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Perdonar ayuda a dejar ir el dolor

By Willy Chaves Cortés, OFS / Orientador Familiar UJPll / Máster en Comunicación Política UCR Enero 29, 2024

A mis 50 años me hago siempre este examen de conciencia. Es necesario el perdón, necesito perdonar para liberarme de ese lastre que trae enfermedad y calamidad a mi vida, también es importante pedirle perdón aquellas personas que por mis actitudes he podido ofender.

¿A quién no le han herido las acciones o las palabras de otra persona? Tal vez uno de tus padres te criticó constantemente cuando crecías, un colega saboteó uno de tus proyectos o tu pareja te engañó. O quizás tuviste una experiencia traumática, como abuso físico o emocional de parte de una persona en quien confiabas. Esas heridas pueden causar sentimientos persistentes de resentimiento, amargura e ira, y, a veces, incluso odio.

En mi formación como Orientador Familiar, me he enfocado absolutamente a la salud mental, en ese contexto considero que muchas situaciones que nos suceden en especial las relacionadas a la salud física y emocional esta intrínsicamente relacionada al perdón, es necesario hacer un proceso de perdón.

Pero si te aferras a ese dolor, quizá seas tú quien pague el precio más alto.

Perdonar te puede traer paz y esperanza. Considera cómo el perdón puede guiarte por el camino del bienestar físico, emocional y espiritual. La Ultima vez que visité a mi director espiritual le pedí ayuda para tratar bajo su dirección espiritual este asunto del perdón.

¿Qué es el perdón?

Perdonar significa diferentes cosas para las distintas personas, pero, en general, implica una decisión intencional de dejar atrás el resentimiento y la ira.

Es posible que nunca olvides la acción que te hirió u ofendió, pero esforzarte en el perdón puede disminuir la influencia que esa acción tiene en ti.

Puede ayudar a liberarte del control de la persona que te hirió. A veces, el perdón puede incluso derivar en sentimientos de comprensión, empatía y compasión hacia la persona que te hirió.

Perdonar no significa olvidar o justificar el daño que te hicieron, ni reconciliarte con la persona que te causó el daño. Te trae un tipo de paz que te permite enfocarte en ti mismo y te ayuda a continuar con tu vida.

¿Cuáles son los beneficios de perdonar a alguien?

Dejar atrás los rencores y la amargura puede dar lugar a mejor salud y más tranquilidad.

 El perdón puede llevar a lo siguiente:

  • Relaciones más sanas.
  • Mejor salud mental.
  • Menor grado de ansiedad, estrés y hostilidad.
  • Menos síntomas de depresión.
  • Disminución de la presión arterial.
  • Sistema inmunitario más fuerte.
  • Mejor salud del corazón.
  • Mayor autoestima.

¿Por qué es tan fácil tener resentimientos?

Que alguien te haga daño, particularmente si es una persona que tú quieres y en quien confías, puede causar ira, tristeza y confusión.

Si piensas todo el tiempo en sucesos o situaciones que te hirieron, rencores llenos de resentimiento y hostilidad pueden arraigarse. Si permites que los sentimientos negativos sustituyan a los positivos, quizás te sientas consumido por la amargura o por una sensación de injusticia.

Algunas personas perdonan, por naturaleza, más fácilmente que otras. Pero, aunque tiendas a guardar rencor, casi todo el mundo puede aprender a perdonar. A mi me sucede que no soy persona de guardar rencor ni odio.

¿Cuáles son los efectos de tener rencor?

Si te resulta difícil perdonar, es posible que te ocurra lo siguiente:

  • Lleves tu ira y amargura a nuevas relaciones y experiencias.
  • Estés tan enfocado en la mala experiencia que no puedas disfrutar del presente.
  • Te deprimas, estés irritable o ansioso.
  • Sientas que estás en conflicto con tus creencias espirituales.
  • Pierdas conexiones valiosas y enriquecedoras con los demás.

¿Cómo llego a la etapa del perdón?

El perdón es un compromiso de cambio que lleva práctica. Para llegar al perdón, puedes hacer lo siguiente:

  • Reconoce el valor del perdón y cómo puede mejorar tu vida.
  • Identifica lo que es necesario sanar y a quién deseas perdonar.
  • Únete a un grupo de apoyo o consulta a un consejero espiritual.
  • Acepta las emociones que te provoca el daño que te hicieron, reconoce cómo esas emociones afectan tu comportamiento, y esfuérzate para dejarlas atrás.
  • Elige perdonar a la persona que te ofendió.
  • Libera el control y el poder que la persona que te ofendió y la situación en que lo hizo han tenido sobre tu vida.

¿Qué pasa si no puedo perdonar a alguien?

Perdonar puede ser difícil, en especial si la persona que te hirió no admite haber actuado mal. Si te sientes en una encrucijada:

  • Practica la empatía. Intenta ver la situación desde el punto de vista de la otra persona.
  • Pregúntate qué podría haber sucedido para que se comporte de esa manera. Tal vez habrías reaccionado de forma similar si te hubieras enfrentado a la misma situación.
  • Reflexiona sobre las veces en que otras personas te perdonaron a ti.
  • Escribe en un diario, reza o practica la meditación guiada. O bien, habla con una persona que consideres sabia y compasiva, como un líder espiritual, un profesional de salud mental o un ser querido o amigo imparcial.
  • Sé consciente de que perdonar es un proceso. Incluso es posible que debas revivir y perdonar las heridas pequeñas una y otra vez.

¿El perdón es garantía de reconciliación?

Si en el suceso que te hirió participó alguien con quien tenías una relación que valorabas, el perdón puede llevar a la reconciliación. Sin embargo, este no siempre es el caso.

La reconciliación puede ser imposible si la persona que te ofendió ha muerto o no quiere comunicarse contigo. En otros casos, la reconciliación puede no ser apropiada. De todas maneras, perdonar es posible, aunque reconciliarse no lo sea.

¿Qué hago si la persona a quien he perdonado no cambia?

Conseguir que otra persona cambie no es el propósito del perdón. Se trata de concentrarte en lo que puedes controlar aquí y ahora. Piensa en el perdón más desde el punto de vista de cómo puede cambiar tu vida al traerte paz, felicidad y sanación tanto emocional como espiritual. Perdonar puede quitar el poder que la otra persona sigue teniendo en tu vida.

¿Qué pasa si soy yo quien necesita ser perdonado?

El primer paso es evaluar con sinceridad y aceptar el daño que has causado y cómo afectó a otros. Evita juzgarte con demasiada dureza.

Si de verdad te sientes arrepentido de algo que dijiste o que hiciste y quieres que te perdonen, considera hablar con las personas a las que has hecho daño. Háblales de tu tristeza o arrepentimiento sincero. Pide perdón sin poner excusas.

No puedes obligar a nadie a que te perdone. Los otros necesitan llegar a la etapa del perdón cuando estén listos. Recuerda que perdonar es un proceso. Pase lo que pase, comprométete a tratar a otros con compasión, empatía y respeto.

Perdonar es una capacidad humana con enormes beneficios, ya que en la mayoría de las ocasiones supone un alivio para la persona que perdona. Es un modo de alcanzar la paz interior y mejorar nuestras relaciones con los demás, nuestra salud y nuestra forma de estar en el mundo.

Mediante el proceso del perdón, la persona se libera de sus sentimientos de rencor y resentimiento, aceptándolos conscientemente y dejándolos marchar. Emociones como el enfado, la decepción o la tristeza se nos aparecen de manera natural e incluso pueden llegar a invadirnos después de un conflicto, una ofensa o un malentendido. Independientemente de que consideremos que el responsable merezca nuestro perdón o no, dejar pasar nuestros pensamientos de venganza y malestar representa una liberación y nos ayuda a romper el vínculo con esa situación que tanto daño nos ha hecho.
La conceptualización del perdón está estrechamente ligada al cristianismo, aunque se trata de un valor que se contempla en todas las religiones como algo beneficioso y recomendable.

El budismo, por ejemplo, lo considera necesario para mantener el equilibrio personal interno y eliminar pensamientos que hacen peligrar nuestro bienestar.

En el judaísmo el Talmud considera cruel a la persona que no es capaz de perdonar.

El islam habla de la misericordia de Alá y su capacidad para perdonar.

También en el Antiguo Testamento Cristiano se hace referencia al perdón como llave para la convivencia entre los hombres y mujeres, y es con la figura de Jesús que el perdón supone un testimonio de que el bien y el amor son superiores al mal y a los errores.

La tradición cristiana utiliza el término griego “metanoia” para referirse al cambio o conversión del corazón de la persona que perdona y supone una evolución personal en un sentido profundo.

Sin embargo, no es necesario ser una persona religiosa para adquirir el valor del perdón. Es posible aprender a perdonar entendiendo las enormes ventajas que tiene desde el punto de vista científico y para el bienestar físico y psicológico.

Pero ¿qué es exactamente el perdón? A pesar de conocer su significado, comprender el perdón no es tarea sencilla.  Existen muchas ideas preconcebidas, en ocasiones erróneas, alrededor del perdón que nos impiden ver sus grandes virtudes. 

  • Perdonar nos fortalece ya que nos devuelve el control de nuestra felicidad. Cuando nos aferramos al resentimiento, seguimos permitiendo que la persona o el hecho que nos ha lastimado tenga poder continuo sobre nuestras emociones. Perdonar es tomar la decisión de sentirnos bien.
  • Perdonar nos permite tener pensamientos más productivos y alegres que nos son útiles para desarrollar la creatividad y perseguir nuestras metas.
  • Las personas de cualquier edad que aprenden a pedir perdón y a perdonar, conseguirán sentirse mejor con ellas mismas y se convertirán en personas más sociables, con una mayor capacidad para aceptar y ser aceptados por los demás.
  • En un estudio que leí sobre el perdón se encontró que los niños que recibían una disculpa y la aceptaban, inmediatamente continuaban jugando y eran propensos a tener actitudes agradables hacia sus compañeros y compañeras a pesar de que poco antes les hubieran transgredido de algún modo.
  • Perdonar mejora nuestras relaciones y fortalece nuestra familia. El resentimiento es un sentimiento contrario al amor.
  • Por tanto, el amor y el resentimiento no pueden ocupar al mismo tiempo nuestros corazones, construyendo muros en nuestras relaciones y generando sentimientos desagradables hacia los demás. Por el contrario, el perdón nos ayuda a crear vínculos significativos con las personas que nos rodean y aumenta el amor, la empatía y la compasión. De este modo, es esencial para mejorar la forma en la que nos relacionamos con el mundo.
  • Cuando perdonamos, abrimos la puerta para que otros nos perdonen. Si nosotros mostramos compasión ante los errores de los demás, es más probable que recibamos el mismo trato.

                Perdonar no es olvidar. Pero ayuda a dejar ir el dolor. Kathy Hedberg

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