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Art. 46: Primer Internuncio en Costa Rica

By Pbro. Fernando A. Vílchez C. Enero 29, 2021
Mons. Juan Bautista Marenco O.S.B. (1853-1921). Mons. Juan Bautista Marenco O.S.B. (1853-1921).

Entre noviembre de 1915 y 1917, la Delegación Apostólica estuvo regentada por el Pbro. Valentino Nalio (1915-1917), anterior colaborador de Mons. Cagliero (1908-1915), y venido al país con él; período en el cual se erigió la Provincia Eclesiástica en Honduras, el 2 de febrero de 1916, cuyo proceso estaba adelantado previamente.

Apenas seis días después de que en Costa Rica tuvo lugar el golpe de Estado en contra del Presidente Alfredo González Flores (1914-1917), el 27 de enero de 1917, por parte de Federico Tinoco Granados (1917-1919), el Papa Benedicto XV (1914-1922) el 2 de febrero de 1917, nombra Internuncio Apostólico de Costa Rica, Nicaragua y Honduras, con sede en San José, al también salesiano Mons. Juan Bautista Marenco O.S.B. (1917-1921). Evidentemente su nombramiento estaba en gestación tiempo antes de que en Costa Rica sucediera dicho triste acontecimiento.

Mons. Giovanni Battista Marenco O.S.B. (1853-1921) nació en Costa de Ovada en L’Aquila en Italia, el 27 de abril de 1853. De sus padres, que eran de posición social acomodada y de extracción muy religiosa, tomó las primeras y bien sólidas enseñanzas religiosas que más tarde fueron características en su vida.

Hizo sus primeros estudios en el Seminario diocesano de Acqui, donde sus superiores, viéndolo piadoso, estudioso y equilibrado, esperaban mucho de él para la Diócesis. Pero, cuando concluyó el tercer año de Teología, con poco más de 20 años, en mayo de 1873, Juan Bautista se sintió atraído por la gran personalidad de San Juan Bosco (1815-1888) y decidió inscribirse en la Pía Sociedad Salesiana; fue acogido en el Oratorio de Turín por el mismo Don Bosco, que pronto vio en aquel joven una gran esperanza.

Ordenado sacerdote el 18 de diciembre de 1875, durante algunos años enseñó en el Colegio Municipal de Alassio, luego en el de los nobles de Turín-Valsalice. Después fue trasladado a Lucca a dirigir un Instituto educativo y la Iglesia de la Cruz, para regresar luego a Turín, donde Don Bosco lo nombró primer Rector de la Iglesia de San Juan Evangelista, mostrando siempre por el joven Marenco una gran estima y plena confianza. Después de su muerte, el venerable Don Miguel Rua (1837-1910), su sucesor, continuó teniendo, incluso con creces, la confianza en el P. Marenco que había puesto ya en él el gran santo, y lo nombró Inspector para todas las Casas Salesianas de Liguria y de Toscana.

Llamado de nuevo a Turín, fue elegido Vicario General para la consolidación del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora y, luego, enviado a Roma como Procurador General ante la Santa Sede, donde se dedicó siempre al apostolado y era consultado por varias Congregaciones romanas.

Elegido Obispo de Massa-Carrara (1909-1916) por el Papa San Pío X (1903-1914), fue ordenado Obispo el 16 de mayo de 1909, en el nuevo templo salesiano de Santa María Liberadora en Testaccio. En su Diócesis trabajó como verdadero hijo de Don Bosco, hizo gran bien y se hizo amar por todos.

El 7 de enero de 1917, fue designado por Benedicto XV (1914-1922) Arzobispo titular de Edesa en Macedonia y, como dijimos, el 2 de febrero de 1917, el Papa lo nombró Internuncio Apostólico de Costa Rica, Nicaragua y Honduras, ya con funciones reconocidas ante dichos Estados y ante la Iglesia. El 15 de setiembre de 1920 el Papa lo nombra además Delegado Apostólico en Guatemala y El Salvador –con funciones reconocidas únicamente ante la Iglesia–, todo con sede en San José.

También aquí no tardó en ganarse las universales simpatías tanto de los Gobiernos, como del clero y del pueblo fiel. Trabajó incansablemente por el bien de la Iglesia y por restablecer las buenas relaciones de estos Estados con la Santa Sede. Por su mediación se establecen en Costa Rica las Hijas de María Auxiliadora desde el 1° de julio de 1917. Contribuyó para la creación de los Seminarios Centrales de Nicaragua y de El Salvador.

Junto a Mons. Juan Gaspar Stork Werth C.M., segundo Obispo de San José (1904-1920), fue quien impulsó el proceso para la erección de la Provincia Eclesiástica en Costa Rica en 1921, dando continuidad al camino ya iniciado por el anterior Delegado Apostólico; tal como lo reconoce la bula de erección.

Ordenó Obispos a Mons. Rafael Otón Castro Jiménez, primer Arzobispo de San José (1921-1939), el 2 de agosto de 1921, y a Mons. Luis Javier Muñoz y Capurón S.I., Arzobispo de Guatemala (1921-1927), el 24 de agosto de 1921.

Pero, el fuerte trabajo y la edad hicieron enfermar gravemente a Mons. Marenco, al punto que, de regreso en Italia, murió en Turín, en la “Casa Salesiana”, el 22 de octubre de 1921; apenas ocho meses después de la creación de la Provincia Eclesiástica en Costa Rica, y estando aún en proceso la designación definitiva del Vicario Apostólico de Limón, según veremos.

Fue sustituido por Mons. Angelo Rotta (1872-1965), el 12 de octubre de 1922, Arzobispo titular de Tebas, Internuncio Apostólico en América Central (1922-1925) e Internuncio Apostólico de Panamá (1923-1925), con sede en San José, quien impulsó el proceso para la creación de la Provincia Eclesiástica en Panamá, el 29 de noviembre de 1925.

 

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