Mensaje de la Comisión Nacional de Pastoral Familiar en ocasión del día del Amor y la Amistad
14 de Febrero 2026
La celebración del día de los enamorados es una fecha especial que nos invita a detenernos y compartir entre todos nosotros algo que va mucho más allá de una fecha comercial o de sentimientos pasajeros. Es un día en donde se pone en relieve y se muestra la vocación al amor que habita en el corazón de toda persona. Amar y ser amados es un deseo profundo que Dios mismo ha sembrado en el corazón de todos nosotros, la Sagrada Escritura nos lo recuerda cuando nos dice que “Dios es amor” (1 Jn 4,8). Por eso, este día no pertenece solo a quienes tienen pareja, sino a todos los que buscan vivir el amor en diferentes realidades cotidianas: en la amistad, en la familia, en el servicio, en la fidelidad o en la entrega silenciosa a los demás. En una sociedad que muchas veces confunde el amor con posesión o placer, hoy se nos invita a redescubrir el amor como don y entrega, como elección libre y responsable, como un camino que se construye día a día en nuestras relaciones con los demás.
San Pablo nos ofrece una de las descripciones más luminosas del amor cristiano cuando afirma que “El amor es paciente, es servicial; no es envidioso, no busca su propio interés, todo lo disculpa, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Co 13,4-7). Estas palabras nos confrontan, porque nos muestran que amar no es solo sentir, sino decidir permanecer, perdonar, cuidar y sacrificarse por el bien del otro. En el amor verdadero hay alegría, pero también cruz; hay ternura, pero también compromiso. Celebrar el día de los enamorados desde la fe, significa preguntarnos con honestidad si mi manera de amar estará haciendo crecer al otro, si refleja la paciencia y la misericordia de Dios, o incluso si realmente estoy dispuesto a amar aún cuando no es fácil, cuando más cuesta.
La Iglesia nos recuerda que el amor humano encuentra su plenitud cuando se abre al amor de Dios. San Juan Pablo II enseñaba que “el hombre no puede vivir sin amor; permanece para sí mismo un ser incomprensible si no se le revela el amor” (Redemptor Hominis, 10). En esta fecha, pidamos al Señor que purifique nuestros afectos y nos enseñe a amar como Él ama, con un corazón libre, fiel y generoso. Que este día de los enamorados en nuestro país, sea una oportunidad para renovar nuestros vínculos, sanar heridas, reconciliarnos y recordar que el amor auténtico no se mide por lo que se siente, sino por lo que se entrega. Porque cuando el amor se vive desde Dios, se convierte en una fuerza que transforma personas, familias y toda la sociedad, y hoy más que nunca es lo que necesitamos.
♰ Manuel Eugenio Salazar Mora
Obispo de la Diócesis de Tilarán-Liberia
Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Familiar
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