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Imaginero costarricense: "Una obra repercute en el alma de quien la ve"

By Abril 29, 2024

Tenía apenas cuatro años de edad cuando un día fue a un funeral y vio la escultura de un ángel en el cementerio, entonces, con toda inocencia, le dijo a su abuelita: “Cuando mueras, te haré un ángel como ese”.

Ese niño había marcado su destino sin darse cuenta. Gerardo Mora Villalobos, hoy de 52 años de edad y vecino de Los Guido de Desamparados, es un respetado imaginero, o sea, un artista que esculpe imágenes religiosas. Entre sus obras está el Corazón de Jesús y un San José instalados en el Seminario Nacional Nuestra Señora de los Ángeles.

Cuando era pequeño dibujaba en cualquier pedazo de papel que se encontrara. A pesar de sus inclinaciones artísticas, su familia no tenía los recursos para llevarlo a una academia. Recuerda que para aprender buscaba libros y veía programas de televisión relacionados con el arte.

Con ese deseo de saber, buscó un empleo como “mandadero” en el taller de los hermanos y escultores Franklin y Edgar Zúñiga. “Aunque nadie iba a enseñarme nada, para mí era magnífico, yo quería estar dentro de esas cuatro paredes, allí conocí las técnicas básicas de moldeo, estofado en oro (una técnica tradicional y antigua para dorar las piezas) y otras”.

Gerardo les mostraba a don Franklin y don Edgar dibujos y figuras que él hacía humildemente con plasticina. Al ver el ímpetu y la insistencia del muchacho, el segundo lo aceptó como discípulo.

Un día, su maestro lo recomendó para hacer unos trabajos en el Teatro Nacional por unos tres mese, la tarea consistía en moldear las decoraciones de este emblemático edificio, era una gran oportunidad para él. Le prolongaron el contrato por 2 años, su trabajo se hizo notar y fue contratado por una reconocida empresa para dar mantenimiento y crear obras de decoración arquitectónica.

Todos estos conocimientos y experiencia abrieron el camino para lo que él quería hacer. De manera paralela, comenzó a trabajar diversos proyectos en su casa, así creaba y restauraba imágenes religiosas.

Gerardo la tenía claro: Quería dedicarse única y exclusivamente al Arte Sacro. Un día, su parroquia Nuestra Señora de Fátima, le encomendó un Cristo Resucitado de 2,30 metros de altura, fue uno de sus primeros trabajos grandes.

A veces los artistas se ven a sí mismos como demiurgos, es decir, algo así como pequeños dioses creadores. Gerardo, en cambio, se ve como una herramienta que el Creador utiliza para expresarse.

“Cada obra que uno libera al mundo tiene una repercusión en el alma de los que la ven o la escuchan (...) Tomé la decisión consciente de dedicarle esto a Dios, el único Dios, todo lo recibido se lo debo solamente a Él y quiero glorificar Su Nombre”, asegura.

De esta forma, Gerardo no se deja llevar por criterios económicos. Si necesita dedicarle más tiempo a una obra no se detiene a pensar si pierde dinero, él piensa en hacerlo lo mejor que puede. “Me vaya bien o me vaya mal, esto es lo que voy a hacer”, dice con firmeza.

Aunque hay días mejores que otros, este imaginero rescata que gracias a su trabajo nunca le ha faltado pan en la mesa. “A veces digo que los santos han criado a mis hijos, el Padre Pío, el Sagrado Corazón de Jesús, la Virgen… ellos han estado ahí, interceden ante Dios”.

Y no ha faltado quien le ha ofrecido buenos contratos por crear figuras que van en contra de su fe o sus valores. Pero Gerardo prefiere rechazarlos por más tentadores que parezcan.

Sobre su fe, guarda con mucho cariño los recuerdos que tiene con su abuelita, quien lo llevó a ver al Papa Juan Pablo II cuando vino a Costa Rica, “íbamos con huevo duro y sánguches de frijol molido”. Así como la visita del Padre Emiliano Tardif y otros predicadores.

“Me impactó la figura de San Juan Pablo II, me marcó, no sabía gran cosa de él, pero sentí un escalofrío de pies a cabeza, ese mensaje suyo: “No tengan miedo”, me impulsó”, comentó.

También recordó cuando, por razones de dificultad económica, su familia tuvo que trasladarse a Los Guido y los Misioneros Pasionistas lo invitaron a tocar la guitarra en la Parroquia. Apenas sabía unos cuantos acordes, pero ellos lo motivaron, lo acogieron y lo involucraron en la vida parroquial.

De hecho, actualmente, Gerardo prepara una imagen de San Pablo de la Cruz, fundador de la Congregación de la Pasión, la cual se instalará en una de las filiares de la parroquia de Los Guido.

Si usted desea conocer más sobre la obra de Gerardo o encargarle algún trabajo puede ponerse en contacto al número: 7209-1749 o bien puede visitar la página en Facebook: Imaginería artesanal a su medida.

 

Last modified on Lunes, 29 Abril 2024 13:29
Danny Solano Gómez

Periodista, licenciado en Producción de Medios, especializado en temas de fe católica, trabaja en el Eco Católico desde el año 2009.

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