Un grupo de mujeres de diversas opciones vocacionales y recorridos académicos que representan a la Pastoral Afroamericana y Caribeña, el pueblo garífuna y el grupo Aquilombar en la fe de Brasil, quienes unieron sus voces para trazar las directrices que orientarán el trabajo de la red durante el trienio establecido entre 2026 y 2029.
Anhelos que comparten en su mensaje final, titulado “Mujeres afrodescendientes: memoria, reparación y compromiso”. El documento describe el fruto de sus deliberaciones tras el proceso formativo y de concertación de cara a la proyección de la red.
El encuentro, auspiciado por el Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM, además, fue un espacio de formación alrededor de la encíclica Magnifica Humanitas, del Papa León XIV, de la cual enfocaron específicamente la relación entre Inteligencia Artificial y racismo.
“Nos interpela particularmente su llamado a reconocer y pedir perdón por la participación de miembros e instituciones de la Iglesia en la trata transatlántica de personas africanas, así como la necesidad de avanzar hacia procesos de reparación que enfrenten las nuevas formas de esclavitud que continúan negando la dignidad humana”, declararon sobre la encíclica.
Situación que no puede considerase un punto de llegada, sino la base para restablecer la justicia que ha sido negada a uno de los grupos más afectados por la pobreza y la desigualdad en el continente.
Al referirse a la memoria, las líderesas afrodescendientes, abogaron por un desmonte eficaz del racismo estructural y la discriminación que persiste en diversos ámbitos de la sociedad y el propio entramado de la Iglesia ministerial. Dolores que ameritan un cambio desde la raíz.
“La reparación exige reconocer las heridas y sus consecuencias actuales, recuperar las historias silenciadas, combatir el racismo y toda forma de discriminación, para generar condiciones reales de dignidad, justicia y participación”, se lee en el documento.
Cinco líneas de trabajo
Como informa ADN-CELAM entre los planes inmediatos de la Red, está previsto trabajar para consolidar la articulación con las conferencias episcopales, el CELAM y las organizaciones de la sociedad civil. Una meta que tiene cinco líneas de trabajo.
En primer lugar, está mejorar la organización e incidencia, por eso, se ocuparán de consolidar su estructura, generando espacios sistemáticos de capacitación y liderazgo orientados a jóvenes y adultos.
Luego, está la formación teológica, porque es necesario fortalecer la memoria, espiritualidad y el autorreconocimiento a través del desarrollo de una teología afrodescendiente.
Igualmente está el trabajo relacionado con la comunicación y la inteligencia artificial, porque es necesario construir narrativas propias y vigilar el uso de desarrollos tecnológicos nocivos o sesgos racistas, sexistas y excluyentes.
Por otra parte, aparece el concepto de la reparación integral, porque la Red considera que urge el diseño de proyectos eclesiales y comunitarios que enfrenten las nuevas esclavitudes y restituyan derechos cercenados históricamente a la población Afro.
Finalmente, las lideresas afrodescendientes cifran la articulación eclesial y social como quinta línea de trabajo, porque es necesario ampliar las alianzas estratégicas y articulaciones con organizaciones eclesiales y redes de derechos humanos.
“Queremos aportar a una Iglesia que tenga el valor de mirar su historia, pedir perdón cuando sea necesario, reparar las heridas y comprometerse para que ninguna forma antigua o nueva de esclavitud tenga lugar entre nosotros”, concluye el mensaje en tanto aseguran que “las mujeres afrodescendientes católicas ya tienen su espacio para hacer la revolución del evangelio en la Iglesia y la sociedad”, concluye el mensaje.

















