Cada persona tiene dones y debería de ser materia exigida descubrirlos y aplicarlos porque estoy convencido que llegamos aquí para algo. Tenemos que buscar de que se trata ese algo, puede ser lo que sea, no todos nacen para ser millonarios, aunque la riqueza tiene muchos significados, se dice que ser rico no es tener mucho, sino, no necesitar muchas cosas.
Cual es tu vocación: Construir, enseñar, algún deporte, vocación religiosa, ayuda social, ser el mejor empleado, médico, vendedor, abogado, secretaria, no sé, ese talento es ese don que debe de salir del pecho, así literal. Tener la valentía de decirle al espejo hoy me como el mundo.
No es coincidencia que la Biblia mencione los dones que les fueron entregados a las personas, en 1 Corintios 12, Romanos 12, se detalla con puntualidad. Esto además de los siete dones del Espíritu Santo: Sabiduría, Inteligencia, Consejo, Fortaleza, Conocimiento, Piedad y Temor a Dios.
Que no se conviertan en dones de adorno o para presumir que se tienen, se precisa usarlos y ponerlos al servicio de todos, es realmente gratificante y un gran alimento para el alma que las personas a las cuales serviste te agradezcan por tu trabajo y si la motivación no llega de las personas que te conocen, pues de igual forma porque la mayor estimulación viene de la gracia.
Dicho esto, toca activar los dones, aquí va un sencillo y humilde modelo:
- Entiende tus dones y fortalezas, hay personas que todavía no las descubren o bien no se han percatado de ello.
- Solo hay una manera de ponerlo a funcionar y es usándolo, así que compártalo todo lo que pueda.
- Si tiene dudas, tenga la valentía de ser diferente.
- Ojo, siempre abran personas que te critiquen y que traten de que no sobresalga, solo hay un camino, hágale frente.
















