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Art. 33: Las visitas episcopales del siglo XVII

By Pbro. Fernando A. Vílchez Campos. Noviembre 01, 2020
Obispo Fray Benito Rodríguez de Baltodano O.S.B. (1620-1629) realiza la segunda visita episcopal en 1625. Obispo Fray Benito Rodríguez de Baltodano O.S.B. (1620-1629) realiza la segunda visita episcopal en 1625.

El Cabildo civil de Cartago expresaba al Rey el 25 de enero de 1596 que Costa Rica “no es tierra que sufre Obispo por ser pobre y por lo propio el de Nicaragua no vendrá a ella”. Lacónica frase que refleja el sentimiento que imperaba en la Provincia por la carencia de un pastor propio.

Ante este anhelo, durante el siglo XVII los Obispos de León comenzaron a ejercer su solicitud pastoral directa en la Provincia de Costa Rica, mediante varias visitas episcopales que realizan al territorio.

Las visitas episcopales se enmarcan en la práctica pastoral de la época, según la obligatoriedad existente desde siglos atrás, pero renovada con mayor vigor por el Concilio de Trento (1545-1563) –sesión XXIV, Canon III, del 11 de noviembre de 1563–, que estableció que la visita canónica a la Diócesis debía realizarse cada año o cada dos años.

En su casi totalidad, las visitas episcopales coloniales se preocuparon por los asuntos del culto, la administración de los sacramentos conforme a las normas litúrgicas establecidas, la revisión de libros sacramentales y demás documentos de archivo, las costumbres y la recta vida de los clérigos –su formación, la prohibición de dedi­carse a los negocios seculares y comerciales, el uso del hábito eclesiástico–, las cuestiones catequéticas y de la predicación, el cumplimiento del precepto de la Misa dominical y del precepto pascual de confesión y comunión, la preocupación por la moralidad de los fieles –particularmente en cuanto a la vivencia conyugal dentro del matrimonio y el evitar los vicios–, los asuntos financieros, la marcha de las cofradías y el impulso de las devociones populares, como el rezo del Santo Rosario.

Hay casos en los que los Obispos, o el Cabildo de León durante las constantes vacancias de la sede, delegaron la realización de la visita en un sacerdote venido de Nicaragua o en el Vicario General provincial. Así sucedió en 1603 cuando vino a Costa Rica el P. Diego Gaitán, a realizar la visita canónica a nombre del Deán y del Cabildo de León. Pero en estos casos el visitador carecía de la facultad de administrar el sacramento de la Confirmación, que era la urgente necesidad que, según todos los do­cumentos, hacía anhelar con mayor urgencia la venida de un Obispo.

Desde el año 1608, en que se realiza la primera visita episcopal, hasta 1815 en que tiene lugar la última, Costa Rica recibió la visita de once de sus Obispos. Es decir, que en el período que va de 1565 hasta 1850, en que estuvo vigente la Diócesis de Nicaragua y Costa Rica, sólo once de sus Obispos visitaron esta parte de su Diócesis. No de todas las visitas tenemos amplias noticias o informes, en algunos casos más bien los datos son escasos.

Las visitas episcopales se circunscribían a las Parroquias canónicamente constituidas, pues los religiosos franciscanos –como las demás órdenes en otras Provincias– por concesión del Patronato regio estaban exen­tos de la jurisdicción episcopal y, por eso, ordinariamente no se visitaban las doctrinas; pero los Obispos no dejaron de informarse de los progresos alcanzados por los religiosos.

La primera visita episcopal es la realizada por el Obispo Pedro de Villareal (1603-1619), desde enero de 1608 hasta enero de 1609, permaneciendo un año en la Provincia. Ad­ministró el sacramento de la Confirmación muchas veces en Cartago, y tal vez en otras iglesias de la Provincia, siendo la pri­mera vez que se administraba tal sacramento en Costa Rica, y el 20 de diciembre de 1608, confirió órdenes menores en la iglesia de San Francisco de Cartago, a algunos de los candidatos que le acompañaban. El Obispo enfrentó dificultades con las autoridades provinciales civiles.

La segunda visita la llevó a cabo el fraile benedictino Obispo Fray Benito Rodríguez de Baltodano O.S.B. (1620-1629) en 1625, en el mes de marzo estaba en Cartago.

La tercera visita canónica es la del religioso trinitario Obispo Fray Fernando Núñez Sagredo O.SS.T. (1632-1639), a mediados de 1637, y todavía en setiembre estaba en Cartago. Como en todas las visitas administró el sacramento de la Confirmación y dictó algunas normas; no hay constancia de que haya extendido su visita a otras poblaciones fuera de aquellas que, como Esparza, estaban en la vía obligada de tránsito desde Nicaragua.

La cuarta visita pastoral la realizó el franciscano Obispo Fray Alonso Bravo de Laguna O.F.M. (1664-1674), quien vino a Costa Rica en el mes de abril de 1674, probablemente administró la Confirmación y, al cabo de dos meses, el 8 o el 9 de junio murió en Cartago, siendo ente­rrado en la iglesia parroquial, en la capilla del Sagrario –lamentablemente hoy no conocemos la ubicación de su sepultura en las Ruinas de la Parroquia de Cartago–. Es el primer y único Obispo durante toda la colonia que murió en Costa Rica y que quedó sepultado en Cartago, lo cual no carece de significado simbólico.

La quinta visita canónica corresponde al fraile franciscano Obispo Fray Nicolás Delgado O.F.M. (1687-1698). En febrero de 1690 estaba en Cartago, sin que sepamos cuánto tiempo permaneció allí, pues no se tienen mayores noticias. Administró el sacramento de la Confirmación en Cartago el 26 de febrero de 1690.

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