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En el Día de la Asunción, tres sacerdotes partieron al cielo

By Septiembre 09, 2021

Uno recorrió a caballo las montañas de Acosta, otro sirvió como canciller de la Diócesis de Cartago y el tercero fue amigo personal de un santo. Se trata de Marco Tulio Chinchilla, Hugo Bonilla y Miguel Montesinos, los tres sacerdotes que fallecieron el fin de semana del 13 al 14 de agosto, justamente en la antesala de la celebración de la Asunción de la Virgen María el 15 de agosto.

 

Amigo de Mons. Romero

 

El día de la ordenación sacerdotal del Padre Miguel Ángel Montesinos el ceremoniero fue nada más y nada menos que San Oscar Arnulfo Romero, el domingo 26 de octubre de 1952, antes de que este fuera nombrado Arzobispo de San Salvador y más tarde martirizado.

De hecho, tenía una amistad cercana con el santo salvadoreño, con quien compartió la lucha en la defensa de los más necesitados y la denuncia de los actos deshonestos del gobierno.

Precisamente por eso recibió amenazas de muerte del ejército y se vio obligado a salir del país, justo cuando había sido nombrado Vicario General de la Diócesis de San Miguel, según detalla una reseña de Esteban Alfaro, encargado de comunicación de la Parroquia Dulce Nombre de Jesús, en Mercedes Sur, Heredia.

Llegó a Costa Rica en 1977, aquí, tres años después, lloraría la muerte de su amigo Mons. Romero. Sirvió como vicario parroquial en la Basílica Nuestra Señora de los Ángeles, en Cartago; fue párroco de San Bruno Abad, en Colima de Tibás.

También sirvió como párroco en San José Obrero, en Paso Ancho; San Rafael Arcángel, en Calle Blancos; San Rafael Arcángel en Montes de Oca; y en Mercedes Sur, donde después de su jubilación se quedó hasta su fallecimiento.

El Padre Miguelito, como se le conocía cariñosamente, nació el 22 de setiembre de 1927 en El Salvador, desde muy pequeño jugaba a “dar Misa”. Con tan solo 12 años ingresó al Seminario Menor de San Miguel y luego se trasladó al Seminario Mayor San José de la Montaña en El Salvador.

Mons. Miguel Ángel Montesinos Cueva falleció el viernes 13 de agosto de 2021, a causa de una bronconeumonía. El funeral fue presidido por el Arzobispo de San José, Mons. José Rafael Quirós, quien recordó al sacerdote como una persona humilde y servicial.

“Quiero imaginar a su gran amigo Monseñor Romero (San Óscar Romero) y a los demás mártires salvadoreños recibiéndolo en el cielo y diciéndole: “Montesinos, que dicha que ya llegaste. Acá te estábamos esperando”, dijo por su parte Esteban Alfaro en el discurso de despedida.

 

Llevó la Buena Nueva a caballo

 

Por su parte, los funerales del Padre Marco Tulio Chinchilla se llevaron a cabo en el Santuario Santo Cristo de Esquipulas, en Alajuelita, donde sirvió por muchos años. Nació en ese cantón josefino el 9 de setiembre de 1928 y fue ordenado en 1954. Sirvió como profesor de Religión en el Colegio Superior de Señoritas y luego como párroco en Juan Viñas y en Acosta. 

“En San Ignacio yo iba a caballo hasta Sabanilla, Cangrejal y Guaitil, paisajes difíciles de olvidar… de caminos pesados, gentes sencillas, pero bondadosas y hospitalarias… en medio de tanta dificultad yo sabía que estaba cumpliendo con el Evangelio y eso me confortaba”, dijo en una entrevista con Eco Católico.

En esa ocasión recordó también que hacía giras a Puerto Cortés, Punta Mala y Esterillos. Más adelante, sirvió también en Santo Domingo de Heredia, Desamparados y en su querida Alajuelita.

En los últimos años, residió en el Hogar de Ancianos Alfredo y Delia González Flores, donde celebraba la Santa Misa. Falleció el sábado 14 de agosto, tras complicaciones por una enfermedad crónica del hígado. Estaba cerca de cumplir 93 años de edad.

 

Recuerdo de banda y bonete

 

El 14 de agosto se abrió la Capilla Ardiente para despedir al Padre Hugo Bonilla, primero estuvo en la Capilla del Magisterio en Cartago, al día siguiente permaneció en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, se trasladó nuevamente a la Capilla del Magisterio y de ahí fue llevado a la Iglesia de los Padres Capuchinos, donde se realizaron sus honras fúnebres.

El Padre Hugo nació en Cartago, el 14 de octubre de 1944, y fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1977. A sus amigos cercanos acostumbraba llamarlos “brother” y se destacó por ser una persona responsable y estudiosa.

Mons. José Francisco Ulloa recordó que cuando cursaba el último año de formación fue asignado para recibir al nuevo seminarista, Hugo Bonilla. “Cuando revisamos la lista de implementos solicitados para su ingreso, le faltaban dos que completaban el uso de la sotana: el fajín o banda para tallar la sotana y el sombrero de tres picos, llamado bonete”.

“Me preguntó dónde los podría conseguir, le respondí que yo se los regalaría. Este detalle siempre me lo agradeció, los conservaba como recuerdo del inicio del seminario”, relató.

El Padre Bonilla sirvió en varias parroquias de la Arquidiócesis de San José y en la Diócesis de Cartago fue párroco de Tierra Blanca, Pacayas, Agua Caliente y Guadalupe.

Cuando se erigió la Diócesis de Cartago en 2005 fue nombrado Canciller por el mismo Mons. Ulloa, quien destacó su pericia gracias a su especialización en Derecho Civil y Canónico. Sirvió como tal durante ocho años, tras lo cual se dedicó a la enseñanza universitaria y a colaborar con el Tribunal Eclesiástico.

Danny Solano Gómez

Periodista, licenciado en Producción de Medios, especializado en temas de fe católica, trabaja en el Eco Católico desde el año 2009.

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