Face
Insta
Youtube
Whats
Lunes, 14 Septiembre 2026
Image

Independencia y paz en Costa Rica

By Redacción Septiembre 14, 2026

Celebrar los 205 años de la independencia patria va más allá de mirar con orgullo los desfiles o escuchar las notas del Himno Nacional.

Este aniversario es una oportunidad para preguntarnos qué estamos haciendo hoy con la Costa Rica que hemos recibido y qué país queremos entregar a las generaciones que vienen.

En 1821, Costa Rica inició su vida independiente en circunstancias muy distintas a las actuales. Desde entonces, generaciones de costarricenses han contribuido, con aciertos y errores, a construir una nación que hizo de la educación, la democracia, la solidaridad y la paz algunos de sus principales rasgos.

Las desigualdades, los conflictos y las heridas también forman parte de nuestra historia, pero tampoco debemos olvidar aquello que merece ser protegido y fortalecido en este momento de nuestra vida en sociedad, y entre esos grandes bienes se encuentra la paz.

Precisamente en este año, los obispos de Costa Rica han ofrecido a todo el país una reflexión particularmente oportuna en su Carta Pastoral Colectiva “¡La paz esté con ustedes!”. Inspirados en el saludo de Cristo Resucitado a sus discípulos, recuerdan que la paz es, al mismo tiempo, un don de Dios y una tarea que corresponde al ser humano. No basta, por tanto, con desear la paz o lamentar la violencia: es necesario construirla mediante decisiones y acciones concretas.

Esta afirmación adquiere especial significado cuando celebramos nuestra independencia. Porque una nación verdaderamente libre no es solamente aquella que posee instituciones democráticas o que puede celebrar su soberanía. Es también aquella en la que sus ciudadanos son capaces de convivir, respetarse, escucharse y buscar juntos el bien común.

Celebrar 205 años de independencia significa preguntarnos si estamos dispuestos a custodiar aquello que otras generaciones construyeron y, al mismo tiempo, a corregir aquello que hemos dejado deteriorarse.

La paz, lo hemos dicho muchas veces, comienza mucho antes de las grandes decisiones políticas. Comienza en lugares aparentemente pequeños y cotidianos. Comienza en nuestros hogares, donde cada familia puede ser una escuela de paz o, por el contrario, un espacio donde se aprende la agresividad, la intolerancia y la imposición. Educar a los hijos en el respeto, enseñarles a pedir perdón, ayudarles a resolver los conflictos mediante el diálogo, escuchar sus preocupaciones y mostrarles que nadie debe ser humillado ni violentado son maneras concretas de construir la Costa Rica del futuro.

La paz también comienza cuando los adultos comprendemos que nuestras palabras y comportamientos educan. Los niños aprenden de lo que ven. Si encuentran en casa respeto y capacidad de diálogo, tendrán mejores herramientas para convertirse mañana en ciudadanos capaces de convivir con quienes piensan diferente.

La paz continúa en las aulas. Nuestras escuelas y colegios tienen una responsabilidad enorme. Educar no consiste únicamente en transmitir conocimientos académicos. Significa también formar personas capaces de vivir con otros, reconocer la dignidad de cada ser humano y comprender que las diferencias no tienen por qué convertirse en enfrentamientos.

Los obispos han insistido en la importancia de la educación y del trabajo que, desde hace décadas, realizan tantas instituciones educativas y congregaciones religiosas en la formación de niños y jóvenes. La educación constituye uno de los espacios privilegiados para transmitir valores como la solidaridad, el respeto, la fraternidad y la responsabilidad.

La paz se construye también en el mundo del trabajo. Cada oficina, comercio, empresa, institución pública, finca, fábrica o emprendimiento puede convertirse en un lugar donde se cultive la dignidad humana. Ser honesto, cumplir responsablemente con las obligaciones, respetar al compañero, rechazar la corrupción, tratar justamente a quienes dependen de nosotros y procurar condiciones laborales dignas son también formas de construir paz.

Desde luego, la paz comienza también en las instituciones públicas, donde debe de cimentarse el bien común y la solidaridad por encima de cualquier otro interés o penetración del crimen organizado, como lamentablemente hemos sido testigos en los últimos días.

Porque celebrar 205 años de independencia significa preguntarnos si estamos dispuestos a custodiar aquello que otras generaciones construyeron y, al mismo tiempo, a corregir aquello que hemos dejado deteriorarse. La paz tiene que ser un compromiso con nuestro presente y una promesa para nuestro futuro.

Trabajemos juntos por una Costa Rica donde la paz empiece en cada hogar, se fortalezca en cada aula, se manifieste en cada lugar de trabajo, se haga vida en el servicio público y alcance todos los espacios de la vida nacional.

Porque la patria que heredamos será, en buena medida, la patria que decidamos construir hoy.

Y esa tarea no es solamente nuestra. Es el legado que estamos preparando para nuestros hijos, nuestros nietos y para todos los que todavía esperan recibir de nosotros una Costa Rica más justa, más fraterna, más solidaria y, sobre todo, más en paz.

 

Síganos

Face
Insta
Youtube
Whats
venta
publicidad
suscripcion
puntosdeventa
Carta Pastoral
Carta Pastoral
Edicion del mes
Image
Planes de Suscripción Digital
Image
Image
Conferencia Episcopal
CELAM
Vatican News
Catalogo editoria
publicidad
suscripciones
puntos de venta
Catalogo editoria
publicidad
suscripciones
puntos de venta