78 años y con osteoporosis severa, doña Flor sigue llevando el hábito todos los 16 de julio. En la imagen junto a su hija Flor de María

Siempre ha sido una costurera muy talentosa, sin embargo, cuando comenzó a hacer hábitos carmelitas no quedaban bien, por ejemplo, el escapulario solo contaba con la pieza del pecho o el escudo estaba incompleto. 

Una vez, en un sueño, vio a Nuestra Señora vestida con el hábito, ella le decía cómo tenía que hacerlo, le “modelaba” y le explicaba cada pormenor. “La Virgen me enseñó”, cuenta Flor Marín, una devota que ha vestido por más de 33 años el hábito carmelita.

Su testimonio de fe está entrelazado con esta prenda, una historia que comienza desde que ella era muy pequeña, cuando con tan solo cinco años de edad quedó huérfana de padres y a cargo de unos tíos.

Su tía, quien usaba el hábito carmelita e iba a Misa todos los días, le transmitió la devoción. “Yo veía a la Virgen y para mí era lo máximo, saber que ella era la Madre de Dios era para mí algo impactante, yo era feliz con ella”, contó.

La promesa incumplida

Años después tuvo a su primera hija, pero a los 10 meses de nacida la diagnosticaron con lo que entonces llamaban gastronegro. Los médicos veían pocas posibilidades de supervivencia. 

Entonces, ella hizo una promesa a la Virgen, para que intercediera por la salud de su bebé. La promesa consistía en que, si se recuperaba, ella le pondría el hábito a la pequeña por tres meses. La niña se curó y hoy tiene 58 años de edad, pero Flor no cumplió la promesa. 

Hace 33 años conoció al Padre Víctor Manuel Marroquín (q.d.D.g), a quien le confesó que debía un favor a Nuestra Señora. “Nunca se lo puse y como ella ya está grande no se lo va a querer poner”, le dijo. 

El misionero jesuita le respondió: “Pues entonces se lo va a tener que poner usted, pero ya no van a ser tres meses, sino tres años”, recuerda doña Flor con humor.

Ella aceptó: “No quiero estar en deuda con María Santísima”, dijo en ese momento. Desde entonces ocurrieron cambios en su vida, de hecho, en aquel momento era la primera vez que se confesaba después de mucho tiempo. 

Después de aquella confesión y de comenzar a usar el hábito, ocurrió que simplemente dejó de fumar. “Yo no sé cómo la Virgen me quitó el vicio, yo no se lo pedí”, contó alegre. Dice que cuando fue a comulgar fue como si hubiera sido su Primera Comunión.

Recordó: “Cuando me puse el hábito le dije (a María): “No me lo voy a poner tres años, sino lo que usted quiera”. Cumplidos los tres años continuó usándolo y solo se lo quitó una vez…

Un día la llamaron para hablarle acerca de una señora que llevaba mucho tiempo en agonía, le contaron que esa persona era devota de Nuestra Señora del Carmen y había prometido llevar el hábito, pero no lo había hecho nunca, entonces, querían que les prestara el de ella. Flor relató que a la señora le pusieron el traje encima y al poco tiempo falleció. 

Otra de sus historias es más reciente, hace tres años le pidieron oraciones para una pequeña de cinco añitos de edad que tiene un cáncer de riñón. Doña Flor le regaló al papá un libro de oraciones, una imagen y un corte de color café para que le confeccionaran un hábito. 

Sin embargo, no encontraron quién hiciera el diseño y luego se vino la pandemia. Entonces la volvieron a contactar, ella prometió hacerles uno, dadas las circunstancias únicamente pidió un vestido de la niña como referencia. A pesar de no tener medidas, el hábito le había quedado perfecto.

Doña Flor recuerda con mucho cariño el grupo que se conoció como el Apostolado Trinitario Carmelitano, integrado por 60 carmelitas. Todos los años tenían la tradición de recoger flores y rosas para hacerle un altar a la Virgen el 16 de julio. 

Realizaban una procesión desde la iglesia de Santa Teresita hasta el Hospicio de Huérfanos en San José. Llevaban una orquesta, adornos y se regaban rosas por todo el recorrido. Momentos memorables que guarda en su corazón.

“Con Dios no se juega”

A sus 78 años y con osteoporosis severa, doña Flor sigue llevando el hábito todos los 16 de julio, junto a sus hijas, la tercera de ellas, Flor de María es aspirante al Orden de Vírgenes Consagradas y será consagrada este sábado 23 de julio, a partir de las 10:00 a.m. en la Catedral de San Isidro. 

“No es una moda ni es para exhibirse, si andamos el hábito es para representarla a ella (la Virgen María) y hay que hacerlo con el amor más grande, agradecidos de usar su vestido”, afirma doña Flor.

“Le digo a la gente que nosotros a veces nos alejamos de Dios, como me pasó a mí, cuando vi a mi chiquita bien, curada, se me olvidó, y con Dios no se juega. La Virgen Santísima es la Madre de Dios, así que a Él no le gusta que juguemos con ella, entonces si alguien ha hecho una promesa y no la ha cumplido que la cumpla, debe ser muy doloroso llegar a la hora de la muerte y no haber cumplido”, concluyó.

Last modified on Martes, 19 Julio 2022 17:58
Danny Solano Gómez

Periodista, licenciado en Producción de Medios, especializado en temas de fe católica, trabaja en el Eco Católico desde el año 2009.

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