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Monseñor José Rafael, Barquero de Dios

By Noviembre 29, 2020
Monseñor Barquero fue un enamorado de la Santa Eucaristía. Monseñor Barquero fue un enamorado de la Santa Eucaristía.

Hoy ha muerto Monseñor José Rafael Barquero, obispo emérito de Alajuela. En el 2007, cuando se retiró del servicio activo en la diócesis publicamos esta nota sobre su vida, su legado y sus reflexiones.

 

Un hombre caritativo, que ha simple vista podría parecer tímido, pero adentrándose en sus pensamientos se atisba un ser cargado de humanidad, nobleza  y un auténtico costarricense, fortalecido en la oración y empeñado en entregarse hasta el final a su ministerio.

Monseñor José Rafael Barquero, ha guiado la barca diocesana alajuelense durante los últimos 27 años, hasta alcanzar un nivel de maduración que le permite ver con gran satisfacción el camino recorrido en su quehacer pastoral.

El 27 de octubre del 2006 Barquero llegó a sus 75 años de edad, momento en que presentó ante la Santa Sede su renuncia, según lo dispone el Código de Derecho Canónico, abriendo así, un nuevo capítulo de sucesión episcopal en nuestro país, que culminó este 12 de Octubre cuando Monseñor Ángel San Casimiro Fernández recibió el timón de la diócesis.

 

Su legado

 

Monseñor Barquero asumió el obispado alajuelense el 22 de diciembre de 1980, pero había sido Obispo Auxiliar  de esa diócesis desde el 1 de mayo de 1979 en tiempos de Monseñor Enrique Bolaños, según Barquero “eran tiempos convulsos en Centroamérica, marcados por la guerra y las crisis económicas. Para ese entonces, la diócesis de Alajuela comprendía lo que es hoy  la diócesis de Ciudad Quesada hasta la frontera con Nicaragua”.

Comenta “que no eran tierras extrañas para él, pues había ejercido su ministerio sacerdotal en las parroquias de San Carlos, San Ramón y Santa Cruz, con la tarea  de visitar comunidades más alejadas de Los Chiles y Guatuso a Caballo, entre aguaceros y mosquitos y, por lo largo del recorrido tenía que quedarme  en las noches en las casas de los lugareños y comía lo que ellos me ofrecían”.

“Yo les digo a mis hijos (sacerdotes) que ha ellos nunca les toco hacer esfuerzos físicos así, pero la verdad es que ahora los retos y exigencias son de otro tipo, igualmente demandantes y que requieren  de ellos una gran firmeza de fe” afirma.

A la vez, hace una reflexión sobre sus recien celebrados cincuenta años de sacerdocio, que cumplirá el 22 de diciembre del 2007, hecho que  le permite concluir que, al igual que un párroco, luego de cierto tiempo de cumplir un ciclo en su parroquia, también el Obispo debe ceder paso a la renovación y a la energía joven que reimpulse el caminar de la Iglesia particular: “Por ese motivo consideré oportuno renunciar como se estipula en el Código de Derecho Canónico al cumplir mis 75 años de edad” Aparte, acepta que el desgaste físico ya se siente, pero a la vez: “no me acostumbro a pasar a una vida más tranquila”.

 

Hechos que marcaron su vida

 

Luego de la experiencia  misionera en los cantones norteños, Barquero fue enviado a Roma  en el año de 1961 a estudiar Derecho Canónico. A su regreso fue nombrado profesor del Seminario Central y durante este periodo fue nombrado rector en la misma institución entre los años de 1968 y 1970.

Desde entonces es presidente de la Comisión Nacional de Liturgia de la CECOR, pero sin duda, un hecho que marcaría su vida episcopal fue su participación en dos Sínodos en Roma. El primero en 1980 dedicado al tema de la familia, cuyo fruto más evidente fue la Exhortación Apostólica Post Sinodal  “Familiares Consortio”, y el segundo en 1990 sobre la formación sacerdotal que produjo la Exhortación “Pastores dabo vobis”:

“Cuando se realizó el Sínodo, una petición que se me hizo fue el establecimiento  de un Centro Pastoral, el cual se creó  el 16 de febrero del 2005 y hoy sirve como lugar de reuniones  de grupos apostólicos, sede de oficinas administrativas y como espacio  para convivencias y retiros espirituales, al igual que se construyo en este periodo la casa del Obispo, son muchas personas las que colaboraron y a las cuales agradezco y considero amigos”.

 El Obispo emérito fue defensor de la familia y como presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Familiar tuvo que levantar la voz ante tendencias que buscan socavar la familia o flexibilizar las leyes que protegen la dignidad humana, desde su concepción  hasta su término natural.

El prelado cree que los principales problemas  que enfrenta la familia  en la actualidad es la desintegración, la violencia, la infidelidad, las violaciones y el divorcio al cual, se refirió expresando que “cada problema que afecte aun miembro de la familia, afecta a toda la familia, así como la violencia contra la esposa, afecta también a los hijos”.

Algo que sin duda marcó su episcopado fue la acusación en contra del Padre Enrique Delgado, a lo cual comenta que fue una situación muy dura: “Tuve que retirarme de la diócesis por un tiempo, me dolió el manejo y las acusaciones de la prensa en contra de un hijo mío, es algo que todavía recuerdo con gran pesar…”.

Tras su retiro monseñor Barquero espera tener la suficiente energía para seguir sirviendo. Piensa que durante las mañanas seguirá orando y visitando amigos y familiares cercanos. Por las tardes espera descansar y tomarse un buen café en su nueva casa de habitación ubicada en Llorente de San Joaquín de Flores en Heredia siempre en su antiguo territorio diocesano. “He combatido bien mi combate , he corrido hasta la meta, he conservado la fe” (2 Tim 4)

 

Párroco, formador, obispo…

 

Monseñor José Rafael Barquero nació el 27 de octubre de 1931 en San Rafael de Heredia, el sexto hijo de una familia de siete hijos conformada por sus padres, don Manuel Barquero y doña Julia Arce.

Ingresó al Seminario Central de San José, en 1951. Hizo los estudios de Filosofía y Teología, se ordenó presbítero el 22 de diciembre de 1956.

Entre los años 1957 y 1961 ejerció su ministerio sacerdotal como coadjutor en las parroquias de San Carlos y San Ramón, luego como coadjutor territorial de los Chiles y Guatuso y cura párroco en Santa Cruz de Guanacaste.

Fue nombrado Profesor del Seminario Central en las cátedras de Derecho Canónico y Teología Moral hasta 1979. Fue nombrado Rector del mismo entre los años 1968 y 1970.

Durante su ministerio en el Seminario colaboró en las comisiones nacionales de Pastoral y Liturgia, en el Tribunal Eclesiástico y como Vicario Episcopal de Pastoral en la Diócesis.

El Papa San Juan Pablo II lo designó el 22 de diciembre de 1980 como quinto obispo diocesano de Alajuela, donde sirvió del 22 de diciembre de 1980 al 3 de julio del 2007.

El 27 de octubre del 2006 al cumplir los 75 años de vida, presentó su renuncia al Gobierno Pastoral de Alajuela, según lo indica el canon 401, par 1 del Código de Derecho Canónico, sin embargo, sería hasta el 3 de julio del 2007 que el Papa Benedicto XVI aceptó su renuncia, nombrándolo Administrador Apostólico de la misma, hasta el 12 de octubre del 2007, cuando asume su sucesor, Mons. Ángel SanCasimiro Fernández como Sexto Obispo de Alajuela.

 

Fuente: Diócesis de Alajuela.

 

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Last modified on Domingo, 29 Noviembre 2020 16:17
Laura Ávila Chacón

Periodista, especializada en fotoperiodismo y comunicación de masas, trabaja en el Eco Católico desde el año 2007.

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