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Art. 25: Nicoya, una excepción

By Pbro. Fernando A. Vílchez Campos. Agosto 17, 2020

La paulatina población española de Nicoya; es hasta 1554 que se crea un Corregimiento.

Hemos comentado que entre 1502 y 1560 en lo que será la Provincia de Costa Rica se suceden intentos de exploración y de población por parte de los españoles, todos infructuosos; pero hemos subrayado a la vez que el caso de Nicoya es una excepción, pues fue poblada por españoles con anterioridad y su desarrollo colonial, político y eclesiástico se produjo de manera independiente al resto de nuestro territorio hasta el momento de la anexión en 1824.

El insigne historiador Mons. Bernardo Augusto Thiel Hoffman C.M. (1880-1901) ubica la fundación de la Parroquia de Nicoya entre 1522 y 1544, pero sin dar ninguna referencia documental. Hoy con las fuentes que tenemos a nuestro alcance debemos decir que dicha indicación no puede ser sostenida.

Ya hemos mencionado la incursión entre 1522 y 1523 de Gil González Dávila (1480-1526) y de Andrés Niño (1475-1525) en la que, si bien es cierto que muchos indígenas fueron bautizados, no dejó ninguna presencia española permanente en nuestro territorio. Tampoco dejó huella permanente el intento de Francisco Hernández de Córdoba (+1526) en 1524 con la fundación de la Villa Bruselas en la costa este del Golfo de Nicoya -primer y único poblado español de la época en tierras costarricenses-, pues habíamos mencionado cómo el Gobernador de Nicaragua, Pedrarias Dávila (1527-1531) en 1527 ordena la destrucción definitiva de Bruselas -que ya había sido también despoblada antes, entre 1525 y 1526-. Es claro entonces que, al menos para 1527, no había ninguna fundación española en la región de Nicoya y menos una Parroquia.

En 1529 el cronista español Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdez (1478-1557) narra su paso por Nicoya y sus alrededores, con interesante descripción de usos y costumbres de los indígenas -algunos de difícil asimilación, como los sacrificios humanos como culto a los dioses paganos- y de abundantes elementos de la naturaleza de la región. Es claro que, aún para entonces, no existía un poblado español en la zona y, por tanto, tampoco una Parroquia.

Está también atestiguado que, durante las gobernaciones en Nicaragua de Pedrarias Dávila (1527-1531) y de su yerno, Rodrigo de Contreras (1531-1544) -cuya jurisdicción durante esos años abarcaba, además del correspondiente territorio nicaragüense, toda la Península de Nicoya y los alrededores del Golfo del mismo nombre-, ambos establecieron el comercio esclavista con indígenas de Nicoya, además de los de Nicaragua, y comenzaron a adueñarse de encomiendas de indígenas en la región, con lo que podríamos pensar en la instalación de alguna incipiente población española en la zona durante esos años, sin que las fuentes nos digan nada al respecto.

Pero hay que considerar el importante informe que, sobre el estado de su Diócesis, envía al Consejo de Indias el Obispo de Nicaragua, Fray Antonio de Valdivieso Álvarez O.P. (1544-1550), el 20 de setiembre de 1545 desde Gracias a Dios en Honduras, en el que con lenguaje propio de la época dice: “Entre los pueblos que tiene la mujer de Rodrigo de Contreras, la Provincia de Nicoya, que fue repartimiento de diez vecinos en la Villa de Bruselas, que allí fue poblada, que despobló Pedrarias y quedose con aquello, es el mejor puerto de aquella Provincia en la mar del Sur y la navegación para el Perú más breve y segura que de Panamá […]. Es la tierra muy fértil, si se poblase vendrían de paz indios que están cerca de ella y habría mucha contratación en el puerto. Como quiera que sea, aquella Provincia conviene se ponga en la corona Real de Vuestra Alteza”.

Como bien se entiende, aún en setiembre de 1545, el Obispo está solicitando que se establezca la población de españoles en Nicoya y pide que la Corona tenga la autoridad directa en esa región, como en efecto se hará poco después. Es claro que para entonces no existía ni poblado establecido, ni una Parroquia en Nicoya.

Es hasta el 10 de julio de 1554 que la Audiencia de Los Confines, instalada ya en Guatemala, creó en Nicoya un Corregimiento, nombrando a Pedro Ordóñez de Villaquirán, Corregidor de Nicoya, Chira y Paro, quien logró someter a los indígenas de Chomes y Abangares en la margen oriental del Golfo de Nicoya. Surge así una nueva jurisdicción colonial, conformada con territorios segregados a la Gobernación de Nicaragua.

El Corregidor era la única autoridad española dependiente directamente de la Audiencia, tenía jurisdicción sólo sobre los indígenas de la región, en los campos administrativos y judiciales -pasando los indígenas a ser tributarios directos de la Corona, liberándolos teóricamente de las manos de los encomenderos, pero obligados al pago de tributos-.

En 1560 se constituye la Alcaldía Mayor de Nicoya, con la figura del Alcalde Mayor, que tiene ahora también potestad civil y judicial no sólo sobre los indígenas, sino también sobre los españoles que viajen o residan en la región. Únicamente los asuntos fiscales y eclesiásticos se seguían administrando desde Nicaragua, por eso el Obispo de León siguió teniendo jurisdicción directa sobre ese territorio.

Continuaremos con el tema de Nicoya en la próxima entrega.

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