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Arquelao

By Pbro. Mario Montes M. / Animación bíblica, Cenacat Septiembre 11, 2020

Arquelo fue uno de los tres hijos que Herodes el Grande tuvo con Maltace, su cuarta esposa, oriunda de Samaria. Llegó a ser rey de Judea durante la estancia de José, María y Jesús en Egipto. Cuando José regresó, se estableció con su familia al norte de Israel, allá en Nazaret de Galilea, fuera de la jurisdicción de Arquelao, para no tener que vivir bajo su gobierno tiránico (Mt 2,22-23).

En los relatos de la infancia de Jesús, según San Mateo, se nos cuenta lo siguiente:

Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño”. José se levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel. Pero al saber que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, advertido en sueños, se retiró a la región de Galilea, donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo que había sido anunciado por los profetas: "Será llamado Nazareno" (Mt 2,19-23)

¿Quién era Arquelao?

Arquelo fue uno de los tres hijos que Herodes el Grande tuvo con Maltace, su cuarta esposa, oriunda de Samaria. Llegó a ser rey de Judea durante la estancia de José, María y Jesús en Egipto. Cuando José regresó, se estableció con su familia al norte de Israel, allá en Nazaret de Galilea, fuera de la jurisdicción de Arquelao, para no tener que vivir bajo su gobierno tiránico (Mt 2,22-23). En Israel se conocían muy bien de sus violencias y excesos, que tenían cansados a los judíos.

Herodes el Grande le heredó a Arquelao  el gobierno de Judea, Samaria e Idumea (región situada al sur de Palestina), una parte del reino equivalente al doble de la que dio a cada uno de sus otros dos hijos, y en la que estaban situadas las importantes ciudades de Jerusalén, Samaria, Jope y Cesarea. Después de la muerte de Herodes, Arquelao intentó afianzar más su gobierno y con ese fin visitó personalmente al emperador Augusto en Roma.

Aunque hubo quienes se opusieron, entre ellos su propio hermano y una delegación de judíos, a Arquelao se le permitió retener su poder, pero Augusto no le nombró rey, sino “etnarca”, príncipe tributario de mayor rango que un tetrarca. No obstante, San Mateo no se equivoca al decir que “reinaba”, porque el ejército lo había proclamado rey con anterioridad (Del historiador judío Josefo. Antigüedades Judías, libro XVII, cap. VIII, sec. 2) 

Su mención implícita en la parábola de las minas

En la parábola de las minas, de Lc  19,11-27, semejante a la de los talentos que vimos el domingo antepasado (Mt 25,14-30), se menciona a un pretendiente al trono, que bien puede ser Arquelao:

Como la gente seguía escuchando, (Jesús) añadió una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el Reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro. Él dijo: “Un hombre de familia noble fue a un país lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida. Llamó a diez de sus servidores y les entró cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles: "Háganlas producir hasta que yo vuelva". Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una embajada encargada de decir: "No queremos que este sea nuestro rey...” (Lc 19,11-14).

Es decir, que el  trasfondo histórico de la parábola es la historia de Arquelao, que quiso ser confirmado en Roma como rey, pero por su crueldad fue luego destituido. Joaquín Jeremias, un experto en Sagrada Escritura, enseña al respecto lo siguiente:

Probablemente tenemos en estos rasgos una segunda parábola del pretendiente al trono, autónoma en su origen, que enlaza con la situación histórica del año 4 a.C. Arquelao partió entonces hacia Roma, para hacer confirmar su dominio sobre Judea; al mismo tiempo una embajada judía de 50 personas viajó a Roma para intentar impedir su nombramiento. Parece que Jesús utilizó la venganza sangrienta que tomó Arquelao después de su regreso y que el pueblo no había olvidado, para prevenir a sus oyentes, en una parábola de crisis, de una falsa seguridad (Jeremias, Joaquín. 1974. Las parábolas de Jesús. 3ª edición. Estella, Navarra: Editorial Verbo Divino. p. 73)

Arquelao fue un gobernante cruel y muy impopular entre los judíos. En una ocasión, al sofocar un motín, ordenó la matanza despiadada de 3.000 judíos, en el recinto del templo de Jerusalén. Dos veces depuso al sumo sacerdote. Su divorcio y segundas nupcias, también fueron contrarios a la ley judía. Finalmente, las quejas de los judíos y los samaritanos ante  el emperador Augusto, resultaron en una investigación que culminó con el destierro de Arquelao, en el noveno o décimo año de su reinado, a Vienne en las Galias. A partir de entonces, Judea llegó a estar bajo gobernadores romanos, entre ellos Poncio Pilato.  Pues bien, supo hacer gala de su poder tiránico. Hoy ¿quiénes son los que más se parecen a Arquelao?

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