Fray Augusto Rafael Ramírez Monasterio, sacerdote profeso de la Orden de los Hermanos Menores, nació en Ciudad de Guatemala el 5 de noviembre de 1937, y ahí mismo fue asesinado in odium fidei (por odio a la fe) el 7 de noviembre de 1983.
Su martirio formó parte del clima de violencia que se vivió en Guatemala durante los años del régimen militar y la posterior guerra civil. Desde 1978, el Siervo de Dios fue párroco y guardián en “San Francisco el Grande” en la ciudad de Antigua Guatemala. Predicando y con una vida ejemplar dio testimonio de Evangelio así como la fuerza liberadora de la Fe. Promovía la verdad y la justicia y era solidario con los pobres y los oprimidos. Con su ejemplo animaba a los fieles a seguir a Cristo.
El pretexto para eliminarlo llegó en junio de 1983 cuando, en el ejercicio del ministerio de la confesión, acogió a un campesino implicado en la guerrilla. Por esto fue acusado de simpatizar con la izquierda, cuando en realidad siempre se había mantenido al margen de la política, ni predicaba nada que no fuera Cristo y la doctrina de la Iglesia católica. El Padre Augusto fue secuestrado y torturado, con la intención de extraer la información recibida en confesión, posteriormente fue liberado. Fiel a su ministerio, permaneció valientemente en su puesto, sin aceptar las sugerencias de quienes le proponían abandonar el país.
En los meses siguientes, se multiplicaron las amenazas y el acoso de la policía estatal. Finalmente, el 7 de noviembre, fue secuestrado por segunda vez y asesinado a tiros en las afueras de la Ciudad de Guatemala, cuando intentaba salvarse escapando del vehículo que lo transportaba. Su cuerpo, torturado y acribillado a balazos, fue reconocido en la morgue al día siguiente por un familiar. Era el decimotercer sacerdote asesinado en Guatemala desde 1978.

















