El “Último llamado de María, una película sobre Medjugorje”. Ese es el título del documental que se estrenó en las salas de cine de Cinépolis el jueves 1 de octubre. Se trata de una producción audiovisual que expone el mensaje de la Nuestra Señora y recoge testimonios de sanación, conversión y fe.
Erick Cotrina Pazos es el director de este largometraje y él tiene su propio testimonio de cómo pasó de estar distanciado de la Iglesia a iniciar un acercamiento paulatino después de visitar Medjugorje, pueblo de Bosnia y Herzegovina, que se convirtió en un lugar de peregrinación a partir del testimonio de seis jóvenes que dijeron haber visto a la Madre de Dios.
Cotrina, peruano residente en Panamá, cuenta que estuvo distanciado de la Iglesia y era escéptico. Cuando su esposa le habló de ir a un lugar donde “la Virgen se aparece”, le dio risa.
“Son cuentos. En mi pueblo natal, las niñas, para no ir al colegio, decían que se les aparecía la Virgen, entonces durante una semana no había clases por eso”, bromeaba. Sin embargo, a pesar de su escepticismo, aceptó acompañar a su esposa.
En esa peregrinación viajó a Roma (Italia), Fátima (Portugal) y a Medjugorje. En cada lugar que visitó aprendió algo sobre la Iglesia. Lo impresionó, por ejemplo, visitar las catacumbas donde los primeros cristianos celebraban Misa a escondidas a causa de la persecución, aquello le hizo valorar mucho la Santa Eucaristía.
Cotrina trabaja en publicidad y producción audiovisual. Aprovechó el viaje para tomar fotografías y grabar videos, no tanto por la parte espiritual. Sin embargo, en Medjugorje, alguien se le acercó y le dijo: Deja ya esa cámara, no eres vidente y la Virgen no se te va a aparecer, simplemente abre tu corazón y lo que recibas es lo que te llevarás. Así lo hizo.
“No tengo ninguna foto de ese primer viaje. Celebré la Misa con miles de personas, vi sacerdotes ofrecer el Sacramento de la Reconciliación en diferentes idiomas y me animé a confesarme después de muchos años, décadas…”
“En esa confesión me pude perdonar y perdonar a mi padre, con quien no tenía relación desde hacía 25 años y por quien yo estaba separado de Dios. Tuve una paz impresionante, fue una sanación maravillosa. A veces nos decimos por qué confesarnos con otro pecador y nos hacemos un mundo, pero el alivio que sentí es indescriptible”, comentó.
Cuando regresó, lo hizo con ganas de asistir a Misa en su parroquia, de saber más sobre la fe y la Iglesia. Un año después, llegó a su comunidad el Padre Francisco Verar, quien ha peregrinado en varias ocasiones a Medjugorje e incluso ha conversado con los videntes.
Erick tuvo la iniciativa de hacer una película sobre Medjugorje y le pidió al Padre Verar que participara en ella. Con un presupuesto prácticamente inexistente y sin un guion definido, solo con su cámara y equipo básico, el director partió a buscar testimonios por 10 países. La producción empezó en 2018 y tardó ocho años para estrenarse en español.

















