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La hora de la Iglesia doméstica

By Agosto 28, 2020

El confinamiento y las medidas restrictivas por la pandemia de Covid-19 son, paradójicamente, una oportunidad para que cada hogar reafirme su identidad como Iglesia doméstica y asuma la misión de redescubrir la fe, comunicarla y transmitirla a otras familias.

Como “un domingo interminable”, describen algunas familias la situación de confinamiento por la pandemia de Covid-19, que desde marzo pasado ha cambiado radicalmente el ritmo de vida en los hogares de nuestro país.

El teletrabajo y las clases virtuales, la imposibilidad de salir a hacer vida normal, de reunirse, de ir a Misa o simplemente dar un paseo por el parque, pasan una cara factura a la estabilidad emocional de los ticos, como explican los expertos en salud mental.

Pero la crisis más aguda llega cuando, como ya está sucediendo en muchos hogares, estas situaciones se convierten en angustia permanente por el desempleo, las penurias económicas, las deudas o la enfermedad de alguno de sus miembros. En estos casos, el soporte de la fe y la solidaridad se convierten en los únicos medios posibles para salir adelante.

Consciente de esta situación, la Iglesia ha querido enfocar este mes de agosto, el mes de la familia, en la oportunidad que, paradójicamente, representa la pandemia y sus consecuencias para afianzar la vivencia de la fe en cada hogar.

“Vivimos una experiencia única en la historia de la humanidad. La pandemia mundial nos ha confinado en nuestros hogares, y nos ha llevado a estar juntos más tiempo. Pero como personas humanas y como cristianos, el Señor nos da la gracia de ver esta situación como una oportunidad para crecer en la fe y asumir la misión de vivir como verdaderas iglesias domésticas”, explica Monseñor Manuel Eugenio Salazar, Obispo de Tilarán-Liberia y Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Familiar.

Esta realidad, agrega, se vuelve providente para reflexionar este año en la misión fundamental de la familia: transmitir la fe: “La experiencia de estar más tiempo en casa se vuelve un momento particularmente especial para que papá, mamá y los hijos, guiados por el Espíritu Santo, y de la mano de la Iglesia, aprovechen el tiempo para redescubrir la fe, comunicarla entre ellos y también transmitirla a otras familias”, estima Monseñor.

 

La Iglesia doméstica en tiempos de Covid-19

 

El Padre Ronny Humberto Solano, Director Nacional de Pastoral Familiar explica en su mensaje para este mes que, en efecto, la pandemia que sufre actualmente el mundo debido al Coronavirus ha provocado que en la Iglesia Universal se haya destacado, tal vez  hoy más que nunca, la importancia de la familia cristiana como Iglesia doméstica.

“Prácticamente todas las parroquias del país han acompañado a sus familias, a través de la puerta de las redes sociales, y otros medios de comunicación. La Iglesia doméstica no ha perdido ni el contacto ni la sintonía con sus pastores (obispos, párrocos, vicarios parroquiales, capellanes, diáconos y más)  en medio del confinamiento sanitario”, explica el sacerdote.

También las familias, agrega, han querido convertirse en cenáculos de oración elaborando altares u oratorios en sus casas en torno a los cuales se congregan para orar.

“Antes se abrían las puertas del templo para que entraran todos a la Iglesia, hoy se abren las puertas de las familias para que se siga haciendo presente en ellas la Iglesia. De algún modo se ha desarrollado más familiaridad de las familias con la comunidad cristiana y más sentido eclesial en las familias de las parroquias”, afirma.

Para él, se ha logrado más esa correlación entre la familia y la comunidad cristiana: “Se ha notado como una tiene necesidad de la otra. La Iglesia como tal ha proveído a las familias de las celebraciones de los sacramentos con transmisiones desde las redes y medios de comunicación, se ha editado subsidios desde las parroquias, diócesis, Conferencia Episcopal y hasta desde el mismo Vaticano para ayudar a las familias a comprender temas como la Comunión Espiritual, el perdón de los pecados sin el sacramento de la Reconciliación, celebraciones familiares para Cuaresma y Pascua, y más”.

Tampoco se ha abandonado a las familias que piden compañía ante situaciones de duelo. A la vez, recuerda el Padre Solano, las diferentes comunidades cristianas no han abandonado a los pobres y las familias que más están sufriendo por esta pandemia, ya sea por la pérdida de un ser querido o por el desempleo. Por su lado, agrega, los fieles han sido muy generosos con sus parroquias ayudando para poder superar la crisis económica ante la ausencia total de fieles ante la celebración de los sacramentos.

 

La naturaleza de la Iglesia es la unidad

 

Hoy no nos tiene que desgastar el decir o pensar que esta crisis sanitaria habrá alejado a la familia Iglesia doméstica de la Parroquia, porque los signos son otros y los frutos de comunión eclesial son evidentes porque la naturaleza de la Iglesia es la unidad.

Por eso el Padre Ronny pide que sigan las diócesis y parroquias acompañando a todas las familias cristianas con transmisiones y subsidios para que sigan rezando el Santo Rosario y otros oficios piadosos; para que se preparen a ver y escuchar la Santa Misa desde sus hogares; para que puedan orar con la Palabra de Dios; para que todos podamos celebrar la fe según el ritmo litúrgico de la Iglesia. “Y sigan las iglesias domésticas orando por sus pastores y  por la pronta superación de  esta pandemia; sigan apoyando a los pobres y a las familias heridas por esta situación; y sustentando a sus parroquias para que decaigan en sus asuntos administrativos”, pide el sacerdote.

Todo esto, recuerda, es lo que hace a la Parroquia familia de familias, y será mucho más fuerte después de esta experiencia sanitaria que el Señor ha aprovechado para hacer más rica la experiencia de familia cristiana como “Iglesia doméstica” 

“Que sea la Santísima Virgen María, compañera de camino, la que nos enseñe a dejar nuestras familias en manos de Dios; nos enseñe a orar para mantener encendida la esperanza que nos indica que nuestras preocupaciones también son las preocupaciones del Señor. Que sea ella la que recuerde a cada Iglesia doméstica, especialmente en este tiempo de pandemia, que el mejor vino está por venir”, concluye citando al Papa Francisco.

 

“Hoy no nos tiene que desgastar el decir o pensar que esta crisis sanitaria habrá alejado a la familia Iglesia doméstica de la Parroquia, porque los signos son otros y los frutos de comunión eclesial son evidentes porque la naturaleza de la Iglesia es la unidad”.

 

Pbro. Ronny H. Solano.

Secretario Ejecutivo de Pastoral Familiar

Last modified on Viernes, 28 Agosto 2020 10:57
Laura Ávila Chacón

Periodista, especializada en fotoperiodismo y comunicación de masas, trabaja en el Eco Católico desde el año 2007.

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