Josué Jácamo tiene 37 años de edad, creció en una familia cristiana no católica y es un apasionado de la historia, la cultura y las lenguas. Esas ansias de saber y ese compartir con otras culturas motivaron una búsqueda espiritual que lo ha llevado al encuentro con Cristo y la Iglesia.
Cuenta que cuando era pequeño se le enseñaba que la Iglesia Católica era “satánica” o que orar a la Virgen María era “pecado”. En todo caso, siendo joven se apartó en general de la fe.
Vivió un tiempo en España donde, por así decirlo, tuvo su primer contacto con el catolicismo, pues vivía con una familia y en una ocasión la madre le preguntó si quería acompañarlo a la Santa Misa. Él aceptó por amabilidad y algo de curiosidad, pues nunca había ido a una Eucaristía. Sin embargo, eso fue todo, una mera experiencia cultural.
Ha tenido la bendición de viajar y compartir con personas de diversas culturas y religiones. Asegura que había leído la Torá y el Corán, incluso ha conocido a rabinos e imanes, de quienes ha aprendido mucho. Por entonces no sentía mayor interés por el catolicismo.
Cuando regresó a Costa Rica se encontró con un amigo del barrio. Recuerda que a veces conversaba con él temas de religión. Un día lo invitó a participar de una Misa Tridentina, en latín. Josué había estudiado esa lengua y aquello le llamó mucho la atención.
“No sabía que el catolicismo tenía tanta historia, lo ignoraba, sabía que Cristo había venido hace 2000 años, que creó su ministerio y se fue, pero no tenía más contexto”, comentó. De pronto, se sentía cautivado, quería saber por qué esto o aquello, qué significaba esto y lo otro.
Comenzó a empaparse más sobre la historia de la Iglesia, la tradición apostólica y otros temas. Aquello lo fue acercando. De pronto, se hizo preguntas y pidió una señal. Esa señal llegó cuando se encontró con un sacerdote que había conocido.
El Padre Bonifacio le aconsejó hacer oración y ayuno, “una semana o un año”, recuerda Josué con cierto humor, asimismo, le habló del sacrificio de Cristo y el sacrificio cristiano, lo que padecieron los santos y la oportunidad de poder disfrutar la Santa Eucaristía en comunidad.
Josué también recuerda que en ese entonces el himno a la Virgen María Agni Parthene (que en griego significa Oh Virgen Pura), caló profundamente en él. Igualmente, el Padre Nuestro en latín y griego, analizado palabra por palabra.
Así inició su conversión a la fe católica. Pidió información sobre la catequesis de Iniciación Cristiana en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe. El año pasado le informaron que se había abierto el proceso, se inscribió y, si es la voluntad de Dios, posiblemente recibirá los sacramentos durante la próxima Semana Santa.
Josué vive este proceso con mucho entusiasmo, se ha ofrecido como voluntario de Radio María, tiene un podcast sobre tradición católica (Traditio Catolicus) y hasta asegura que ha estado haciendo discernimiento vocacional, pues siente inquietud por el sacerdocio.
Dice que su encuentro con Cristo ha sido a partir de compartir con otras personas, así como del servicio caritativo que tantos hermanas y hermanos realizan. Reflexiona que uno puede tener mucho o poco conocimiento pero independientemente Dios está ahí.
Josué agradece el apoyo de sus padres en este proceso, aunque no compartan la fe católica, y a su catequista. Respecto a su proceso de conversión, mencionó el pasaje de Isaías 55, 8-9: “Porque no son mis pensamientos tus pensamientos, ni tus caminos son mis caminos”.











