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Art. 26: Nicoya como Parroquia

By Pbro. Fernando A. Vílchez Campos Agosto 28, 2020

El ordenamiento jurídico autónomo de Nicoya sometido directamente a la autoridad de la Corona con la mediación de la Audiencia de Guatemala, que inicia con su creación como Corregimiento en 1554, estará vigente durante toda la colonia, con el único cambio en 1780 en que la Alcaldía Mayor pasa a ser el Partido de Nicoya.

“A partir del establecimiento del Corregimiento de Nicoya, las autoridades coloniales señalaron el nuevo asentamiento del pueblo de Nicoya, dotado de un pequeño casco urbano, como sede permanente de las autoridades españolas (corregidor, alcalde mayor, ermita y convento franciscano), y centro político del corregimiento” (Claudia Quirós Vargas, 2014). Alrededor de dicho casco urbano se ubicaron los diversos poblados indígenas.

Como comentamos en el artículo anterior, no puede decirse que Nicoya haya sido poblado por españoles a partir de 1522, ni que haya sido elevada a Parroquia desde 1544, pues no existían las condiciones para ello. El camino hacia la configuración de Nicoya como Parroquia jurídicamente constituida lo marca este año 1554, pues en dicho Corregimiento de Nicoya se edifica la primera iglesia de la Costa Rica actual; que no se trata de la hodierna iglesia colonial de Nicoya, cuyo antecedente inmediato data de 1644 (Mons. Thiel, 1901), pues su reconstrucción tiene lugar a partir de 1827 (Carlos Meléndez, 1974), pero sí muy probablemente en su ubicación original.

Con la constitución de un poblado español y con el levantamiento de una iglesia, Nicoya se enrumba hacia la creación de una nueva Parroquia en un momento que se desconoce, pero que, por lo que hemos dicho, no puede ser anterior a 1554, sino poco después. Nicoya sigue siendo la Parroquia más antigua que se erige en lo que es el territorio actual de Costa Rica, aunque durante la Colonia eclesiásticamente estuvo vinculada directamente a Nicaragua.

El impulso al proceso de población española y de cristianización de Costa Rica se realiza más adelante desde la ciudad de Cartago no desde Nicoya, que era una Alcaldía Mayor autónoma y no tenía vinculación jurídica con las vecinas Provincias. Nicoya sirvió como lugar de paso y comunicación entre Nicaragua y Costa Rica; Cartago es la cuna de la población y de la evangelización en Costa Rica.

Los frailes franciscanos se asentaron en Nicoya tiempo después de su constitución como Corregimiento. Fray Lorenzo de Bienvenida -primer Custodio de la Custodia franciscana de Costa Rica desde 1571- poco antes escribe una carta al Rey Felipe II (1556-1598), el 15 de mayo de 1566 desde Panamá -entonces sede de la Audiencia-, en la que solicita que les permita a los frailes franciscanos asentarse en Nicoya, “en lugar del clérigo o mercedario que lo atiende por doscientos o trescientos pesos de salario”, diciendo que ellos lo harán sin salario. Su presencia en Nicoya será posterior a esa fecha.

Valga aclarar también que la devoción a la Virgen de Guadalupe en Nicoya es mucho más tardía a 1544. Su aparición tuvo lugar en México en 1531, la difusión de esa advocación en tierras mexicanas fue muy despaciosa, incluso conocemos que la primera réplica de la imagen de la Virgen de Guadalupe en México mismo se hizo hasta en 1606 no antes, por tanto, su llegada a Nicoya debe ser muy posterior.

Carlos Meléndez en su estudio “Nicoya y sus templos históricos”, cita documentación del 28 de julio y del 12 de noviembre de 1827, con relación a la obligación que impuso el Gobierno de San José a las Cofradías de Nicoya para contribuir económicamente a la reconstrucción del templo parroquial, en la que detallada las cinco cofradías que había para entonces en Nicoya: “1. La de Nuestra Señora de la Concepción del Viejo, la más rica y quizás también la más antigua. 2. La del Dulce Nombre de Jesús. 3. La de Nuestra Señora del Rosario. 4. La del Santísimo Sacramento. 5. La de San Blas y las Ánimas”. Y es concluyente al decir: “Cabe destacar aquí la inexistencia de la cofradía de la Virgen de Guadalupe que es la más importante hoy día”. Debemos preguntarnos si la Cofradía no existía del todo para 1827 o si su desarrollo tuvo alguna interrupción en ese momento.

Este año 2020 la Cofradía de Nuestra Señorita Virgen de Guadalupe de Nicoya fue reconocida con el “Premio Nacional al Patrimonio Cultural Inmaterial Emilia Prieto Tugores 2019”, por el Centro de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura y Juventud, sin duda un justo reconocimiento a su historia, trayectoria y valioso aporte religioso y cultural nicoyano. Que la cofradía no tenga su origen en el siglo XVI, no va en desmérito de su valor y significado, más bien sus orígenes y su historia deben seguir siendo investigados.

El “Eco Católico” del 15 de diciembre del 2019 informa de celebraciones que hubo en Nicoya por el 475 aniversario de la creación de la Parroquia y de la llegada del culto de la Virgen de Guadalupe, ambos eventos ubicados en ese momento en 1544. Hay que aclarar, muy respetuosamente, que son acontecimientos que deben ser reubicados históricamente, pues como hemos dicho ninguno de los dos tiene lugar en ese año, sino tiempo después. Es la riqueza de la Historia que nos permite ir más allá en la comprensión de los acontecimientos.

 

Last modified on Viernes, 28 Agosto 2020 09:39

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