Las ermitas de estilo neo victoriano del cantón de Mora son joyas arquitectónicas, seis de ellas fueron declaradas Patrimonio Histórico Arquitectónico Nacional. Usted podrá hacer un recorrido para conocer cada uno de estos templos y disfrutar del entorno natural que los rodea.
Se trata de una iniciativa a cargo de la Operadora Caminantes Aventureros, con el respaldo de la Cámara de Turismo de Mora, Víctor Vargas, coordinador, comentó que la intención era hacer como un pequeño Camino de Santiago de Compostela, donde las personas peregrinaran y disfrutaran de los diferentes sitios. Al mismo tiempo, añade que funciona como actividad deportiva y cultural.
El recorrido estará abierto a partir del 25 de enero y está compuesto por cinco etapas, con distintos niveles de dificultad, desde principiante hasta intermedio. Son entre 12 y 16 kilómetros. Las personas podrán hacer el recorrido por su cuenta pero también pueden contactarse con la Operadora Caminantes Aventureros.
De hecho, los organizadores inaugurarán el recorrido de la primera etapa el 25 de enero y luego, cada 22 días, continuarán con cada una de las siguientes etapas. Para esta primera etapa, los que quieran sumarse deben pagar 13500 colones, de los cuales 1000 colones se destinarán para la conservación de la ermita.
Esto incluye transporte ida y vuelta desde Ciudad Colón, así como información histórica y cultural de cada capilla y rutas. Asimismo, los participantes contarán con un guía, un baquiano y asistencia en caso de lesiones. También ofrecerán desayunos y almuerzos con precios que oscilarán entre los 2000 y 3500 colones.
Los cupos son limitados. Para reservar un espacio, los interesados deben escribir al WhatsApp: 8821-4738. En cada etapa se visitarán dos templos.
Usted también puede hacer el recorrido en bicicleta o en automóvil. En este caso, se solicita una colaboración de 1000 colones por cada templo que se visite, este dinero será destinado justamente para la conservación de las capillas.
Sobre las ermitas
Las ermitas victorianas fueron construidas a finales del siglo XIX y principios del XX. Son estructuras prefabricadas de metal, con influencia victoriana y neogótica, traídas en barco desde Europa y transportadas en carreta de bueyes hasta estos pueblos.
Las ermitas que están declaradas Patrimonio Nacional son las de Corralar, El Rodeo, Picagres, Llano Grande y Balsilla.

La ermita de Corralar está ubicada en el distrito Tabarcia, Mora. Fue construida en madera en la década de 1950. Su maestro de obras y diseñador fue Amancio Vargas, quien le incorporó algunos elementos de la arquitectura victoriana.

La ermita de Llano Grande, está ubicada en el distrito de Picagres, cantón de Mora. Fue construida en la década de 1950, posee un alto grado de integridad y representa para sus pobladores un relevante logro que merece ser preservado.
Esta ermita posee una estructura en madera y recubrimiento externo en lámina metálica con algunos rasgos del estilo victoriano.
Su diseño es del maestro de obras Atiliano Zúñiga, quien la construyó junto con sus hijos. Ellos mismos también fueron los encargados de levantar otras ermitas de características rurales en la zona, como la ermita de Picagres de Mora y la de Barbacoas de Puriscal.ç

La ermita de Piedras Negras, ubicada en el cantón de Mora; se distingue por su belleza y ornamentos interiores, como la pintura de sus cielos. Aunque no existe una fecha exacta, se estima que su construcción inició en los primeros años del siglo XX.
La estructura de madera del pequeño templo está forrada externamente por unas antiguas láminas de zinc onduladas y de canal angosto.
El templo, la casa cural y el salón comunal, conforman una unidad arquitectónica que permite la lectura de las tres épocas más evidentes del proceso evolutivo de la comunidad de Piedras Negras. Este conjunto es único en el sitio por su tamaño, filiación arquitectónica y condición de edificio de uso público.

La ermita de El Rodeo, se ubica en el distrito Colón, cantón de Mora. Esta ermita fue construida en madera en una hacienda ganadera durante la década de 1950 por el maestro de obras Dimas Quirós y diseñada posiblemente por Cruz Rojas.
La construcción de la pequeña ermita representó un proyecto a cargo de los peones de la finca y de sus familias, con la finalidad de obtener un lugar apto para cumplir con sus necesidades espirituales.

La ermita de Balsilla está ubicada en el distrito Picagres, cantón de Mora, San José. Fue construida entre los años 1918 y 1919, posee una estructura en madera y recubrimiento externo en chapa metálica, con algunos rasgos del estilo victoriano y es un ejemplo de la arquitectura religiosa, que se edificó en muchos pueblos de la Costa Rica rural.
Fue diseñada por el maestro de obras Denario Delgado y construida con el apoyo económico y el aporte de la mano de obra necesaria de todo el pueblo.
La ermita de Balsilla es parte del paisaje de esta población, por su arquitectura destaca en su entorno y se constituye en un hito visual de relevancia histórica y arquitectónica.












