“Son incontables los títulos e invocaciones que la piedad cristiana, a lo largo de los siglos, ha reservado a la Virgen María, camino privilegiado y seguro para el encuentro con Cristo”, escribió en la carta el Cardenal Robert Sarah y el Arzobispo Arhur Roche, Prefecto y Secretario del Dicasterio del Vaticano.
Ahora, especifican, “la primera invocación se colocará después de Madre de la Iglesia, la segunda después de Madre de la Divina Gracia, la tercera después de Refugio de los Pecadores".

















