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Fue considerado el “rey del sexo y la violencia”, pero un día pidió ayuda a Dios...

By Marzo 11, 2021

El guionista József “Joe” Eszterhas es conocido por su trabajo para películas como Flashdance, Instinto Básico, Invasión a la Intimidad, entre otras, ganó popularidad por sus trabajos de corte erótico y violento, a tal punto que la revista Time llegó a nombrarlo como el “rey del sexo y la violencia en América”.

Él es el protagonista de uno de los testimonios incluido en el subsidio pastoral para vivir la iniciativa: “24 horas para el Señor”, que se celebra este año el 12 y 13 de marzo. El documento es suministrado por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización. (Aquí puede descargar el subsidio).

El texto relata que Eszterhas fumaba y consumía alcohol desde muy joven, tras muchos años de consumo en abril de 2001 le diagnosticaron un cáncer de garganta.

Tuvo que someterse a una delicada cirugía, en la cual se le extirpó el 80% de su laringe y se le colocó un tubo para que pudiera respirar. Los médicos le prohibieron volver a fumar o a tomar alcohol. Un mes después de la operación, comenzó a sentir un calor abrazador, “cada terminación nerviosa exigía un trago y un cigarrillo”, cuenta.

“Salí de casa y empecé a caminar. Caminaba tan rápido como podía. Era demasiado viejo para correr. Intentaba superar con esta marcha mis deseos y adicciones. Intentaba superar el pánico. Intentaba superar la autodestrucción. Intentaba superar la muerte”.

De pronto, comenzó a llorar inconsolablemente, “Mi corazón latía con tanta fuerza que bloqueaba todo a mi alrededor, excepto mis sollozos. Me parecía que ya no era humano”. Y justo en este momento, ocurrió algo inesperado, según menciona.

“Podía oír a mí mismo balbucear algo. Sentí que lo estaba diciendo. No podía creer lo que había dicho. No sabía por qué lo había dicho. Nunca antes lo había dicho. Me escuché repitiéndolo. Y una y otra vez: "Por favor, Dios, ¡ayúdame!”.

Y continúa: “Sabía por los hechos que no podía decirlo, como no podía decir nada más. Mi laringe había desaparecido casi por completo. Este tubo diabólico fue colocado allí. Ni siquiera hubiera podido susurrar, y mucho menos decir algo. Pero claramente me escuché decirlo y luego repetirlo una y otra vez”.

"Rezaba, pedía, suplicaba ayuda. Suplicaba a Dios que me ayudara. Y pensaba para mí: “¿Yo? ¿Pidiendo a Dios? ¿Suplicando a Dios? ¿Rezando?» No había pensado en Dios desde que era un niño, pero me sentía pidiéndole ayuda todo el tiempo, mientras gemía de dolor. Y de repente mi corazón se calmó. Las terminaciones nerviosas dejaron de torturarme. Dejé de temblar y de tener espasmos. Mis manos dejaron de bailar... Me levanté de la acera. Abrí los ojos”.

Después de esa experiencia, Joe volvió a su casa, con deseos de librar la lucha más grande de se vida, como él dice, confiado en la ayuda de Dios. “Algo me pasó en ese infernalmente caluroso día. Durante mucho tiempo no supe cómo describirlo, pero ahora lo sé. Fui salvado”, escribe.

Según se expone en el testimonio, Joe se acercó a la vida parroquial, específicamente en el servicio litúrgico. Se encontró con una función simple pero significativa: el crucífero (portador de la Cruz).

“Nadie me obligó a llevar la cruz en la Parroquia de los Santos Ángeles. Lo hice como si fuera una forma de agradecer a Jesús su ayuda. Me sentí honrado de hacerlo; fue un placer”, concluye.

Eszterhas relató su experiencia de conversión en un libro de memorias titulado “Crossbearer: A memoir of faith” (en español “Portador de Cruz: Un recuerdo de fe”). 

Danny Solano Gómez

Periodista, licenciado en Producción de Medios, especializado en temas de fe católica, trabaja en el Eco Católico desde el año 2009.

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