Un padre siempre busca lo mejor para sus hijos, por eso lo abriga para protegerlo del frío o lo alimenta para que esté fuerte y sano. Por lo general, los católicos comprenden por qué es tan importante bautizar a los niños desde pequeños.
Sin embargo, algunas personas suelen lanzar cuestionamientos como: “¿Por qué no se esperan a que crezcan y que ellos decidan?”, “Jesús se bautizó siendo adulto”, “los bebés no entienden lo que pasa”, “¡Es una imposición de la Iglesia Católica!”, entre otros.
Trasfondo
La práctica de bautizar niños se lleva a cabo desde los inicios del cristianismo. El Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos (Catecismo 1213).
El Bautismo borra, por así decirlo, el pecado original heredado por los primeros padres, Adán y Eva. Por este, entonces, “somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión” (Catecismo 1213).
Bautismo viene del griego baptizein, que significa sumergir, introducir en agua. Esto es justamente lo que ocurre en el rito. El agua simboliza el acto de sepultar al catecúmeno en la muerte de Cristo, de donde sale por la resurrección con Él como nueva criatura (Catecismo, 1214).
Recuerda justamente el “nacimiento del agua y del Espíritu”, sin el cual “nadie puede entrar en el Reino de Dios” (Jn 3,5). Así se marca el inicio del camino de un cristiano, cuando pasa a formar parte del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia.
¿Por qué desde niños?
En las Sagradas Escrituras no aparece de manera literal y específica el bautismo de un bebé, pero sí se mencionan casos de bautismos de familias enteras, como la Familia de Lidia (Hechos 16:15), la de Estéfanas (1 Corintios 1,16) y la del carcelero de Filipos (Hechos 16:33-34). La tradición interpreta que si se bautizaban familias enteras, estas estaban compuestas por adultos y niños.
El bautismo es visto como “el más bello y magnífico de los dones de Dios”. Un regalo que acompaña y protege a la persona. En el caso del bautismo de los bebés, la Iglesia entiende que la fe de los padres y la comunidad desean su bien y quieren que reciba ese don del Señor.
Si para una persona el sacramento no significa nada, pues probablemente no considere importante este rito. Sin embargo, cuando un padre entiende su valioso significado por supuesto va a querer eso para su hijo.
En general, un padre de familia que vive la fe cristiana, que valora los dones recibidos y la gracia de Dios en su vida, va a transmitir eso que considera tan bueno a sus hijos. Por lo tanto, también les enseñará su fe, más tarde corresponderá a ellos aceptarla o rechazarla libremente.
De nuevo, en el caso de los niños, por su naturaleza, se exige un catecumenado postbaustismal, es decir, una formación posterior, que se conoce como la Catequesis para Niños, la cual culmina con la Primera Comunión.
En el caso de los adultos que desean tomar el bautismo, estos deben llevar una formación previa, conocida como la Catequesis de Iniciación Cristiana, que culmina con la recepción de los sacramentos de iniciación (Bautismo, Confirmación y Eucaristía).
¿Por qué Jesús se bautizó adulto?
Es muy común escuchar entre quienes adversan el bautismo de niños decir que Jesús se bautizó adulto. Es importante aclarar que Jesús recibió el bautismo de Juan, los cristianos recibimos el bautismo de Cristo.
El pasado domingo 12 de enero celebramos justamente la Fiesta del Bautismo del Señor, donde es usual reflexionar sobre la diferencia entre el bautismo de Juan y el bautismo en Cristo.
Mientras el de Juan era un bautismo para llamar al arrepentimiento y a la conversión (Marcos 1,4), el Bautismo Cristiano alcanza su plenitud con la Resurrección del Señor y es el mismo Cristo quien bautiza.
Precisamente, el Señor Resucitado se aparece a los discípulos y les dice: “Vayan, entonces, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28,19).
El que Jesús recibiera el bautismo de Juan también se debe al contexto en el que estaba y a varios motivos, sumamente simbólicos ligados a su misión. No obstante, el que lo haya hecho adulto no significa que solo tiene que ser para adultos o personas de determinada edad, pues como se mencionó, los apóstoles bautizaron familias enteras, donde es de presumir que había niños, adolescentes, adultos, adultos mayores…
El Bautismo no es un premio que alguien se gana por haber entendido o haberse formado, es un don del Señor, un regalo gratuito de lo alto, que ayuda en el crecimiento propio.











