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Obras Misionales Pontificias: 200 años abriendo el corazón

By Mayo 23, 2022

Paulina Jaricot nació el 22 de julio de 1799, la menor de siete hijos de una familia acomodada. A los quince años fue introducida en la vida social de la ciudad de Lyon, pero un sermón sobre la vanidad le causó una profunda impresión.

 

Hace dos siglos, Dios puso un deseo en el corazón de la joven francesa Paulina Jaricot. Se trató de la fundación de la Asociación de la Propagación de la Fe, hoy conocida como Obra de la Propagación de la fe, en respuesta a su deseo de hacer algo por las misiones católicas que complementara sus diversas obras de caridad.

Paulina comenzó reuniendo a 10 amigos: les pidió que rezaran y donaran un centavo cada semana, invitando a cada uno a comprometer a otras 10 personas a hacer lo mismo. Se crearon varios grupos, la idea de Paulina se difundió rápidamente y se organizaron actividades para recaudar fondos. Se desarrolló un verdadero movimiento misionero espiritual que traspasó las fronteras de Francia y creció en otros países. El principio fundamental es el que la joven francesa tenía en mente: rezar y ofrecer por la obra de evangelización de la Iglesia.

Este 3 de mayo se cumplieron dos siglos de aquella fundación, que más tarde se conocería como Obras Misionales Pontificias -hoy conocidas como OMP-, acción del Espíritu Santo en la Iglesia con el objetivo abrir el corazón de cada creyente a la inmensidad del horizonte misionero, mediante el apoyo espiritual y material al anuncio del Evangelio.

En el marco de este aniversario, Paulina Jaricot será beatificada en Lyon, Francia, el próximo 22 de mayo. (Ver módulo)

 

Las demás obras

 

Los logros de Paulina inspiraron a Monseñor Charles de Forbin-Janson, obispo de Nancy, iniciador de la Obra de la Infancia Misionera, que en 1843 decidió involucrar a los niños en los proyectos misioneros, para que, mediante la oración y la colaboración material, pudieran ayudar a sus compañeros más necesitados.

“Un Ave María al día, una monedita cada mes” para curar a un niño y salvar su alma, este fue el compromiso propuesto. Y fue otra mujer, Jeanne Bigard, quien en la Francia del siglo XIX dio vida a otra obra misionera, la de San Pedro Apóstol, destinada a apoyar a los seminaristas en tierras de misión.

Cien años después de su fundación, la Obra de la Propagación de la Fe, el 3 de mayo de 1922, recibió de Pío XI el título de “Pontificia” con el Motu Proprio Romanorum Pontificum, junto con las Obras de la Santa Infancia y de San Pedro Apóstol.

Las tres Obras se convirtieron así en el instrumento del Pontífice para apoyar la missio ad gentes de la Iglesia con la oración y la caridad, ofreciendo un constante apoyo espiritual y material a los misioneros.

En 1956, con Pío XII, la Unión Misional, concebida por el Padre Paolo Manna del Instituto Pontificio para las Misiones Extranjeras (PIME) en 1916, se convirtió en "Pontificia" con el objetivo de animar y formar a los fieles bautizados en su responsabilidad misionera a través del servicio pastoral de obispos y sacerdotes. En la actualidad, monseñor Giampietro Dal Toso es el presidente de las cuatro Obras Misionales Pontificias y las direcciones nacionales de cada país coordinan sus actividades. En nuestro país, el responsable de las OMP es el sacerdote arquidiocesano Jafet Peytrequín Ugalde.

 

La Obra hoy

 

En la actualidad, la Obra de la Propagación de la Fe promueve la espiritualidad misionera sensibilizando a las comunidades cristianas y a los fieles mediante la meditación de la Palabra de Dios, la Adoración Eucarística y el Rosario misionero.

También, promueve las diversas iniciativas de las Direcciones Nacionales, sostiene el Fondo Universal de Solidaridad para la Evangelización del mundo, de manera especial en la Jornada Mundial de las Misiones, que se celebra el penúltimo domingo de octubre.

El año pasado, la Obra apoyó a 893 circunscripciones eclesiásticas en territorios de misión con una contribución para gastos corrientes e invirtió más de 10 millones de dólares en la formación de catequistas.

A pesar de las dificultades causadas por la pandemia, también continuó apoyando a los cinco colegios romanos de Propaganda Fide, que reciben a sacerdotes y religiosos de países de misión para su formación en las Universidades Pontificias, así como haciendo una contribución a la Congregación para las Iglesias Orientales para sus actividades misioneras.

Además de los 200 años de actividad y el centenario de su reconocimiento como organización “pontificia”, la Obra de la Propagación de la Fe celebró este año la beatificación de su fundadora Paulina Jaricot.

La ceremonia tuvo lugar en Lyon, Francia, el 22 de mayo presidida por el cardenal Luis Antonio Tagle, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.

 

Martín Rodríguez González

Periodista, licenciado en Ciencias de la Comunicación Colectiva y egresado de la maestría en Doctrina Social de la Iglesia. Trabaja en el Eco Católico desde el año 2002 y desde el 2009 es su director.

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