Debido a las dificultades del camino, el sacerdote que le correspondía viajar de Limón a Puerto Viejo, pasaba muchas penas, por lo cual solo se oficiaba la Eucaristía, una vez al mes. Ahí fue donde Delfina utilizó sus dones y empezó la misión para reconstruir el sencillo templo parroquial. El primer paso fue solicitar ayuda a los dueños de los pocos comercios у a los fieles. Al mismo tiempo que puso en práctica diferentes iniciativas y proyectos, como, por ejemplo: Iniciar la Catequesis con un grupo de 10 niños y niñas.
Delfina tuvo cuatro hijos: Johnny, Rosi, Frank y Manuel al que le dicen de cariño “Tatay”, que significa hermano menor en chino. Fue una madre ejemplar y entregada a sus hijos, siempre se preocupó por la educación de cada uno ellos y se interesó en que tuvieran el mejor futuro para que se defendieran en la vida. Les enseñó a cocinar, lavar y cuidar el orden y el aseo en la casa.
Sin embargo, no solo se interesaba en el ámbito familiar, toda su formación en la fe católica y ese sentimiento de servicio lo replicó en el prójimo, de ahí su interés en construir el colegio técnico de Talamanca para que todos aquellos niños que salieran de la escuela pudieran seguir estudiando en niveles superiores y así abrirse camino.
Esta preocupación también la lleva a crear la Asociación Pro Niño de Puerto Viejo donde se crea la Casita Wolaba, la primera casita de escucha como recinto para atender los casos de violencia en las niñas del sector costero. Actualmente este proyecto dejó de funcionar por la falta de presupuesto, apoyo gubernamental y municipal.
En este momento, ese recinto se utiliza para recibir voluntarios que prestan servicios como: conciencia en la niñez sobre la separación de residuos, plantar árboles, clases de música, teatro y danza.
Por medio de la Asociación Pro Niño, Delfina donó el lote para la creación del Parque infantil, denominado Delfina Park, el cual está en uso para el disfrute de los niños, locales y visitantes.
Aunque esta gran mujer dedicó toda su vida a colaborar en la Iglesia, también separaba parte de su tiempo para viajar a México y a Hong Kong con el fin de visitar a sus hermanas y a su Mamá. En el momento de la entrevista tenía 85 años de edad y 63 de vivir en Costa Rica.
Al finalizar nuestra amena conversación, doña Delfina nos regaló un mensaje para la juventud: “No se dejen influenciar por los vicios, cuídense mucho, recen y no pierdan la fe en Dios, porque siempre responde”.
Ella falleció el 06 de nov del 2021 por complicaciones por el Covid 19, en el Hospital Tony Facio de Limón, Costa Rica.
















