Una parroquia segura no es la que nunca ha tenido casos de abuso, sino la que está preparada para prevenir y actuar. Eco Católico conversó con Katty Vindas Campos, máster en psicología forense y miembro de la Comisión de Prevención de la Diócesis de Alajuela, quien brindó una serie de recomendaciones y consejos al respecto.
Es necesario recordar que los abusos pueden darse de diversas maneras, no se trata solo de abusos sexuales, pueden darse también abusos de autoridad, psicológicos, emocionales, físicos, a nivel espiritual, entre otros.
Lo primero es tomar conciencia de la necesidad de implementar protocolos y acciones. Luego, es necesario informar a la comunidad sobre cuáles son las medidas o cambios que se deben llevar a cabo. Por ejemplo, tener claro a quién o a quiénes acudir si se presenta una situación sospechosa o de riesgo.
Información clara y accesible
Debe informarse a toda la comunidad. Los protocolos deben estar visibles y ser accesibles para todos. Por ejemplo, un afiche con información sobre los pasos a seguir para hacer una denuncia debe estar colocado en lugares estratégicos, con un lenguaje sencillo y a una altura adecuada, para que incluso los niños puedan verlo y comprenderlo.
En caso de que alguien denunciara una situación de abuso, el párroco y los agentes de pastoral deben saber cómo actuar. En este punto, la escucha atenta y empática es esencial, así como creer en la persona que denuncia.
Escuchar, creer y proteger
Precisamente, es fundamental evitar cualquier forma de revictimización. Por eso, deben evitarse cuestionamientos o comentarios que puedan condicionar a la víctima. Por ejemplo, un error sería decir algo como: “Pero si esa persona (el supuesto abusador) es así con todos, siempre es cariñosa y siempre abraza a todos”.
Algo así podría provocar que la víctima más bien se sienta culpable y desista en su denuncia. Es fundamental que esa persona se sienta escuchada, protegida y respaldada.
Justamente por esto es primordial la formación en este tipo de temas, para que los párrocos, los agentes de pastoral y laicos en general sepan cómo actuar en situaciones así.
Debe haber normas y reglas claras para actividades pastorales, retiros o reuniones. Una medida podría ser evitar lugares cerrados o aislados. Por ejemplo, si están en un aula de catequesis, se podría abrir la puerta o las ventanas o correr las cortinas.
Si son actividades con niños, buscar que siempre haya supervisión, por ejemplo, que un adulto no se quede a solas con niños en un espacio cerrado. No se trata de prejuzgar a alguien, simplemente es reducir riesgos.
Puede haber códigos de conducta. Por ejemplo, en retiros, evitar contactos físicos innecesarios. Otra recomendación sería evitar mensajes privados o chats secretos con menores.
Igualmente, si se toman fotografías, cabe tener cuidado con la protección de la imagen de los menores de edad o de la dignidad de las personas en general, pues una imagen comprometedora puede causar daño a la honra.
Por supuesto, se reconoce la labor y el esfuerzo voluntario de muchos agentes de pastoral alrededor de todo el país. No obstante, Vindas sostiene que debe haber cierta idoneidad a la hora de seleccionar a los agentes de pastoral, sobre todo para determinadas tareas.
Puede ser difícil pero es importante tratar de saber quiénes son y qué antecedentes tienen los servidores. A modo de ejemplo, un encargado de Pastoral Juvenil que tiene algún tipo de antecedente judicial o de maltrato hacia un menor de edad, o que presenta alguna situación a nivel psicológico o personal, quizá no debería servir en este tipo de grupos.
Sin duda, el liderazgo del párroco ayuda a que se implementen estas medidas, pero también los agentes de pastoral y los laicos pueden promover este tipo de acciones. Si no encontraran apoyo o respaldo, pueden presentar la situación ante la diócesis y el obispo correspondiente.
El objetivo es que la Iglesia sea un lugar seguro, un espacio donde las personas encuentren protección. Por supuesto, para esto es necesario reducir el riesgo lo más posible y, si se presenta una situación, actuar de la manera más adecuada y atenta.
Cursos de formación de la Schola Lucis
La Schola Lucis es una iniciativa de la Comisión Nacional de Abusos y Protección de Menores y Personas Vulnerables. Busca capacitar a las personas en la cultura del cuidado en ambientes eclesiales.
Los cursos son impartidos por profesionales en diferentes áreas, de manera mensual y cada uno tiene un costo de 10 mil colones. Los horarios son los lunes de 7:00 p.m. a 9:00 p.m., en modalidad virtual.
Para más información puede llamar al: 8326-3598. También puede escribir al correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..
















