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Sagradas Escrituras: San Matías apóstol

By Pbro. Mario Montes M. Noviembre 12, 2021

Hoy conoceremos al apóstol San Matías, que vino a reemplazar a Judas Iscariote, tal y como nos lo cuenta el texto bíblico litúrgico de su fiesta, que la Iglesia celebra el 14 de mayo:

Uno de aquellos días, Pedro se puso en pie en medio de los hermanos y dijo (había reunidas unas ciento veinte personas): “Hermanos, tenía que cumplirse lo que el Espíritu Santo, por boca de David, había predicho en la Escritura acerca de Judas, que hizo de guía a los que arrestaron a Jesús. Era uno de nuestro grupo y compartía el mismo ministerio. En el libro de los Salmos está escrito: ‘Que su morada quede desierta, y que nadie habite en ella’ y también: ‘Que su cargo lo ocupe otro’. Hace falta, por tanto, que uno se asocie a nosotros como testigo de la resurrección de Jesús, uno de los que nos acompañaron mientras convivió con nosotros el Señor Jesús, desde que Juan bautizaba, hasta el día de su ascensión”.

Propusieron dos nombres: José, apellidado Barsabá, de sobrenombre Justo, y Matías. Y rezaron así: ‘Señor, tú penetras el corazón de todos; muéstranos a cuál de los dos has elegido para que, en este ministerio apostólico, ocupe el puesto que dejó Judas para marcharse al suyo propio’. Echaron suertes, le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles (Hech 1,15-17.20-26, primera lectura de su fiesta).

 

Vayamos al texto

 

El relato comienza con una composición de lugar: tiempo y actores (v.15). Tiempo: "uno de aquellos días", es decir, después de la ascención/exaltación de Jesús y antes de la venida del Espíritu en Pentecostés. Pedro se levanta en medio de una asamblea constituida por 120 miembros, reunida allí, literalmente: "con un mismo propósito". El número legal para elegir un consejo o sanedrín que representara a Israel, era justamente 120 hermanos. Todos los discursos en el libro de los Hechos son normalmente compuestos por San Lucas mismo, pero usa tradiciones con las cuales reconstruye el discurso, tal como debió haber sido pronunciado.

El argumento de Pedro es el cumplimiento de dos citas bíblicas, que San Lucas reconstruye para interpretar la realidad, de la elección de un sucesor de Judas Iscariote. La primera cita está tomada del Salmo 69,26 donde una maldición contra los enemigos del justo, pide que la habitación de ellos quede desierta y que en sus tiendas no haya quien habite. San Lucas cambia el plural en singular, para referirlo a Judas.

El sentido del texto exige más bien que el puesto de Judas, que abandonó por traición, quede desierto, lo que estaría en contra de la elección de un sustituto. Por eso san Lucas cita otro texto, el Salmo 109,8 donde la maldición contra el impío, consiste en que sus días sean pocos y otro ocupe su cargo. Ya vimos, el domingo anterior, que estos textos de los Salmos, forman parte del llamado género literario llamado “relato de muertes infamantes”, que se usaba para contar la muerte de ciertos pecadores, enemigos de Dios, que durante su vida se oponían a los proyectos divinos. Los textos que cita San Pedro en su discurso, es para resaltar la necesidad de elegir a alguien que lo sustituya. Notemos que en la versión litúrgica de la primera lectura de la fiesta de San Matías, no se menciona la muerte de Judas, acontecimiento que ya hemos comentado acá el domingo anterior.

En la segunda parte del discurso (vv. 21-22), Pedro pone las condiciones que debe tener el candidato para sustituir a Judas. Pedro llama al puesto que debe ser ocupado: literalmente "porción en este ministerio" (v.17) o literalmente "lugar en este ministerio y apostolado" (v. 25). El ser apóstol es, por lo tanto, el tomar parte en un servicio, un ministerio o un apostolado. Las condiciones que pone Pedro son dos:

En primer lugar: debe ser un varón. Pedro dice literalmente: "uno de los varones que anduvieron con nosotros”, no usa el término “hombre”, que podría ser inclusivo, como en Gén 1,26-28. En segundo lugar: debe ser uno de los discípulos que estuvieron con Jesús desde el bautismo de Juan hasta el día de la ascensión. Con esto Pedro excluye, hacia atrás, a las mujeres galileas, a los hermanos de Jesús (y entre ellos a Santiago), que también estaban presente en la asamblea. Estos no fueron discípulos de la primera hora, todo lo contrario, al comienzo no creyeron en él. Pero también excluye, hacia adelante, a todos los que después tendrán una experiencia de Jesús resucitado (como Esteban, Pablo y otros más).

Sólo el que cumpla estas dos condiciones puede ser agregado al número de los 12 apóstoles y ser constituido "testigo con nosotros de su resurrección". La asamblea presentó a dos que cumplían con las condiciones estipuladas: José, llamado Barsabás, por sobrenombre Justo y Matías. El modo de elección fue la oración en común y mecánicamente "echando suertes" (ver Jos 7,14; 1 Sam 14,41-42; Lc 1,8-9), la cual recayó sobre Matías. Al respecto, el Papa emérito Benedicto XVI, enseñaba lo siguiente:

Precisamente este último fue el escogido y de este modo "fue agregado al número de los doce Apóstoles" (Hch 1, 26). No sabemos nada más de él, salvo que fue testigo de la vida pública de Jesús (cf. Hch 1, 21-22), siéndole fiel hasta el final. A la grandeza de su fidelidad se añadió después la llamada divina a tomar el lugar de Judas, como para compensar su traición. De aquí sacamos una última lección: aunque en la Iglesia no faltan cristianos indignos y traidores, a cada uno de nosotros nos corresponde contrarrestar el mal que ellos realizan con nuestro testimonio fiel a Jesucristo, nuestro Señor y Salvador… (Audiencia General, Miércoles 18 de octubre 2006).

 

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