

Desde antes de ser obispo, se caracterizó por su preocupación por los problemas sociales, familiares, religiosos y económicos de los guanacastecos. La falta de vivienda, la tenencia y mala distribución de la tierra, la falta de solidaridad de los que más tienen con los que menos tienen, las dificultades de agricultores y arroceros, por los bajos precios y la importación de granos, entre otros.
Los fieles de la parroquia Santa Teresa de Calcuta, en La Mansión de Nicoya, celebraron el pasado 7 de enero un Rezo del Niño, en el que, además de los tradicionales villancicos, se canta el Rosario, las letanías y hasta el anuncio de los misterios.