Probablemente, si usted ha visitado la gruta donde está la Piedra del Hallazgo, en la Basílica Nuestra Señora de los Ángeles, ha visto que en las vitrinas se exponen una serie de piezas pequeñas que representan partes del cuerpo, como pies, brazos, corazones, órganos y otros.
Se trata de exvotos, y representan una petición, una promesa o un agradecimiento por un favor concedido. Son básicamente una manifestación de piedad popular y sirven como testimonio de fe, relacionado con un hecho particular, como una sanación o momento muy importante para una persona.
Así, una pierna puede significar que alguien fue sanado de una herida en una de sus extremidades inferiores, un corazón puede ser una petición por alguien que requería una cirugía a corazón abierto, un riñón puede estar vinculado con alguien que necesitaba un trasplante de ese órgano, entre otros motivos.
Los exvotos pueden ser variados. Algunas personas llevan pinturas que muestran parte de lo ocurrido o textos escritos donde relatan lo que pasó. También pueden ser objetos de una persona o de un grupo de personas, a modo de ofrenda.
Por eso, en las vitrinas de la gruta del Santuario Nacional, los visitantes pueden encontrar, por ejemplo, un birrete de alguien que se graduó de la universidad, un trofeo o una medalla obtenidos en un torneo deportivo, o incluso un velo de novia como agradecimiento por un matrimonio, una herramienta puede significar el agradecimiento por haber conseguido un empleo, entre otros. Los motivos son muchos y muy variados.
Si bien, pueden resultar bonitos y llamativos, los exvotos no son simples objetos decorativos, son testimonios de la fe de un pueblo. En el caso de la Basílica Nuestra Señora de los Ángeles son testimonios del amor hacia la Negrita y por eso se resguardan con respeto y cuidado.
El Santuario Nacional incluso ha informado sobre la intención de crear próximamente un museo para tener todos los exvotos recibidos en exhibición.

















