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Art. 29: Cartago: centro político y de la fe de Costa Rica

By Pbro. Fernando A. Vílchez C. Septiembre 27, 2020

Fundada en 1563, trasladada temporalmente en 1572, y ubicada desde 1575 en su hodierna localización.

Cartago, fundada en 1563, se constituye en la principal ciudad de españoles en la Provincia de Costa Rica, marcando la consolidación de la población hispana en nuestro territorio y de su cristianización.

En junio de 1563, el Alcalde Mayor Juan Vázquez de Coronado (1562-1565), acompañado de una guarnición y de los Padres Fray Pedro de Betanzos y Martín de Bonilla se dirige al Valle de El Guarco, del que ha recibido muy buena información para ser poblado. La expedición estuvo en la zona seis días, en los cuales Vázquez de Coronado escogió el lugar para ser poblado en el futuro -dónde efectivamente más adelante se ubicará inicialmente Cartago- inmediato a la confluencia del río Coris con el Purires, en el llano conocido localmente con el nombre de Sabana Grande, a dos kilómetros hacia el oeste de la actual población de El Tejar, cabecera del cantón de El Guarco.

Entre julio de 1563 y abril de 1564, Vázquez de Coronado va a Nicaragua, con el fin de conseguir provisiones para continuar su empresa, luego dirige incursiones en el sur de Costa Rica y en la zona del Caribe.

Ya para el regreso de Vázquez de Coronado de esta expedición, había sido trasladada la ciudad de Garcimuñoz desde su asentamiento original al Valle de El Guarco, pues no reunía las condiciones para la población y, por ello, fue abandonada entre enero y marzo de 1564, recibiendo la nueva fundación el nombre de Cartago.

El traslado de la ciudad se realizó bajo las órdenes de Juan Illanes de Castro y del Alcalde ordinario Alonso Anguciana de Gamboa -quién en tres meses, construyó la ciudad, probablemente con mano de obra indígena-, en ausencia del Alcalde Mayor, pero al sitio señalado anteriormente por él en 1563.

Vázquez de Coronado llegó a la nueva ciudad de Cartago, en abril de 1564, que en ese momento estaba sitiada por los levantamientos indígenas, los cuales pronto fueron apaciguados por el Alcalde.

Uno de los frutos obtenidos en la primera “embajada” o representación diplomática de nuestra Provincia ante la Corte española entre abril y setiembre de 1565 -que mencionaremos en la próxima entrega-, fue que el 14 de agosto de 1565, en el Bosque de Segovia, el Rey Felipe II (1556-1598) concedió escudo de armas a la ciudad de Cartago, como reconocimiento real a los servicios de sus pobladores. Es el escudo que aún hoy ostenta la noble y leal ciudad.

Posteriormente, en enero de 1572, siendo Gobernador Perafán de Rivera (1568-1573), dada la inconveniencia del territorio en el que se encontrada dicha población -por la cual se le llamaba la “Ciudad del Lodo”- sin cambiar de nombre, se trasladó a la zona de Mata Redonda y Las Pavas -en la zona oeste de la actual San José- donde estuvo hasta 1575, en que el gobernador interino Alonso Anguciana de Gamboa (1573-1577) la traslada definitivamente a su situación actual.

Cartago, como Parroquia única del interior del territorio -entre 1565 y 1734- se convierte en el centro eclesiástico de Costa Rica, pues de 1565 hasta 1850 el cura de la ciudad fue el Vicario General, máxima autoridad eclesiástica en nuestro territorio, incluso después de la independencia y de la pérdida de su condición de capital, pues hasta la erección de la Diócesis de Costa Rica en 1850, sigue siendo sede del gobierno eclesiástico provincial.

Cartago es el centro de la irradiación de la fe hacia el resto del territorio nacional, pues los nuevos poblados que se van constituyendo en el Valle Central occidental en el siglo XVIII, como ayudas de parroquia, nacen desde esta ciudad y en dependencia religiosa y política de ella, particularmente Heredia en 1734 y San José en 1767.

Cartago es el centro de la vida religiosa laical pues es la sede de las primeras y más antiguas cofradías. Es el centro de la actividad de los franciscanos, única orden religiosa presente en nuestro territorio durante toda la colonia, que tienen su sede en el Convento de Cartago -si bien tiene otro estable en Esparza- desde donde impulsan y acompañan la labor de los religiosos en las doctrinas, desde las primeras fundadas en 1574 de Barva, Aserrí, Curridabat, Ujarrás, Pacaca y Quepos y poco después en Cot, Turrialba, Garabito, Térraba y Boruca; y desde 1605 hacia la zona indígena de Talamanca.

Cartago goza de indudable centralidad y principalidad religiosa en Costa Rica desde el hallazgo de la imagen de la Virgen de los Ángeles el 2 de agosto de 1635, con el hondo significado de fe que ella representa desde entonces.

Cartago es expresión de la preocupación eclesial por el campo social en Costa Rica, con la fundación en ella de la primera escuela de gramática en 1782 y del primer Hospital en 1784.

Hablar de Cartago es hablar de la fe. Hoy debe continuar siendo baluarte y custodia de la espiritualidad; frente al secularismo y a la indiferencia religiosa, Cartago debe seguir animando y sosteniendo una fuerte vivencia del compromiso cristiano de los discípulos misioneros de Cristo que, hoy como ayer, mantengan vivos los principios cristianos de la fe, y de la auténtica religiosidad.

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