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“Agradezco a Dios las horas extra para cumplir su misión”

By Octubre 10, 2021

“Hay un error de concepción sobre la vida, queremos que la vida siempre sea felicidad “light”.  Lo cierto es que demos cambiar de mentalidad, sobre qué esperamos de la vida, y pensar qué espera la vida y Dios, de nosotros”.

Jesús Morgan Ash

 

Jesús Morgan es un costarricense luchador de la vida. Un testimonio de fe y determinación para convertir las dificultades en fuerza de superación. Su testimonio de resiliencia le ha dado la vuelta al mundo, y en el contexto de este 10 de octubre, Día Internacional de la Salud Mental, ha querido compartirlo con el Eco Católico.

“Desde que yo venía en el vientre de mi madre, tuve que aprender a vencer obstáculos”, comienza relatando Jesús. Para el parto tuvieron que sacarlo con forceps, por ejemplo. Desde ahí se generó un vínculo madre-hijo muy fuerte que le ha ayudado a salir adelante en la vida. El mismo se fue fortaleciendo a lo largo de sus internamientos constantes, durante su infancia, en el Hospital de Niños a causa del asma.

Jesús tuvo una juventud normal hasta la edad de los 20 años, cuando se le diagnosticó un tumor (glomus yugular).  Siempre tuvo fe en Dios que saldría adelante, lo que le ayudó a mantener la ecuanimidad. 

Con determinación superó las advertencias del doctor antes de la intervención: podía quedar ciego, en estado vegetativo, en silla de ruedas o morir. Después de sobrevivir a una cirugía de 14 horas y 33 puntadas en el rostro, tuvo que aceptar el hecho de que su apariencia física y su voz habían cambiado para siempre.

Además, que el dolor (neuralgia a causa de intervención) sería de ahora en adelante su eterno compañero. “Hoy en día tengo dolor permanente en la mitad del rostro, merced a que en la cirugía me cortaron varios, casi todos, los pares de nervios del lado izquierdo”, explica.

Después de 3 meses de haber vivido esa experiencia extrema en su vida el tumor reincidió, por lo que le propusieron hacerle otra intervención, esta vez de 36 horas.  Jesús rechazó la posibilidad y optó por realizarse un tratamiento en Miami llamado Gamma Knife.

Uno de los puntos de inflexión que le ayudaron a lidiar con las secuelas emocionales de todo esto fue recibir atención en el CENARE (Centro Nacional de Rehabilitación). La dedicación de su personal hacia los pacientes fue de admirar.

Sin embargo, ver el estado de los otros pacientes le abrió los ojos a su realidad propia y pensó “¿Qué estoy haciendo aquí? Tal vez le estoy quitando un campo a alguien que requiera más este tratamiento que yo.”  A partir de ahí, cambió su forma de pensar. Obtuvo la fuerza interna necesaria para impulsarse a lograr los objetivos que se trazara. Hizo suyas tres frases que he compartido con sus estudiantes, compañeros de trabajo y conocidos desde entonces: “El límite lo pone tu mente”, de Albert Einstein, “Hacer todo con amor”, de San Pablo, y la tercera: “Vivir cada día como si fuera el último y cada momento como si fuera el primero”.

Jesús agradece el apoyo de su familia y en particular de su hermana, quien lo impulsó a derribar límites y a confiar más en sí mismo. Comenzó a dar lecciones Posgrado en Administración de Negocios, a la vez que trabajaba.

A tal grado llegó esa confianza, que a pesar de estar trabajando y dando clases, Jesús también optó por estudiar Ingeniería de Sistemas con tal pasión e ímpetu, que obtuvo el mejor promedio de la carrera y el tercero de toda su generación.

Sin embargo, los retos seguían apareciendo en su vida. Tuvo varias neumonías, tan graves que una vez quedó en estado precomatoso. Estando en el hospital recibió la Unción de los Enfermos, sacramento que lo confortó: “Entré en un estado de plenitud, esperanza, felicidad y sin angustias ni dolor. Soy afortunado de haber podido probar un pedacito del cielo que nos espera”, asegura.

Luego de haber vivido todas estas experiencias a nivel personal, académico y profesional, Jesús sintió la necesidad de dar el paso más allá. Su formación ingenieril y de inclinación a lo científico, le hizo querer iniciar la carrera del doctorado apenas estuvo disponible. 

Por todo lo vivido, escogió el tema de Resiliencia y cómo probar que, tal y como le ayudó a tener esa capacidad de afrontar adversidades y salir transformado positivamente de ellas, le podría ayudar a otros. Y a eso ha dedicado sus fuerzas, a compartir la obra que Dios ha hecho en su vida con otras personas que necesitan un estímulo para salir adelante. Ha visitado muchos países y dictado conferencias en colegios, universidades y centros de trabajo. Quien desee contactarlo puede hacerlo a través del correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Hoy Jesús está iniciando una nueva aventura en su vida con el mismo estímulo e ímpetu que las anteriores. Se casó, tiene una bebé y sigue caminando para completar el plan que tuvo Dios con él desde que estaba en el vientre de su madre. 

Las dificultades no han desaparecido, este año enfermó de Covid-19 y su padre murió, sin embargo, sigue adelante agradeciendo el don de la vida.

“Cada meta lograda se la agradezco a Dios, así como cada adversidad. Cada uno carga la cruz que le toca cargar, pero cuando estamos en sintonía con Dios, las adversidades cobran sentido, al igual que cada vez que logramos cada meta. En mi caso, mi sentido de vida es ayudar a otros a superar sus propias adversidades, cualquiera que estas sean, a través de mi testimonio. Como dicen, un testimonio vale más que mil palabras”, concluye.

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Laura Ávila Chacón

Periodista, especializada en fotoperiodismo y comunicación de masas, trabaja en el Eco Católico desde el año 2007.

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