En el matrimonio se revela algo del propio misterio de Dios. Cuando un hombre y una mujer se entregan totalmente en el amor, Dios se hace vivo en medio de ellos. Su fidelidad, su capacidad de perdonar y su lucha diaria por el bien son un reflejo del amor de Cristo por su Iglesia. Puede sonar como una idealización romántica, pero es una verdad profunda sobre la realidad: “En él, que es uno, somos uno” (Agustín, Comentario al Salmo 127).
Dios los llama, queridos jóvenes, a esta gran forma de amar. No tengan miedo de su profundidad. El amor al que están llamados es lo bastante fuerte para superar dificultades y lo bastante grande para sostenerlos a lo largo de toda la vida. No es perfecto, pero crece a la luz de la fe. El amor verdadero es un don de Dios y no podemos producirlo por nuestras propias fuerzas. Mientras que el amor humano suele estar marcado por deseos egoístas, el amor de Dios es desinteresado, paciente, fiel y posee todas esas cualidades maravillosas que Pablo enumera en la Carta a los Corintios (cf. 1 Cor 13).
La imagen más hermosa del amor verdadero la contemplamos al mirar la cruz de Jesucristo. Él nos ama tanto que estuvo dispuesto a morir por nosotros. Este es el “ADN” del cristianismo, el mandamiento de Cristo “Ámense unos a otros como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos” (Jn 15,12-13).
Este libro, YouCat. Amor para siempre, quiere acompañarlos en ese camino. Jóvenes como ustedes, de más de treinta países, han dado testimonio en él de que el ideal al que Cristo nos llama es un tesoro fascinante. Este libro los invita a abrir su corazón a un plan más grande que cualquier sueño humano. Es una preparación para un “sí” que no vale solo por un día, sino para toda la vida: un “sí” incansable y fiel, como el amor de Dios.
Oro por ustedes, que leen este libro inspirado por nuestro querido papa Francisco. Que Jesucristo inquiete el corazón de ustedes hasta que encuentre descanso en él. Que el Espíritu Santo sea su luz y su fortaleza. Y que, como María, la Madre del amor hermoso, respondan con confianza y valentía a la más bella de las vocaciones: la vocación al amor.

















