Según cuenta, desde pequeño asoció a Dios como un Dios adulto, para la gente adulta, así lo veía él, como un Dios para sus papás o para su abuela. No obstante, en esas reuniones de Pastoral Juvenil conoció a un Dios joven, con el que él se podía identificar, pudo ver a Jesús siendo un joven como él, con problemas y dificultades, y sobre todo un Jesús que tenía los brazos abiertos para abrazarlo y amarlo tal cual era.
El primer encuentro con Dios
Daniel también comentó que si bien creció en una familia católica había muchos aspectos de la fe que no comprendía del todo bien, como por ejemplo la importancia de la Santísima Virgen María en el plan de Salvación y el significado de la advocación de Nuestra Señora de los Ángeles en la historia del pueblo costarricense.
Así comenzó a perseverar y a participar cada vez de manera más activa. Recuerda con cariño el día en que en la Pastoral Juvenil le dieron la responsabilidad de presentar un tema por primera vez, fue en enero de 2018. Así, poco a poco, se involucró más en el servicio.
Los retiros y otras actividades lo ayudaron a acercarse más y más a Cristo. De hecho, asegura que su primer convivio marcó su vida de manera particular.
“Fue mi primer encuentro con Dios, fue la primera vez que di un testimonio. Uno se da cuenta que todo lo que ha vivido, lo que uno ha sufrido, puede servir para compartirlo con otros y de repente eso también puede ayudarlos”, relató.
Al tiempo que profundizaba en la fe, Daniel también se formaba como líder. Llegó a ser miembro del equipo coordinador y más tarde se unió a Salmos de Vibra Positiva, una agrupación que se encarga de organizar retiros y convivencias en diferentes partes del país.
Luego, fue invitado a formar parte del equipo de Pastoral Juvenil a nivel vicarial. Después, fue llamado a servir en la Comisión Diocesana de Pastoral Juvenil y actualmente es Delegado Juvenil de la Diócesis de Cartago. Su apodo, “Pillo”, es, por decirlo así, una forma de recordar el pasado y a la vez ver el futuro con esperanza.
“La Pastoral Juvenil -concluye- es una guía muy directa de cómo poder llevar tu vida, una forma de acercarse a Dios, es una experiencia inolvidable. Haber entrado en la Pastoral Juvenil fue una de las mejores decisiones que puede haber tomado, sobre todo por el aspecto espiritual, pero también por el crecimiento a nivel personal, pues me ha ayudado a aprender sobre mis fortalecer y debilidades, desarrollar mis dones, descubrir mi vocación, conocer personas y muchas otras cosas”.
















