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Mensaje de Navidad: La luz verdadera nos ilumina

By Conferencia Episcopal de Costa Rica Diciembre 24, 2021

MENSAJE PARA EL TIEMPO DE NAVIDAD DE LOS OBISPOS DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE COSTA RICA

La Luz verdadera nos ilumina.

“Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría”.

(Mateo 2, 10).

Celebramos con gran gozo el misterio salvífico del nacimiento del Hijo de Dios, hecho histórico y de fe que cambió la historia de la humanidad para transformarla. Para los creyentes, el Tiempo de la Navidad, que inicia la tarde de este 24 de diciembre, nos llama a recibir y a contemplar al Hijo de Dios entre nosotros.

El Evangelio nos relata que unos magos de Oriente «se dejaron guiar por una estrella, la cual les precedía, y se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje» (Mateo 2, 9-11).

Nosotros, pastores de la Iglesia costarricense, queremos exhortar a los fieles católicos, a los creyentes en general, y a las personas de buena voluntad, para que asumamos la Navidad como una oportunidad propicia que ilumine y alegre verdaderamente nuestra existencia. Iluminados por aquel que es la Luz, trabajemos por transformar las situaciones que nos apartan del hermano, especialmente del más necesitado; vivamos de manera solidaria y hagamos realidad los principios de justicia social, paz y bien común.

Como decíamos, días atrás, en el mensaje de Adviento, la luz que nace «llega para abrazar a todos, no solo a unos pocos». Esta realidad es fundamental para nuestra experiencia de fe, pues Cristo nace para todos, de manera que nos corresponde a todos llevar activamente su mensaje, sobre todo con nuestro propio testimonio, y no solamente con palabras. El cristiano, redimido e iluminado en Cristo, debe reflejar en su propia vida que la transformación de la humanidad, que inspira y realiza el nacimiento de Jesús, debe dar sus frutos por medio de nuestro testimonio de fe, aquí y ahora.

Imploremos al que es la Luz para que proteja a Costa Rica; que el nuevo año, de decisiones trascendentales para el país, especialmente la elección de nuevos gobernantes, haga posible una sociedad más fraterna, menos desigual, con mayor calidad de vida y mejores oportunidades de empleo, «una nueva economía más atenta a los principios éticos» (Fratelli tutti, 170) y un desarrollo que promueva de modo integral al ser humano.

Decía el Papa Francisco en la Noche Buena del año anterior: «Dios sabe que la única manera de salvarnos, de sanarnos interiormente, es amarnos: no hay otro modo. Sabe que nosotros mejoramos sólo aceptando su ‘amor incansable’, que no cambia, sino que nos cambia. Sólo el amor de Jesús transforma la vida, sana las heridas más profundas y nos libera de los círculos viciosos de la insatisfacción, de la ira y de la lamentación».

Hagamos posible que la Luz que brilla y se extiende desde Belén, nos transforme por medio del amor, para que podamos amar efectivamente a los demás, a través de obras de servicio y de bien con todos, pero de manera especial con los más necesitados y olvidados.

Al iniciar el Tiempo de la Navidad, que no se acaba en un día, sino que se extiende hasta la Fiesta del Bautismo del Señor, meditemos profundamente sobre el llamado que Dios nos hace de manera concreta a cada uno de nosotros. No pongamos nuestra esperanza en los bienes materiales o en aquello que se extingue con el tiempo. Depositemos nuestra confianza y seguridad en el que es la Luz y la Vida verdadera.

De manera particular, enviamos nuestro mensaje de aliento y bendición a las personas que siguen siendo golpeadas por el efecto de la pandemia provocada por el COVID-19; elevamos nuestra oración por quienes han partido a causa de esta enfermedad y por otras, durante este año.

Permitamos que la luz de la salvación nos ayude a valorar la vida desde su concepción hasta su muerte natural, pues, naciendo entre nosotros, el Hijo de Dios ha enaltecido de manera admirable nuestra naturaleza y nuestra vida humana. Por ello, la Iglesia nos enseña que: «El Verbo se encarnó para hacernos ‘partícipes de la naturaleza divina’ (2 P 1, 4): ‘Porque tal es la razón por la que el Verbo se hizo hombre, y el Hijo de Dios, Hijo del hombre: para que el hombre al entrar en comunión con el Verbo y al recibir así la filiación divina, se convirtiera en hijo de Dios’ (San Ireneo de Lyon, ‘Adversus haereses’, 3, 19, 1)”. (Catecismo de la Iglesia Católica” 460).

Deseamos una santa y feliz Navidad para todo el pueblo costarricense, y un año nuevo marcado por la esperanza y la obtención de frutos abundantes. La Virgen María, que nos dio al Mesías y Salvador en Belén, nos acompañe siempre con su maternal protección, y que el Patriarca San José siga protegiendo a nuestra patria.

En la sede de la Conferencia Episcopal, San José, a los 24 días del mes de diciembre del año del Señor 2021.

 

MONS. JOSÉ MANUEL GARITA HERRERA

Obispo de Ciudad Quesada

Presidente

MONS. DANIEL FRANCISCO BLANCO MÉNDEZ

Obispo Auxiliar de San José

Secretario General

 

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