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Acompañar en el dolor y en el paso de la muerte

By Marzo 06, 2024
Bryan, al frente de camisa negra, junto a voluntarios y miembros de la Pastoral de la Salud del Hospital San Rafael de Alajuela. Bryan, al frente de camisa negra, junto a voluntarios y miembros de la Pastoral de la Salud del Hospital San Rafael de Alajuela.

En la soledad, la tristeza y el dolor, incluso en la muerte, siempre hay alguien que tiende la mano con palabras de misericordia, para ayudar aquellos que buscan consuelo en medio de la incertidumbre, así como lo haría Jesús.

Así lo afirma el diácono de la Diócesis de Alajuela, Bryan Pacheco Ramírez, quien vivió la experiencia de servir en la capellanía del Hospital San Rafael de Alajuela durante el 2018, mientras cursaba el tercer año formativo en el Seminario Nacional.

Esto lo realizó como parte de su proceso vocacional que requiere que los seminaristas tengan una experiencia en alguna de las pastorales específicas de la diócesis. Bryan fue ordenado diácono el 24 de febrero en la Catedral Nuestra Señora del Pilar, junto a cuatro compañeros más.

En su caso particular, se le pidió realizarla en Pastoral de la Salud, específicamente en el Hospital San Rafael de Alajuela. Su paso por el centro hospitalario, lo describe como tranquilo con un ritmo cotidiano en el que cada cual realiza lo que le corresponde. Sin embargo, esto cambia drásticamente desde la perspectiva de los pacientes, ya que, para muchos, sus días están marcados por el dolor, la espera y la desesperación por encontrar una cura a sus males.

 

La Palabra que consuela

 

Para ellos existe una palabra que consuela y alivia en medio de su desazón y es la Palabra de Dios que se acerca a los enfermos. “Cuando Jesús sana a la suegra de Pedro, primero se le acerca, la toma de la mano y la reincorpora.  Ante el leproso, se compadece, se acerca, lo toca y le habla. Cuando le traen al paralítico, Jesús centra su atención en la fe de aquellos que lo traen, le perdonan los pecados y posteriormente lo sana de su parálisis”, explica el diácono.

Hay muchos más ejemplos, asegura Pacheco, “pero con estos basta para comprender que ante los enfermos Jesús no da grandes discursos, antes bien, se compadece, se acerca, toca sus realidades. La Palabra de Dios en un ambiente de incertidumbre y de dolor se presenta con el testimonio de cercanía y la compasión, tocando la realidad del enfermo y acompañando en medio de sus sufrimientos”, afirma.

En cada situación, la oración es la clave: “Estar delante de Jesús Sacramentado, vivir la Santa Misa es la mejor preparación para disponerse a adentrarse en lo desconocido. La población de pacientes en un hospital es siempre cambiante, por lo que, a diario, hay casos nuevos, insospechados, dramas de dolor para los que muchas veces no tenemos respuesta. Historias que inician fuera del centro médico, y que también continúan al salir del hospital. No hay una receta para acercarse a cada realidad, ni un manual para dar respuesta a cada situación, pero si es posible acercarse a la presencia de Dios y pedirle su gracia para manifestar su amor y cercanía a los que sufren”.

Existen, explicó Bryan, algunos documentos del magisterio que también ayudan a prepararnos para encontrar el significado redentor del sufrimiento a la luz de la fe.

Cita por ejemplo la “Salvifici Doloris” “es una encíclica del Papa San Juan Pablo II, donde el pontífice explora el significado cristiano del sufrimiento humano. Es importante que, si vamos a dar una palabra de aliento, esta venga cargada de la esperanza cristiana y no de meros sentimentalismos. Expresiones como “Es la voluntad de Dios”, “Así Dios lo quiso”, “Dios sabrá porque hace las cosas”, “Dios tiene un propósito” se alejan de la perspectiva cristiana, y caen en el error de usarse cuando no se le ve sentido redentor ni siquiera al propio sufrimiento”, afirma.

 

Los pacientes agradecen

 

En su servicio en el hospital el joven asegura que siente cuando las personas se alegran de verlo, de su misión y de la importancia de Dios en el lugar.

“Algunos se alegran, mientras que otros se indisponen. Un hospital es un centro de ciencias médicas, por lo que hay personas, personal y pacientes de diversos credos religiosos, y también quienes no profesan la fe. Algunos médicos se alegran de que haya presencia de los que anuncian la esperanza, mientras que los más escépticos alguna palabra en contra dirán. En mi experiencia encontré muchas personas del personal que estaban dispuestas a colaborar y orientar para que la misión en el hospital llegara a todos”.

En cuanto a los pacientes, dijo, estos sin importar el credo, recibían con agrado la compañía y las palabras de aliento. “Recuerdo en una ocasión que estaba acompañando a una familia de evangélicos en el tránsito de muerte de su familiar. Cuando llegamos a la camilla donde la señora estaba agonizando, los familiares insistieron que el pastor ya había ido, sin embargo, nos quedamos con ellos, acompañándolos mientras los signos vitales de la señora iban desapareciendo. Nos agradecieron mucho la compañía”, concluyó.

Last modified on Miércoles, 06 Marzo 2024 11:20
Laura Ávila Chacón

Periodista, especializada en fotoperiodismo y comunicación de masas, trabaja en el Eco Católico desde el año 2007.

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