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Tus dudas: ¿Quién es un Patriarca en la Iglesia?

By Mons. Vittorino Girardi S. Diciembre 15, 2021

“Monseñor Vittorino: Le agradezco su atención a nuestras preguntas. No son pocos los años de ser lectora del Eco y siempre he visto, semana tras semana, que usted nos contesta. Dios quiera, que pronto podamos adquirir el Eco, a la salida de nuestros templos, como antes de esta dura prueba de la pandemia. La mía, Monseñor, es más bien una curiosidad, y no lo tomo a mal, si usted no ve conveniente contestarme. En la Iglesia tenemos a Cardenales, Arzobispos y Obispos. Pero a veces escucho la palabra Patriarca. Me pregunto: ¿quién es Patriarca en nuestra Iglesia y por qué ese nombre? Dios le pague, Monseñor, su paciencia”.

Kattia Morales S. – Heredia

 

Estimada Katia es verdad, no todas las preguntas e inquietudes, tienen la misma importancia, sin embargo, la que usted llama “una curiosidad”, es algo legítimo y útil.

La palabra “patriarca”, deriva (¡una vez más!) del griego y significa “padre primero” o “padre principal”. Es por eso que hablamos de los Patriarcas de los que nos informan los libros del Antiguo Testamento, para referirnos a los padres originarios o primeros de las varias familias, clanes y tribus. Y así tenemos a Abraham, a Isaac, a Jacob… Sin embargo, también, por ejemplo, podemos considerar a Esaú, hermano de Jacob, como Padre originario de los Edomitas, habitantes seminómadas de Idumea, la región más meridional de Palestina.

Sin embargo, la palabra patriarca, en el uso común es empleada sólo para indicar los Patriarcas del Antiguo Testamento, desde Abraham hasta Moisés.

Si ahora pasamos a su uso en la terminología eclesiástica, patriarca indica el título, muy antiguo de los Obispos de las principales Iglesias, que se cree, hayan sido fundadas por algún Apóstol, como lo había sido Jerusalén, Antioquia de Siria, Alejandría de Egipto y Roma.

En el Concilio de Nicea (325) se les reconoce a estas sedes patriarcales, una cierta preminencia y una primacía a nivel regional. Por ejemplo, con ocasión de la Santa Pascua era casi costumbre, que el Patriarca enviara una Carta Pascual a todos los Obispos que de algún modo hacía referencia a esa sede patriarcal.

En el primer Concilio de Constantinopla (381) se añade la sede de Constantinopla, reconociéndole al Obispo de esa ciudad capital el título de Patriarca, que implicaba una preminencia honorífica después del Obispo de Roma. Este título fue confirmado por el Concilio de Calcedonia (451), (aunque la Iglesia de Constantinopla no hubiese sido fundada por un Apóstol), cuando a la lista de las sedes patriarcales, se añadió explícitamente la de Jerusalén, ya antes considerada como tal.

La “comunión” de estas cinco sedes (pentapatriarquía) era considerada como forma y garantía para expresar y asegurar la unidad y la catolicidad o universalidad, de nuestra Iglesia.

Hay que recordar, sin embargo, que la Iglesia de Occidente, aun reconociendo la importancia de los patriarcados de Oriente, no considera la Iglesia de Roma como un patriarcado entre los demás, sino que le atribuye un primado específico, con funciones suficientemente determinadas, al servicio de la Iglesia universal.

Desde el principio la Iglesia de Roma goza de singular consideración, en virtud del martirio que ahí padecieron Pedro y Pablo, pero, sobre todo, porque su Obispo es reconocido como sucesor de Pedro, y entonces dotado de la autoridad y del ministerio de asegurar la plena comunión entre todas las Iglesias locales, como comunión de fe, de culto y de primera autoridad.

Con el tiempo, otras sedes episcopales quisieron honrar con el título de Patriarca a sus Obispos, ya para sedes de la Iglesia Oriental en comunión con Roma, como Babilonia de los Caldeos, Cilicia de los Armenios… ya de sedes que no están en comunión católica, como el caso del Patriarca de Moscú.

Así también, gozan de la dignidad de Patriarcas también el Obispo de Venecia, en Italia, desde 1451, cuando las reliquias de San Marcos de Alejandría de Egipto fueron llevadas a esa sede; el Arzobispo de Lisboa, en Portugal, desde 1712, y hasta 1975 también la sede episcopal de Goa en India era considerada patriarcado, dependiente directamente de Roma.

Estas tres sedes patriarcales, por su título, no gozaban, sin embargo, con ninguna autoridad en relación con las sedes episcopales de la propia región o provincia eclesiástica.

En el caso de los Patriarcas de la Iglesia Oriental, ya de los que están en plena comunión con el Romano Pontífice, como para los que no lo están (Ortodoxos) se les reconoce cierta primacía y autoridad en relación con los demás obispos de su región, como es, por ejemplo, el presidir las periódicas reuniones (sínodos) y confirmar cuanto se decide en ellos.

Como puede apreciar, estimada Katia, su “curiosidad” nos ha dado la oportunidad de conocer un poco más como ha ido organizándose nuestra Iglesia y algo más de sus tradiciones y de la nomenclatura aún hoy en uso.

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