Un grupo de expertos alertó a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) sobre la aprobación de 600 mil ampollas defectuosas de un medicamento llamado diclofenaco inyectable. En cualquier otro lugar a estos funcionarios se les hubiera reconocido su labor, pero en vez de eso la institución decidió abrir un proceso disciplinario en contra de uno de ellos.
El caso se remite a 2025, cuando 14 regentes del Laboratorio de Normas y Calidad de Medicamentos (LNCM) se opusieron a la liberación de 600 mil ampollas defectuosas de un medicamento de alto consumo en pacientes de cuidados paliativos y en dolor postparto, cuya compra ascendió a 170 mil dólares.
Este laboratorio es el encargado oficial de la evaluación de los medicamentos y dispositivos médicos adquiridos con fondos públicos. Entonces, los regentes brindaron los argumentos técnicos de por qué no se podían usar estas ampollas.
No obstante, la Gerencia de Logística de la Caja, la Dirección de Abastecimiento y la Jefatura de turno del LNCM, insistieron en que el diclofenaco inyectable disponible en los establecimientos de salud era seguro y podía cumplir su objetivo para tratar pacientes con dolor agudo. Igualmente señaló que el producto contaba con registro sanitario emitido por el Ministerio de Salud.
La Gerencia de Logística defiende que realizaron los análisis y que confirmaron los parámetros de calidad. Sin embargo, -reconoce- se identificó un problema en el volumen “de algunas ampollas”, un defecto que en realidad es considerado crítico por la propia Caja y el Ministerio de Salud.
En resumen, este departamento argumenta que la prioridad institucional fue “garantizar la continuidad de la atención y evitar que pacientes hospitalizados o atendidos en diversos servicios de salud quedaran sin acceso a una alternativa terapéutica ampliamente utilizada para el control del dolor y la inflamación”.
Regente defiende sus actuaciones
Sin embargo, estos argumentos chocan con la posición técnica de funcionarios del Laboratorio de Normas y Calidad de Medicamentos, laboratorio oficial para este tipo de procesos. El Dr. Franklin Binns, regente del LNCM y experto técnico del Ente Costarricense de Acreditación (ECA) habló con Eco Católico sobre este tema.
El especialista es uno de los 14 objetores de consciencia, apuntó que es la primera vez en la historia de la institución que las autoridades de la Gerencia de Logística y la Jefatura del LNCM realizan gestiones de oficio e interceden ante el Ministerio de Salud solicita la aprobación “excepcional” de medicamentos que no cumplen con todas las pruebas de calidad requeridas en compras públicas y con defectos críticos evidentes”.
De igual manera, considera atípico y contradictorio que la Administración haya desplegado múltiples gestiones para distribuir dicho medicamento con el argumento de que era “seguro”, mientras que, paralelamente, emitió reclamos formales al proveedor para exigir la reposición de miles de ampollas por considerar que había defectos. Al parecer, la falta de dosis se calculó en casi 14 mil ampollas.
Respecto al argumento de que se “buscó garantizar el abastecimiento”, el experto expone que existían sendas alternativas terapéuticas y compras simultáneas del mismo diclofenaco que sí pasaron las pruebas totales de calidad.
Otro aspecto que el especialista criticó es que los pacientes tenían derecho a saber que iban a recibir un medicamento que no cumplía con los estándares de calidad, igualmente, el personal de salud que prescribía los medicamentos tenía que estar informado y tener la posibilidad de elegir si los aplicaban o no.
El Dr. Franklin Binns, además, participó como coadyuvante en un Recurso de Amparo, interpuesto ante la Sala Constitucional por otra médica para evitar la liberación de esos medicamentos.
El especialista expone que este tipo de acciones generaron molestias entre sus superiores y que se le abrió un proceso disciplinario (en curso), por supuestamente haber hecho pública información sobre esos lotes, algo que iría contra las normas internas de la CCSS.
El Doctor Binns asevera que toda la información que utilizó en la coadyuvancia para advertir de la liberación de las ampollas es de carácter público y no confidencial. Por otro lado, debido a las represalias que manifiesta estar sufriendo, interpuso una denuncia ante el Sistema Antisoborno de la Gerencia de Logística.
Eco Católico consultó a la Caja Costarricense de Seguro Social sobre el trato que le estaba dando a los funcionarios que advirtieron sobre las ampollas defectuosas. Sin embargo, la respuesta fue que no se referirá más sobre el fondo, pues es parte de un proceso.
Como el proceso disciplinario está en curso y se establecieron medidas cautelares, el Doctor Binns fue removido de su puesto de trabajo y actualmente labora en un hospital público, mientras se resuelve el caso.
“No cumplía las pruebas de calidad”
Dr. Franklin Binns, participó como coadyuvante en un Recurso de Amparo presentado ante la Sala Constitucional para impedir la liberación de las ampollas defectuosas. Según dice, lo hizo como un acto de libertad de conciencia y sobre todo de ciencia.
“Este hecho -dice- marca un hito dentro de la CCSS pues ante un legítimo derecho de Objeción de Conciencia y de Ciencia, un profesional puede oponerse a las decisiones que se alejan de las buenas prácticas de manufactura y de laboratorio”.
Y agrega: “Un medicamento que no cumpla con la totalidad de pruebas de calidad críticas, simplemente no puede despacharse para ser usado en pacientes vulnerables. La situación se pone más compleja si entendemos que están involucradas compras públicas”.

















