El momento de la ordenación fue seguido por los presentes con profundo respeto y silencio. Uno de los momentos más emotivos fue el canto de las letanías de los santos, permitiendo a los presentes en tono solemne, suplicante y pausado clamar por él.
Posteriormente, describe la subdirectora, Monseñor impuso sus manos como signo de la transmisión del Espíritu Santo y acto seguido, la promesa de obediencia, la entrega del Libro de los Evangelios, la imposición de la estola y la dalmática dieron término al solemne momento, el que se selló con un alargado aplauso de todos los ahí reunidos y dando paso a Gilmer para ocupar el puesto en la mesa del altar.
Al término de la Eucaristía, Gilmer agradeció al Dios de la Vida por haberlo acompañado en cada momento de su trayectoria y por haberlo escogido para la vocación. También agradeció a los Misioneros Claretianos por acogerlo y guiarlo en su proceso, a sus familiares y a todos aquellos que a lo largo de su caminar lo han apoyado en el servicio eclesial y al finalizar impartió su primera bendición diaconal.
Al cierre de la celebración litúrgica recibió el abrazo de paz de sus hermanos misioneros, familiares y amigos y posteriormente se llevó a cabo en el Salón Claret del propio Colegio, un compartir fraterno con todos los presentes.
Gilmer nació el 11 noviembre de 1991, en la aldea La Lolita, en Guatemala. Es el sétimo hijo de la familia y realizó los votos perpetuos el 15 de noviembre del 2025. Actualmente ha sido asignado a la Comunidad del Colegio Claretiano de nuestro país.

















